24/08/2019


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Dani Levy escribe sobre "Mein Führer"


"Mein führer"

Por Dani Levy *

El Führer es inmortal, al menos en nuestros pensamientos. El trauma de aquel período de tiempo ha dado lugar a conjeturas salvajes y el interés mundial continuo sobre nuestra historia se ha demostrado en acertadas películas como "La caída", "Sophie Scholl: Los últimos días", "El submarino", etc.... Cuando Spielberg filmó "La lista de Schindler" yo era uno de los críticos “ortodoxos” que se levantaron contra “la fabricación de una imagen cinematográfica del Holocausto”. Aquella película puede recrear o destacar algo de aquella naturaleza, la representación -aun cuando auténtica- de aquella miseria fue para mí (siendo judío) una mentira ilusoria y grandiosa. La discusión sobre "La vida es bella" de Benigni marcó el principio de una nueva época.

¿Puede el Holocausto, a través de una promulgación abstracta que pretende crear una nueva perspectiva, ser usado para ofrecer una representación tragicómica de la relación entre padre e hijo? ¡En mi creencia, definitivamente sí! Benigni nunca intentó promulgar que su interpretación de aquel tiempo y horror fuese realista. Benigni se había aventurado en un nivel completamente distinto. Con su juego de poético cuento de hadas en un campo de concentración, fue capaz de
ilustrar que la fantasía de la infancia es indestructible.

Intenté escribir como Karl May, que fabricó “su” mundo de los indios y “su” mundo de los árabes. La historia y las circunstancias relatadas en "Mein Führer" son ficticias, en términos de los conocimientos existentes sobre aquella época. ¿Por qué? Porque para mí, la fantasía, la fábula que no depende del hecho, es quizás más cercana a la verdad. O para expresarlo de otra manera diferente: no quiero dar a los cínicos y a esta gente devastada emocionalmente el honor de una imagen realista. La “verdad” que quiero explicar es diferente. Es la historia de un drama humano, la tragedia moral de aquel tiempo. ¿En qué tipo de ambiente histórico crecieron estos líderes y seguidores de nacionalsocialismo? ¿Con qué tipo de valores éticos? ¿Qué mentes planearon estos crímenes, las injusticias y la destrucción de vida humana y cómo fue posible conducir a millones de personas a sobrellevar tal carga?

Encontré por casualidad a Alice Miller, una de las psicólogas más conocidas y populares de nuestro tiempo. En su libro, "Para tu propio bien: La crueldad oculta en la cría de niños y las raíces de la violencia", hay un capítulo sobre la niñez de Hitler y de la “pedagogía negra” de aquel tiempo. Sus descripciones investigadas de manera precisa que conciernen a las conexiones entre el dolor sufrido durante su niñez y los sentimientos de venganza que surgieron más tarde, usando el sistema para materializarlos, me dijeron mucho más que docenas de retratos sobre los acontecimientos.

El viaje “analítico” que Hitler emprende con su “terapeuta Grünbaum” está basado entonces en material verdadero. Durante algún tiempo me había estado preguntando por qué nadie hasta ahora había hecho una película, bien comedia o drama, sobre esta conexión. Quise usar la comedia como vehículo.

Si me permite, me gustaría decir que la comedia es mucho más subversiva que la tragedia. Puede ofrecer mucho más lo que no sería posible expresar con una seriedad fielmente proyectada. Puede presentar circunstancias en su estado original e incoloro, por lo tanto revelando su miseria real.

Es un hecho que Hitler tenía un profesor de interpretación antes y durante su ascenso. Su nombre era Paul Devrient (su autobiografía: "Mi pupilo Adolf Hitler"). Devrient se convirtió en el judío Grünbaum. Que le ordenen que abandone el campo de concentración en 1944 en su “última misión” es simplemente un paso rebelde hacia la fantasía. Es un hecho conocido que Hitler luchó contra la depresión. El lenguaje megalomaniaco, la visión global de superioridad de raza y la función de Goebbels en el global de la propaganda, ¿no invita todo ello al concepto de una tragicomedia? Desde luego estoy lejos de ser el primero en tratar estas ideas. "El gran dictador" o "Ser o no ser" vienen inmediatamente a mi mente. Me gustaría usar los medios que tengo disponibles para fusionarme con esta tradición.

(*): Actor, director, guionista, montador y productor, el suizo residente en Berlín Dani Levy (1957) ha realizado una decena de cintas para cine y TV, de las que "Stille nacht" y "Alles auf Zucker!" son los más conocidas internacionalmente. En "Mein Führer", que se estrena este viernes en España, elige el camino de la sátira reuniendo al final de la II Guerra Mundial a un deprimido Hitler con un profesor de interpretación judío que debe ponerlo "en forma".

© Baditri -abc guionistas

03/08/2009 18:12:26

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