15/09/2019


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Leonardo Favio, el adiós a un grande del cine argentino

Favio
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Por Emiliano Basile

Uno de los más grandes cineastas argentinos, Leonardo Favio, falleció a los 74 años. Su carrera no se caracterizó por una gran cantidad de películas (como actor y director) pero sus obras quedarán inevitablemente en la memoria de los argentinos.

Fuad Jorge Jury, más conocido como Leonardo Favio, supo combinar arte y popularidad en su cine. Nacido el 28 de mayo de 1938, en Luján de Cuyo, Mendoza, inicia su carrera como actor dentro del cine industrial argentino aprendiendo de otro grande del cine nacional, Leopoldo Torre Nilsson.

Su obra como realizador empieza en el año 1964 con el film "Crónica de un niño solo", biografía de su infancia en un internado con reminiscencias al cine de Truffaut, aunque ya había realizado unos años antes, como era común en la época, un cortometraje llamado "El amigo" (1960).

Con una sensibilidad admirable y difícil de igualar, una de sus características más reconocidas, Favio continúa su obra con "Éste es el romance del Aniceto y la Francisca, de cómo quedó trunco, comenzó la tristeza y unas pocas cosas más..." en 1965, donde aparece un joven y casi desconocido Federico Luppi. La película basada en un cuento de su hermano Zuhair Jury, relata la historia de un triángulo amoroso casi sin recurrir a las palabras para expresar el dolor de su protagonista. "El dependiente" de 1968, que cuenta con la actuación de Graciela Borges, es un ejercicio surrealista hecho con muy pocos elementos. Así cierra lo que la crítica denominaría su trilogía en blanco y negro.

En 1973 comienza su etapa en color, y realiza la película "Juan Moreira" con Rodolfo Beban, dando su particular visión sobre la construcción de un mito popular. "Nazareno Cruz y el lobo", con Alfredo Alcon, data de 1975 y está basada en la radionovela homónima de Juan Carlos Chiappe. La leyenda formando parte de la vida es otro elemento muy presente en su filmografía, producto de su infancia en su Mendoza natal. En 1976 realizará "Soñar, soñar", con el boxeador Carlos Monzón, defenestrada por la crítica en su momento, pero hoy en día revalorizada por estudiantes e historiadores.

Leonardo Favio se distancia del cine por casi dos décadas pero vuelve para relatar la epopeya del peronismo con la gran "Gatica, el mono" (1992), su regreso triunfal a la pantalla grande, un éxito descomunal de público y crítica. En 1999 filma para televisión el documental en cuatro capítulos: "Perón, sinfonía de un sentimiento".

Su última realización, "Aniceto" (2008), es una versión en clave de danza de "Éste es el romance del Aniceto y la Francisca, de cómo quedó trunco, comenzó la tristeza y unas pocas cosas más..." con el bailarín Hernán Piquín en el papel de protagónico. Su último trabajo fue el cortometraje "Gente querible" para el proyecto colectivo del bicentenario "25 miradas-200 minutos".

Favio supo incorporar en su obra elementos de la cultura popular, así como recursos formales de vanguardia. Pero su poder como cineasta radicó en su capacidad de transmitir emociones a través de sus imágenes, con una sensibilidad y pasión notables, dignas de una humanidad entrañable.

Leonardo ya no estará físicamente entre nosotros, pero sus fotogramas vivirán eternamente en la memoria colectiva argentina.

ESCRIBIENDOCINE / Noticine

06/11/2012 20:57:58

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