17/06/2019


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Daniel Monzón escribe sobre "La Caja Kovak"

Daniel Monzón
Daniel Monzón

Por Daniel Monzón (*)

Más que una película de misterio, habría que decir que La Caja Kovak es una película de misterios, en plural... Una caja de sorpresas tan peligrosa como la de Pandora y que al abrirla, nos descubre otra enigmática caja y ésta, otra, y otra... Siempre me han gustado las películas que te envuelven en una atmósfera inestable, sinuosa, laberíntica, cargada de inquietud y misterio y, sin embargo, nunca me han interesado demasiado los "whodunits", esas historias en las que lo único que cuenta es saber quién está detrás de todo y una vez resuelta la identidad del culpable, se evaporan en el aire como humo... La genuína historia de misterio es aquélla que te abre tantas y tan sugerentes puertas que finalmente se te queda dentro, adherida a tu cabeza, más allá de su propia conclusión. Para ello, una parte de su misterio ha de ser irresoluble, como la propia vida...

Los protagonistas principales de esta caja claustrofóbica han de enfrentarse, cada uno desde una perspectiva diferente, al mayor de los misterios: la muerte. Silvia es una chica joven que, lejos de tener la muerte en los talones, la lleva consigo. Una repentina e inexplicable tendencia suicida le lleva a tratar de matarse una y otra vez... pero en contra de su voluntad. Su intento de salvación no estriba en huir de alguien, como la norma del thriller nos tiene acostumbrados. Su peligro de muerte lo genera ella misma, lo lleva dentro, no existe escapatoria.

David Norton se enfrenta a la muerte desde otro plano: desde la incomprensión de una pérdida inesperada y, más adelante, desde un profundo sentimiento de culpabilidad. Será a través de esa culpabilidad que le hace vulnerable desde donde será manipulado, y también será ese mismo sentimiento el que le empuje desesperadamente a encontrar una vía de expiación. Si la de Silvia es una pesadilla que golpea a la chica de forma directa, física, el de David es más un via crucis interior, metafísico.

El tercer personaje de la historia, el demiúrgo, el que mueve los hilos, se enfrenta a la muerte desde la angustia de su proximidad. Ha pasado toda su vida provocando el dolor y la muerte de otros, y ahora que le llega el turno, trata de burlarla, de alcanzar una ilusión de inmortalidad mediante un grandilocuente último acto; una bajada de telón con la que pretende de paso escapar al sufrimiento que, por haberlo infligido tantas veces, tan íntimamente conoce. Encerrados en una isla -una caja en medio del océano-, y casi como un extraño triángulo amoroso, estos tres personajes cruzarán sus destinos y verán transformadas sus vidas para siempre.

La Caja Kovak contiene también un juego de espejos, es una historia de intriga que habla del proceso de creación de una historia de intriga. Pero ante todo y, sobre todo, La Caja Kovak quiere ser una película que haga disfrutar al público haciéndole pasar un mal rato. Una historia de suspense en el sentido más clásico, con una puesta en escena de voluntad también clásica y asociada a un paisaje, el mediterráneo, cuya belleza y luminosidad contrasta poderosamente con la angustia que recorre a los personajes... Porque el horror, en contra del tópico, no es patrimonio de la oscuridad; vive en todos nosotros y se manifiesta a plena luz del día.

(*): El guionista y realizador mallorquín Daniel Monzón, ex crítico de cine, ha sido hasta ahora autor o coautor de los libretos de Desvío al paraíso, El corazón del guerrero, El robo más grande jamás contado y La Caja Kovak, su tercer largometraje como director, escrito en colaboración con Jorge Guerricaechevarría.

© Filmax / abc guionistas

12/01/2007 21:08:23

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