17/09/2019


Noticias de guion

Los Goya, vistos por Valentín Fernández-Tubau

Gonzçalez-Sinde y De la Iglesia
Gonzçalez-Sinde y De la Iglesia

ALEX DE LA IGLESIA E INTERNET

Miles de personas estábamos pendientes de cómo coexistirían la ministra de cultura Ángeles González Sinde - -guionista en "excedencia", ex-presidenta de la Academia de Cine y promotora de la antipopular Ley "Sinde" que ha significado el enfrentamiento del mundo del cine con los usuarios de Internet- con Alex de la Iglesia, que a pesar de su reciente renuncia al cargo de presidente de la Academia de Cine, estuvo presente como tal, en el que probablemente será el último de sus actos.

Y Alex de la Iglesia estuvo fabulosamente demoledor, haciendo un discurso a favor de Internet, que yo no podría haber superado a pesar de mis abundantes párrafos sobre el tema.

Enfundado todavía en su rol de presidente, afirmó que en la industria cinematográfica "no hay marcha atrás" y recalcó que internet "no es el futuro, sino el presente", algo evidente por mucho que algunos cierren los ojos como el avestruz. Sentenció que el público que el cine español ha perdido no va a las salas "porque está delante de una pantalla de ordenador", que "nada de lo que valía antes vale ya" porque "las reglas del juego han cambiado", que internet "es la manera de comunicarse, compartir información, entretenimiento y cultura que usan cientos de millones de personas" en todo el mundo, que internet "forma parte de nuestras vidas".

Defendió un "nuevo modelo de mercado" que tenga en cuenta a todos los implicados, no sólo a la industria, "incluyendo páginas webs, servidores y usuarios". Y manifestó que "Se necesita un cambio para avanzar hacia una nueva forma de entender el negocio del cine. Nosotros hacemos cine porque los ciudadanos nos permiten hacerlo y les debemos respeto y agradecimiento. Si queremos que nos respeten debemos respetar primero". Expresó que la gente del cine tiene que "estar a la altura de privilegio" que la sociedad les ofrece, trabajar en lo que más les gusta, contando historias. Y aunque no lo dijo al final, yo sí lo pongo en ese lugar, manifestó: "No le tenemos que tener miedo a internet. Internet es la salvación de nuestro cine".

Todo esto, dicho con un aplomo impresionante. Verlo en casa tiene sus ventajas. En vez de estar concentrado en una diminuta figura en el escenario desde un asiento en el lejano gallinero - lugar del que no he logrado pasar ninguna de las veces que he asistido a la ceremonia, para que vamos a andarnos con remilgos-, esta vez tenía el lujo de ver plano y... contraplano de la ministra,... que los cámaras de TV saben mucho. Pero ni eso, ni la manifestación a las puertas del Teatro Real, donde se celebró en evento, es lo importante. Lo realmente importante es que alguien cantó las cuarenta al cine español de algunos, con una claridad impresionante.

La absurda batalla entre Internet y el Audiovisual aún ha de generar más sangre,... hasta que la materia gris florezca en la primavera del entendimiento. Entonces pensaremos que todo ha sido como aquellas películas de amor en las que el conflicto entre hombre y mujer era solo el preludio de un dichoso y armónico desenlace. Porque, queramos admitirlo o no, estamos predestinados a casarnos. Internet y el Audiovisual. Tchán, tcháannn...

La afirmación de que el cine va mal debido a Internet o porque la gente se descarga películas gratuitamente... es una falacia. 1) Las descargas de cine autóctono frente a las descargas de cine internacional son insignificantes. 2) Si pensamos que todos los que descargan películas las ven, vivimos en un sueño. 3) Si pensamos que todos los que descargan películas, si no lo hicieran, pagarían 8 euros para verlas en un cine, ya no vivimos un sueño, es directamente una alucinación!!

El consumo de cine ha cambiado porque el consumo de ocio ha cambiado. ¡Evolución! No se puede luchar contra eso. Ni se puede frenar.

Como bien dijo Alex de la Iglesia, lo que hay que cambiar es el modelo de negocio. Y ese modelo pasa por Internet. Y ese modelo pasa por incluir a los autores en los beneficios que está dando a día de hoy Internet a las empresas productoras, cadenas de TV y operadoras.

