23/01/2018


Noticias de guion

El guion revelación 2017, Verano 1993

María Zamora, productora de Verano 1993, ópera prima de la guionista y directora Carla Simón y obra representante de España en los Óscar, nos desvela el proceso de creación de la película y las claves por las que se ha convertido en el éxito de taquilla del cine independiente de 2017.

1993Los martes de DAMA de diciembre, dedicados a la nueva ficción televisiva, tras la mesa redonda en colaboración con MiM Series Una nueva etapa de la ficción televisiva: la figura del guionista/productor celebró ayer en la sala Burau de la Cineteca de Madrid la sesión Verano 1993: la revelación 2017, con la proyección de la película de la guionista y directora Carla Simón, seleccionada por España para los Oscar, y un coloquio posterior con María Zamora, su productora, colaboradora de Abcguionistas en la XI edición de las Jornadas Guionistas y Mercado Audiovisual.Verano 1993 surge del proyecto CIMA Mentoring. A través de él, la Asociación de Mujeres cineastas y de medios audiovisuales trabaja para fomentar la igualdad en el sector audiovisual e impulsar los nuevos talentos. En la II Edición, Válerie Delpierre, de la productora Inicia Films, que intentaba sacar adelante la película de Carla Simón,  entró en contacto con la productora de Avalon, María Zamora, que se enamoró inmediatamente del proyecto: “Cuando leí el tratamiento, que siempre suele ser lo más frío, me tocó de forma muy profunda y quise saber más de quién había detrás”

Estiu 1993 (Verano 1993), rodada en catalán y estrenada en 2017, es el primer largometraje de Carla Simón (1986). Frida, una niña de seis años, afronta el primer verano de su vida con su nueva familia adoptiva tras la muerte de su madre. Lejos de su entorno cercano, en pleno campo, la niña deberá adaptarse a su nueva vida. Es un guion autobiográfico y con “una implicación a nivel creativo bestial”, ya que aunque contiene “secuencias reales y secuencias ficcionadas”, la historia está basada en la infancia real de la guionista.  Simón, que ya había dirigido y escrito tres cortometrajes (Las pequeñas cosas, 2015; Lipstick, 2013; Lovers, 2010), como buena alumna, ha seguido en su primer largo las recomendaciones que le daban en la London Film School de "empezar hablando de lo que sabes". Con seis años fue adoptada por sus tíos maternos, ya que su madre acababa de morir víctima del sida, la misma enfermedad que había matado a su padre tres años antes. “La documentación gráfica y los testimonios de sus familiares fueron vitales para la reconstrucción del relato”, apunta María Zamora. Carla tuvo que realizar un arduo proceso de investigación para desnudarse emocionalmente, volver a revivir esos momentos y trasladarlos con la fuerza necesaria a la gran pantalla, pero sin duda ha valido la pena.

Carla Simón lo ha explicado en varias entrevistas; “Verano 1993 es mi propia historia, un verano que definió mi infancia y me obligó a crecer más rápido que cualquier otra niña de mi edad, influenciando sin duda a la persona que soy hoy”. Este drama intimista y personal está protagonizado por la niña Laia Artigas, quien da vida a la pequeña Frida. La acompañan David Verdaguer como Esteve (el hermano de su madre), Bruna Cusí como su tía Marga y la pequeña Paula Robles como su prima Anna. María Zamora comentó que no fue fácil encontrar a la perfecta Frida, “una niña con esa mirada y ese mundo interior” pues Laia fue la penúltima de las más de mil niñas que vieron. Descartaron a niños de agencia porque buscaban que no hubieran actuado antes, querían algo natural y a pesar de que una de las pruebas de casting  consistía en mentir, “el objetivo era generar vínculos de verdad”. Todo queda en familia. Las seis semanas de intenso rodaje fueron en verano,  en la comarca de La Garrocha, el pueblo donde Carla Simón pasó su infancia. Previamente en Barcelona, antes del rodaje, optaron por ensayos largos para crear la dinámica de familia entre los actores adultos y las niñas. “Era importante que parecieran una familia de verdad”, matiza María Zamora. La cineasta contó con la ayuda de toda su familia en la cinta. Su madre con el guion, su padre con la dirección de arte, su hermana Berta Pipó, actriz, interpreta a la tía Angie, y su hermano, Ernest Pipó, compuso la música.

