30/08/2008 - 12 usuarios online

Considerada por todos los medios como la gran favorita de la Mostra de Venecia 2005, "Good night, and good luck", segunda realización de George Clooney, no se llevó el León de Oro, pero sí dos galardones importantes: mejor actor (David Strathairn) y mejor guión, coescrito por Clooney junto a Grant Heslov. Es la primera vez que el popular astro se atreve a hacer un guión para largometraje de cine, y el resultado, por tanto, es más que meritorio.
Para Clooney, coguionista y director de "Good night, and good luck", lo que le inspiró el proyecto de narrar una de las más importantes convulsions políticas en toda la historia de los EE.UU., fue su fascinación por el célebre periodista televisivo Edward R. Murrow, encarnado por David Strathairn. El propio padre de Clooney había sido presentador de noticias durante 30 años, y Murrow es un héroe en la familia del actor, el hombre que todo periodista de informativos aspira a ser.
Durante años, Clooney había pensando en hacer algo acerca de él. Escribió un telefilm, y hasta llegó a considerar la posibilidad de hacer un telefilm en directo en la línea de su otro proyecto televisivo: "Fail safe". Sin embargo, por múltiples razones, tampoco se produjo. Clooney era consciente de que no quería hacer un simple biopic. Ésta era una oportunidad, entre otras cosas, para explorar una vez más la naturaleza y el poder de la televisión a través de una de las personalidades del medio más reverenciadas.
Finalmente, Clooney, junto al productor y coguionista Grant Heslov (quien también da vida a Don Hewitt), decidieron que Murrow quedaría mejor retratado en un largometraje que aconteciera en una época muy determinada. En particular, se centraron en los primeros años de la década de los 50, durante la "Caza de brujas" contra los comunistas lanzada por el Senador McCarthy y en los conflictos televisivos que surgieron entre los dos. Clooney comenta: "Este incidente y la época ha sido para mí una auténtica pasión porque ha sido una de las pocas ocasiones en las que se pudo señalar el momento exacto en que el periodismo televisivo empezó realmente a cambiar el mundo y la mente de la gente. McCarthy era intocable hasta el momento en que Murrow se cruzó en su camino. Fue uno de aquellos grandes momentos en los que realmente se tuvo que ser valiente".
Los guionistas estaban convencidos de que aquel conflicto en las ondas entre Murrow y McCarthy era, en su más pura esencia, una gran historia. Es la narración con dos titanes que se hallan en la cumber de sus respectivos poderes y que se enfrentan, y al hacerlo, ponen fin a sus carreras. Sin embargo, era importante hablar de la razón por la cual la mayoría recuerda a Murrow como un gran norteamericano, y por la que a McCarthy se le recuerda como alguien que empleó el miedo para ganar popularidad. El concepto de justicia moral y de dignidad humana en general que Murrow y su equipo abrazaban le convirtieron en uno de los héroes de mayor envergadura imaginables.
Puede sentirse cómo la profunda implicación de Clooney se ha extendido también al resto de los actores. Strathairn confirma que no hay nada que Clooney no sepa sobre el tema, y aporta esta buena analogía: "Se trata en verdad del Edward R. Murrow de esta producción, donde Grant hace las veces de Fred Friendly. Estos tipos han creado un mundo y reunido un grupo de gente, además de un equipo técnico sorprendente, donde todos estamos a una. Sentimos como si hubiera un gran momento lleno de energía y que estamos haciendo algo muy especial".
Tanto Clooney como Heslov querían crear un retrato pormenorizado de la época; la verosimilitud era la clave. Hubo toda la intención en querer incorporar muchos de los discursos que hizo la gente en aquella época, incluyéndose los de McCarthy y Murrow. Aunque mucha de la gente real que protagonizaron los hechos resulta encarnada por actores en el film, éstos decidieron apartarse de la norma y mostrar a McCarthy mediante el uso de auténtico metraje de la época. En cierto sentido, dice Heslov, fue una decisión práctica:"“Nos dimos cuenta de que quien quiera que fuera el que encarnara a McCarthy, y no tiene nada que ver con lo bueno que pudiera ser, nadie le creería. El público consideraría que el actor está sobreactuando, por lo que decidimos hacer uso de auténtico metraje del momento. Con respecto a los discursos de Murrow, dado que se conservan todos esos grandes escritos, ¿qué razón habría para no usarlos? Nos reforzó mucho constatar que sus discursos eran tan bellos". Si ambos podían reflejar algunas de las ideas de Murrow con la máxima de las claridades posibles, entonces se podría hablar de un gran logro.
Strathairn recuerda que la primera lectura del guión fue muy desalentadora porque estaban presentes muchos de los auténticos personajes de la historia. Fue en aquel momento que el actor cobró conciencia de la verdadera importancia de ser precisos: "Milo Radulovich estaba allí; los dos hijos de Fred Friendly, y una de sus viudas, también estaban allí; se hallaban así mismo los auténticos Joe y Shirley Wershba. Había venido todo el mundo a presencia la lectura, lo que es prácticamente inaudito en la producción de un film". Y continúa: "Escucharles hablar, y ver todas aquellas fotografías, mirar la documentación de ‘See It Now’ (el nuevo programa de Murrow) se erige como un desafío titánico al cual intentar acceder, pero merece la pena".
© Manga Films / abc guionistas
12/09/2005 13:10:22