Y los productores tendrán que hacer su guerra contra las cadenas y operadoras para que les repartan beneficios, ... no contra los internautas (que son el público)
Y los autores tendremos que hacer la guerra contra las productoras, cadenas y operadoras para que repartan (como sucedió en EEUU), ... no contra los internautas, (que son nuestro público)

Aborrezco cada gesto de cada autor que se suma al carro de ir contra su público - hoy en Internet- pero le faltan agallas para protestar contra las productoras que no les pagan los DVD, o las cadenas que impunemente difunden y se enriquecen a costa de su obra en Internet. ¿Por que callan ante eso? ¿Porque no exigen que se les pague? ¿Es más fácil sumarse al carro del poder que luchar contra él porque el poder hace las transferencias bancarias aunque vayan acompañadas de grilletes? La realidad es que nuestro oponente no es el usuario o el espectador. ¡A veces, parece mentira que sepamos de guion! ¿O es que no queremos saber, en estos casos?

Alex de la Iglesia, el otro día, demostró que además de saber de guion de la vida, sabe de agallas y de integridad. ¡Sí, señor!

No soy sospechoso de hacer una apología de Alex de la Iglesia por que me guste su cine - no soy de los que se siente identificado con él - y no es amigo mío. Le conocí hace poco, precisamente en la Academia de Cine, en circunstancia emocional. Me lo presentó José Luis Berlanga el día en que fallecíó su padre, el gran Luis, y nos reunimos un pequeño grupo de allegados antes de comenzar el acto público. Alex sentía gran admiración por Luis Berlanga, como la mayoría de los que amamos el cine, aunque la mía fuera una relación más allá de lo profesional, debido a la amistad entre las familas. Por supuesto, tengo unas letras debidas al maestro, a quien recomendó con tanto fervor mi diccionario terminológico "El cine en definiciones" en 1990, pero dada la relación personal quise eludir la palabra fácil en el momento triste; cuando todos nos hayamos recobrado de su pérdida, quizá me anime a relatar cómo su personalidad influyó en una serie de reflexiones mías sobre la vida, más allá del ámbito cinematográfico y poco sospechadas.

Afortunadamente, cada vez somos menos los que tememos la caza de brujas. Los que estamos dispuestos a activar una verdadera revolución cultural. Y si no nos dan trabajo por llamar a las cosas por su nombre, ¡ ya vendrá por otro lado! Hay que perder el MIEDO, ese miedo a la libertad del que hablaba Fromm. Porque ser artista o creativo no es un atributo ligado al trabajo que te den, es una condición de ser. Y si tenemos trabajo, pero no "somos" porque nos hemos traicionado a nosotros mismos y a nuestro público en aras a favores o a poderes, ¿qué nos queda aparte de un bochornoso cheque a final de mes?

La cuestion ya no es ¿donde estás o has estado tú? La cuestión es, sin importar el pasado ¿dónde estarás cuando llegue la hora de tirar del telón de la falsedad de una vez por todas?

¿Podremos contar contigo?


MARÍA REYES

Después de estas letras, que han quedado más solemnes de lo que era mi intención, sumo comentario sobre María Reyes Arias, ganadora del premio al mejor cortometraje de ficción con Una caja de botones, a modo de respiro, como los valles del guion.

María Reyes y su pareja Juan Vicente Córdoba, que la acompañó en el escenario como productor, sí son amigos míos. Y por tanto, esto son apreciaciones más personales. ¡Los conozco hace 20 años!

A Juanvi lo conocí cuando tenía Samarkanda Producciones, con Antonio Conesa, allí en la calle Esparteros, junto a la Puerta del Sol. Eran dos cineastas jóvenes impulsores de la Plataforma de Nuevos Realizadores. Habían montado productora pero eran dos artistas de espítitu. Nos hicimos amigos y través de ellos me llegó uno de mis primeros encargos de guion... una de las primeras versiones de Alma gitana, que, finalmente, tras reescribirse varias veces más, dirigió Chus Gutiérrez.

Entonces, Juanvi tenía, una novia actriz, Maria Reyes y, dos años después, la vida me llevó a estar como actor en la misma obra que ella: Miguel Hernández: amor, vida y muerte de un poeta. Curiosamente, recuerdo que tuve que hacer varios papeles... - Ramón Sijé, Gómez de la Serna, médico... - todos ellos con barba -la única vez que me la he dejado en la vida-, debido a que mi querida Elena Arnao me "obligó" a tener barba natural para el papel de Ramón Pichot en El Joven Picasso, de Bardem (el director, claro, no Javier,...el hermano de su madre -- en esto del cine, al final te das cuenta de que es como un pequeño pueblo).