A pesar de que trabajar con niños en un rodaje es complicado, “porque son las ellas las que marcan el ritmo”, diversos coachs infantiles hicieron más fácil esta labor y  en general María Zamora comenta que “para ser una obra de autor, tan personal y tan intimista, todo fluyó sorprendentemente rápido, incluso los pasos para su financiación”. La película fue aplaudida en el último Festival de Berlín, donde se presentó en la sección Generation Kplus y obtuvo el premio a la mejor ópera prima de todo el certamen. Posteriormente, se hizo con la Biznaga de Oro del Festival de Málaga. Es la favorita para los Goya, con ocho nominaciones incluyendo mejor dirección novel y mejor película. Los académicos la han preferido antes que Abracadabra, de Pablo Berger, y 1898. Los últimos de Filipinas, de Salvador Calvo, un trío de filmes elegidos de entre los 42 largometrajes a elegir para representar a España en los Oscar. La presidenta de la Academia, Yvonne Blake, destacó que se trata de una película "preciosa y tierna" que puede gustar en Hollywood y que aborda temas "muy actuales".

Verano 1993 destila pura verdad, una verdad incómoda y tierna que duele y emociona. María Zamora comenta que “no es cine Disney, es cine realista”. No por ello deja de ser mágica y cautivarnos con un cuento de hadas para adultos sobre una niña que debe enfrentarse a la muerte, incapaz de derramar una sola lágrima porque no acaba de entender el drama que la rodea. La cámara, inquieta y rebelde, se detiene frente a los expresivos ojos de Frida y su universo interior en un amago de comprender el mundo que le rodea. La película plantea desde la mirada de la niña el difícil proceso de adaptación a su nueva familia de adopción cuando en aquella época, el desconocimiento sobre el virus del VIH lo convertía en un enemigo letal que complicaba más de por sí la vida de una niña huérfana. Carla Simón expone sin pudor sus momentos más íntimos en la búsqueda de su propio espacio, reafirmando el egoísmo, la angustia y el malestar ante lo desconocido o resaltando situaciones en las que intenta integrarse, reflejando la pérdida de su inocencia cuando choca con la frialdad de gente que teme contagiarse de una enfermedad “maldita”.

Sin embargo, la cineasta no se recrea en el drama y profundiza en las pequeñas cosas de la vida que perfilan la historia con tintes optimistas y esperanzadores, sobre todo en la relación con su tía y su prima. Un proceso complejo en que Anna, la diana donde apunta el desequilibrio emocional de Frida, se convierte en su mejor compañera de juegos, y donde se muestra la evolución afectiva muy creíble, realista y entrañable con su tía Maga, que a base de comprensión, paciencia y cariño, se convertirá en su nueva madre. Es todo un reto no caer en sentimentalismos vacuos, en florituras melodramáticas o adornos superficiales, pero Frida y Anna, las pequeñas protagonistas del film que devoran la cámara con una actuación magistral, consiguen transmitir una humanidad y honestidad brutales que logran una conexión empática más allá de la pantalla.

De forma muy visual, por medio de sutilezas y detalles, Carla Simón intenta responder al cómo se explica a un niño la muerte y cómo entender lo que está sucediendo a su alrededor desde los silencios, los gestos y los diálogos improvisados.  Nos retrata las fuerzas opuestas que conviven dentro de la niña que una vez fue, esa fragilidad inherente de miedos, dudas, celos y agresividad por la que se puede romper en cualquier momento y esa desbordante fuerza de espontaneidad y complicidad infantil que consigue reunir para salir adelante. Está claro que Verano 1993 tiene bastantes argumentos para convencernos de por qué ha  sido el gran éxito de taquilla del cine independiente del año 2017. Cuando le preguntan a María Zamora si la historia perdería si no fuera basada en hechos reales, responde con un no rotundo. “Aunque no fuera real no perdería su esencia. Carla Simón es una gran directora y sobre todo es una gran guionista. Ha crecido mucho con este proyecto, tanto profesional como personalmente. Estoy segura de que no ha hecho más que comenzar”.

Ana Lucas/Abcguionistas

20/12/2017 12:56:16

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