30/08/2008 - 13 usuarios online

* Por Nathalie Dassa, para Gazette de scénaristes (Gaceta de los guionistas)
Son incontables las peliculas de éxito que han hecho de Cédric Klapisch uno de los autores y cineastas franceses más respetados. Klapisch ha reinventado, entre otras cosas, el género de la comedia.
Este mes de febrero 2008 llega a las pantallas francesas "Paris".
Klapisch se declara apasionado por la fotografía con doce años y expone por primera vez sus imágenes en el instituto. Al entrar en la universidad, Klapisch se decanta por la filosofía. Esto supone su primer contacto con la escritura, con el que adquiere destreza en el ámbito de la redacción.
Se orienta entonces hacia el cine; pasa el examen de entrada de la Femis (Paris), que lo rechaza. Consigue entrar en Censier, donde se licencia al cabo de dos años de estudios. Censier le permite descubrir los grandes clásicos americanos, japoneses, franceses y profundizar en la Historia del cine.
Vuelve a intentar entrar en la Femis, donde lo ignoran nuevamente. Su decepción pero siempre más fuerte su determinación. Cédric lo intenta entonces en escuelas de Bélgica, Londres y Estados Unidos.
La universidad de Nueva York responde favorablemente y su padre lo ayuda a financiar sus clases.
En Estados Unidos, Klapisch afirma que el sistema de estudios cinematográficos europeo es problemático; sólo del otro lado del Atlántico aprende verdaderamente las nociones básicas de la dramaturgia y de la estructura clásica.
“La historia no es tan sólo una idea. Nace de un deseo de encadenamiento de causas y efectos. Hay que estar vibrando dentro de la creación, alerta al movimiento que conlleva, si no, lo que creamos no existe.”
Gracias a profesores que lo marcaron y a su amigo Tod Solondz, Cédric Klapisch realiza su primer corto-metraje, “In transit”.
De la intuición a la escritura
Cédric Klapisch siempre tiene una trama sólida para cada uno de sus guiones. Construye personajes que reorienta según los actores que los interpretan.
“El guión es la primera etapa de la creación cinematográfica, aunque hay algo demasiado conceptual en lo escrito sobre papel, que se convierte en verdadero en la carne y las palabras de los actores. Es la noción de encarnación. Pero esto no es factible sin una trama incorruptible de base. La improvisación se hace posible si sabemos en todo momento de qué temática exacta estamos hablando, y esto sólo ocurre cuando nos confrontamos a una historia de intenciones claras y bien estructurada.”
Para su primer largometraje, “Riens du tout” (en inglés, “Little nothings”), Cédric necesitaba hablar de gente perdida en medio de una multitud, pero también de empresas y de liberalismo. Esta idea requería de muchos personajes interconectados. La pelicula supuso todo un aprendizaje a nivel narrativo, ya que se trata de una historia sin héroe. Su meta era hacer existir cada personaje anónimo con la misma intensidad que la multitud en sí misma, para que cada “nada” se convertía en un todo existente al mismo nivel.
“Le péril jeune” nació de la petición de las productoras a Klapisch: tenía que inventar un guión que se desarrollara en un instituto francés durante los años setenta. Klapisch se encierra con Santiago Amigorena, Alexis Galmot y Daniel Thieux para escribir doce horas al día sin ver la luz del sol.
En medio del proceso se topan con la pregunta central de la escritura del guión: ¿cómo demonios se sentía uno con diecisiete añitos? Entonces es que Klapisch se cruza con Romain Duris, que tenía entonces dieciocho años.
Para “Chacun cherche son chat” (en inglés, “When the cat's away”), Cédric escribe sólo en su casa. Quiere hablar de Paris, de los ancianos, de la evolución de un barrio y del contraste entre la nueva juventud y el viejo centro de la ciudad.
El núcleo de la estructura no tenía más de 70 páginas de longitud, teniendo que llegar el guión a 120. El azar vuelve a hacer que Klapisch se cruce con Romain Duris. Gracias a su trabajo con el actor, la trama termina de redondearse.
Para “Un air de famille” (“Un aire de familia”), Cédric Klapisch acepta adaptar la obra de teatro de Agnés Joui y Jean-Pierre Bacri, comedia cínica que se lleva el César al mejor guión.
Klapisch escribe entonces el guión de “L'auberge espagnole” (“El albergue español”), en tan sólo quince días y por su cuenta. No siente la necesidad de ninguna reescritura. Se basa en la experiencia de su hermana durante un intercambio de Erasmus. Tenía las ideas muy claras: pretendía hacer una pelicula simpática que expusiera una intuición sociológica acerca de Europa y su sensación de comunidad.
La estructura narrativa global de esta pelicula, Klapisch la encontró mientras andaba en moto. Un “flash”.
“Un guión es una caja de deseos. ¿Cómo ubicar todos los deseos en esa caja? ¿Cómo canalizar adecuadamente esa energía del instante del “flash” durante la totalidad del trabajo?”
Para “Paris”, tiene ganas de hablar de la mezcla social y racial: “Paris se ha convertido en una ciudad criticada por sus habitantes. Quería hacer un repaso de lo que es hoy la capital francesa con sus hábitos aburguesados por un lado y la inmigración por otro.”
La historia tiene mucho de patchwork, a lo “Short Cuts” de Robert Altman. Hay una decena de actores, entre los cuáles Juliette Binoche, François Cluzet, Zinédine Soualem y por supuesto, Romain Duris.
Todos los personajes fueron escritos con los actores en mente y exclusivamente para ellos.
Proyectos:
Klapisch ya tiene en mente su próximo guión: un cuento para niños. Siempre le han atraído la poesía y el surrealismo. Otro nuevo género para su filmografía.
Entre tanto, “Paris” acecha nuestras pantallas.
07/02/2008 14:53:39