24/04/2019


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Michel Houellebecq escribe sobre "La posibilidad de una isla"

Houellebecq
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Por Michel Houellebecq *

Para entender como surge la idea de convertir mi novela "La posibilidad de una isla" en película hay que remontarse muy, muy atrás. Hay que leer de la página 2 a la 10 del libro. Las escribí sin un propósito concreto. Son muy extrañas, frases cortas, mucho espacio en blanco... Era difícil prever lo que saldría de ahí. Podría haber dado un libro... una película... las dos cosas... una antología de poemas... o nada. Y luego escribí las páginas 11 y 15 independientemente de las demás, en un momento de mi vida en el que estaba solo en mi piso en España. Más tarde, volví a leer las páginas 9 y 10, que son en realidad un recuerdo verdadero; yo
estaba en Alemania, en una casa de escritores cerca de Berlín. Había hecho una lectura y una mujer me dijo que debía hablar conmigo sin falta. Al día siguiente vino a verme. La situación fue rarísima... Estábamos solos en un barrio de Berlín, cerca de un lago precioso... y con toda tranquilidad me dice, “he soñado con usted”. Y me cuenta, “yo estoy en una cabina de teléfonos, hablando, y no sé si hablo con la gente que hay para que me respondan, o si hablo sola para mantener la función del habla. El sueño fue muy vívido... Me dejó muy marcado la idea de hablar sin saber si nos estamos comunicando con alguien o no nos comunicamos con nada. Me dije que debía escribir alguna cosa relacionada con un personaje que existiera en el fin del mundo. Y ése fue el origen del personaje de Daniel 25 en el libro.

Esta película es una interpretación del mismo, aunque nos arriesguemos a decepcionar visualmente. Por ejemplo, la zona blanca con los lagos de la que hablo en el libro es un lugar totalmente imaginario. Me hubiera encantado encontrar un equivalente real, pero no existía. Así que la zona final del libro, que me gustaba mucho visualmente, no está en la película. Hubo que encontrar otra cosa.

Decidí dejar fuera del guion la parte del libro con la que se han quedado mis lectores más sensibles, la parte poética del final. Habría podido hacer algo con la descomposición de la pareja... Habría podido, y la tentación es aún muy fuerte, hacer algo con el reencuentro y la relación erótica intensa con Esther... Hice una lectura en el Festival de Inrocks, y sólo leí unos pasajes de la tercera parte. Fue muy bonito. La tercera parte tiene una dimensión poética muy fuerte, independiente del resto. De modo que pude basarlo todo en eso. La gente suele quedarse con lo importante. Un libro es una cosa, con lo que la gente se queda es otra.

Pero en cierta forma me preocupa lo que vayan a pensar los lectores al ver la película. Normalmente el creador impone lo que tiene que decir. Pero a veces la gente te dice la verdad sobre lo que haces... más que tú mismo. Puede que yo sea el creador, pero también soy lector. Sé bien lo que me faltaría si fuera a ver la adaptación de uno de mis libros favoritos. No se trata en absoluto de una adaptación fiel, pero creo que el lector más profundo pensará que sí lo es. Por ejemplo, Alina Reyes insistió mucho en la tercera parte, en 8 que existe un asombro visual tenaz. Eso no es tener en cuenta a los lectores, sino tener en cuenta a ciertos lectores.

(*) El célebre escritor francés Michel Houellebecq debuta con la adaptación de su propia novela "La posibilidad de una isla" en la realización tras varios cortos, pero no es éste su primer guion de largo. Coescribió con Loo Hui el de "Monde exterieur" (2004) y con Philippe Harel el de "Extension du domaine de la lutte".

11/05/2009 15:37:53

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