16/12/2018


Noticias de guion

La guerra del cine y la memoria olvidada, por Valentín Fernández-Tubau


 

Ante la ridícula guerra desatada por Hollywood contra su público,- no olvidemos que el mayor porcentaje de gente que va al cine es, a su vez, internauta-  quizá lo más conveniente sea recordar un poco la historia.

En 1908, bajo el liderazgo de Thomas Edison se formó lo que se podría considerar el primer gran estudio de cine. Pero no solo eso: Edison consiguió aglutinar a un conjunto de  empresas, como su Edison Film Manufacturing Company, la Biograph company,la Motion Picture Patents,y otras, que decidieron acabar con su guerra de patentes y establecer una conjunción de intereses que resultara en el dominio y monopolización del mercado audiovisual.  Pero además de lograr sumar empresas de cine como Vitagraph, Lubin, Kalem,.... Edison pactó también con Eastman Kodak (proveedor de pelicula virgen), y con la distribuidora de George Kleine, la más grande del momento.  Desde entonces vio cumplido su sueño: tener el control "legal" de todo.

El primer gran trust de la industria cinematográfica, llamado Motion Picture Patents Company, exigía a todos los productores, distribuidores y exhibidores que pagaran unas tarifas a modo de licencia de uso de los aparatos patentados, entre ellos el famoso kinetoscopio de Edison usado desde 1894 en la primera exhibición de una película comercial en Nueva York.

El ultimatum para cumplir con la ley, se fijó para enero de 1909. Si los productores, distribuidores y exhibidores no pagaban su licencia para esa fecha, serían ilegales.

¿Pagaron todos? No. Pero ¿quiénes eran los que decidieron no pagar lo que legalmente correspondía? Fundamentalmente, los llamados "independientes".

El movimiento "independiente" se rebeló contra el trust, pasaba de pagar las licencias y rodaba películas de bajo presupuesto con película virgen importada por vías "alternativas". Lejos de dejarse intimidar por la ortodoxia y cumplir con la ley, los independientes empezaron a crear su propio mercado "al margen de la legalidad".

Las compañías de patentes no se quedaron quietas. Crearon una entidad llamada la General Film Company, con el objeto de aplastar a ese molesto movimiento que escapaba a su control y crecía impunemente con el fervor popular. Empezó por confiscar todos los equipos usados sin licencia, retiró el aprovisionamiento a las salas de cine que exhibían películas de los independientes y monopolizó con puño de hierro la distribución adquiriendo toda la producción de Estados Unidos.

Pero los independientes no cedieron y siguieron saltándose las normas. ¿Eran delincuentes por no pagar las tarifas legales correspondientes y saltarse las reglas vigentes? ¿Cómo los ha juzgado el devenir de los tiempos?

Pasados los años, la historia los reconoce como un conjunto de cineastas "heroicos" que creían por encima de todo en la libertad para salvaguardar los valores artísticos del cine y que se rebelaban contra la concentración de poder de Edison, que controlaba todo el mercado: las patentes de las cámaras de cine, de la película virgen y de los proyectores.

William Fox fue uno de los que le plantó cara abiertamente al sistema. Otros exhibidores, que decidieron no ceder a la presión de Edison y se conviertieron en productores, fueron Laemmle, Zukor y Aitken. Esos opositores a la legalidad vigente y a las reglas del trust, sembraron los cimientos de Hollywood.

Aparte de la guerra legal aparente, había otra. La guerra del trust contra la propia evolución. El trust se anclaba al formato de cortometraje y se resistía al star-system; los independientes abrazaban el largometraje y personas clave como Laemmle y Zukor apostaban por el sistema basado en las estrellas. En realidad, no era solo una guerra comercial; estaban implicados los formatos, la creación, el consumo...

Fueron estos independientes rebeldes quiénes decidieron trasladar su centro de operaciones a la costa oeste, lejos de los abogados de Edison. Además de las razones climáticas, era una forma de alejarse del ombligo del mundo audiovisual del momento: la costa este. Y uno de los factores que más pesaron en la decisión fue que California tenía un juzgado de apelaciones que tenía una clara tendencia a posicionarse a favor de los independientes en los juicios por asuntos de violación de patentes.

Curiosamente, a pesar de que los cambios decisivos que llevarían a la evolución del cine germinaron en las propias compañías de patentes, su resistencia a sintonizar con el futuro dio origen al nacimiento de Hollywood, y a su propia extinción.

El tiro de gracia les cayó en 1915. El gobierno de Estados Unidos cambió de punto de vista y acusó a la Motion Picture Patents Company y a su Divisón General de Cine  de haber actuado como monopolio en perjuicio del comercio libre. La sentencia judicial les obligó a disolverse. En 1917 el Sherman Anti-Trust Act, acabó de forma total con el control de Edison.

La industria de Holywood, nacida de la rebelión contra las tarifas legales pero abusivas de la Motion Picture Patents Company y de su boicot hacia las exigencias del trust, anduvo el camino de la evolución. El imperio de Edison navegó en su contra y la ola del futuro lo engulló.

Desafortunadamente, algunos de esos rebeldes padres de Hollywood no tardaron mucho en olvidar aquello contra lo que habían luchado y años después formaron la segunda oligarquía del mundo del cine. Hoy, permanece la amnesia más que nunca.

La historia se repite con un cambio de roles.  Hollywood intenta frenar al nuevo uso audiovisual emergente que el futuro ha traído. Como hizo Edison en su día, intenta ampararse en leyes para atrincherar su negocio y frenar la evolución. Alienta SOPAs y PIPAs y adopta la posición de quienes apretaban el yugo a principios de siglo XX.

Sin embargo, los rebeldes de hoy, los independientes de ahora, no son los cuatro jabatos que emigraron a Hollywood, sino millones de personas que lo único que hacen es caminar los mismos senderos que esos fundadores de Hollywood establecieron hace un siglo. No van a comprometer su manera de concebir el cine, no van a encorsetarse. Harán lo que sea para forjar el camino de la evolución aunque eso signifique saltarse las leyes. No pueden encontrar mejores modelos que los padres de Hollywood. Con el mismo fervor y rebeldía defienden su punto de vista, su concepción del cine en todas sus aristas.

¿Y donde nos deja esto como autores?

El asunto va mucho más allá de la opinión que un autor, sea yo o cualquier otro, podamos tener del asunto. Reuno, aquí, los ingredientes de la ecuación para que cada cual saque sus propias conclusiones:

- El imperio de Edison controlaba el mercado audiovisual, pero su control fue desafiado por alternativas que contaban con el favor del público.

- Las alternativas surgieron por todas partes y el imperio de Edison decidió atacarlas en lugar de abrazarlas.

- Edison se afanó en aplastar las alternativas con su gran poder y el peso de la ley.

- Las alternativas eran tan potentes, que fueron imparables.

- Las alternativas florecieron y el imperio de Edison se extinguió.

- El extinguido imperio de Edison estaba formado por las poderosísimas empresas ortodoxas que dominaban la industria del cine hasta aquel entonces.

- El desenlace dio lugar a una renovación en la concepción, consumo y negocio del cine.

Que cada cual haga su propia lectura de estos datos. Por mi parte, como los padres de Hollywood, grito: ¡Viva el cine! ¡Viva su público! ¡Viva la evolución!

No hay canción de futuro posible, sin esa triple sintonía.

23/01/2012 14:29:31

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