María y Juanvi son, pues, de esas parejas de toda la vida. Han luchado mucho, y ahí están. Juanvi, además, es autor de ese magnífico documental sobre Vallecas, su barrio, Flores de luna, además de otras obras. Me gustó verlos triunfar y que María rompiera su guion ortodoxo que llevaba preparado, según me confesó Juanvi cuando les llamé para felicitarlos. La embargó la emoción del momento. Espontáneo. Real. Natural. Mucho mejor que cualquier guion.

Me alegró mucho y me gustó que se tomara su tiempo, porque las dos cosas que más odio de los Goya son: 1) la gente que da prisa y coarta a los premiados para que repriman o eludan su discurso. Y 2) los que -como ayer Santiago Segura - recurren al chiste fácil, para ridiculizarlos. Concretamente, Segura intentó ridiculizar a quien a mi modo de ver pronunció una de las mejores frases de la noche, digna de guion, hablando de su hijo: "Si los besos curaran, sería el niño más sano del mundo". ¿Cómo se puede obviar una frase así e intentar hacer un chiste fácil a costa de los minutos empleados en compartir con el público ese borbotón de amor sincero? Si hay que recortar algo, son los innumerables chistes fallidos del guion o de algunos presentadores invitados de la gala.


PASCUAL MARAGALL

El documental de Pascual Maragall sobre su batalla con el Alzheimer es una asignatura pendiente: no lo he visto todavía. Pero lo haré. En el acto, me alegré por él y descubrí a un nuevo Maragall. Lo conocí personalmente antes de que fuera President de la Generalitat. Le hice un reportaje en Barcelona. En las fotos, posó tan campechano como siempre. Hizo incluso bromas. En la entrevista, al hablar de tú a tú, descubrí a un Maragall mucho más hermético. Me costó entrar en él y la media hora que me dio avanzaba como una losa. Hombre inteligente, tenía cosas que contar y cosas que callar. Medía sus palabras. Cinco minutos antes de llegar al final, puede hacer clic; penetré en el ser humano. Se encontró cómodo y aplazó su comida -- acabamos hablando 40 minutos más. Ayer percibí a un Maragall mucho más humano, más parecido a su proyección social. Y me alegré por él, porque, paradójicamente, pese a la enfermedad, lo encontré mas cercano a la verdad de sí mismo. La que, en definitiva, nos hace ser y crecer como personas.


LA MULTIPRESENCIA CATALANA

No tengo por qué ocultar que me alegró ver esa casi omnipresencia catalana. Presentador catalán, múltiples premiados catalanes de todas las modalidades,... Daba la sensación de estar en Barcelona.... Mucho más que en aquella ceremonia de los Goya a la que sí asistí precisamente por celebrarse extraordinariamente allí, hace más de un decenio. Sosa a más no poder.

La presencia catalana me gustó, la verdad. Y eso que no se me puede tachar precisamente de forofo territorial, ya que no me considero demasiado arraigado a ninguna tierra. Creo que el apego a la tierra anda por la misma longitud de onda que la religiosidad extrema, o fanática. Pienso que todo puede ser bueno con mesura, permitiendo la diversidad. Y tengo que decir que un pedazo de tierra, llámese Cataluña o España, me hace vibrar más bien poco, quizá porque lo veo circunstancial y porque la vida me ha llevado a estrechar lazos afectivos con gente de muy diversos entornos. Prefiero vibrar con los seres humanos que con la posición geografica. Así de sencillo. Pero no por ello, dejó de ilusionarme en cierta medida.

Intentó estropearlo el espontáneo que salió con barretina, insultando, con su proceder, a la gente de nuestra tierra. La mejor medicina la obtuvo de nuestro paisano Buenafuente, que con su buen hacer como presentador de la gala, hizo un afilado comentario al respecto, rubricado con su inconfundible acento catalán.  


EL (MAL)TRATO AL GUION

No quisiera acabar haciendo de invitada ofendida. Pero me tocó bastante las "narices" que los premios al mejor guion original y adaptado, en lugar de otorgarse cercanos al último, que es donde les corresponde por orden de importancia, se trasladaran a la posición anterior a "Efectos Especiales", "Dirección de fotografía", "Montaje", etc. Lo encontré insultante. Una idea brillante para ningunear al Guion y una invitación a la respuesta del gremio.

Independientemente de que se nos maltrate en salarios de forma escandalosa - por culpa de nuestra propia falta de organización y reacción- en lo que respecta a créditos y premios , el Guion está reconocido como el valor esencial que tiene en la obra audiovisual y se deja "pegado" a Dirección. Es una convención internacional- Lo de trasladarlo para ningunearlo, fue un auténtico despropósito. Una provocación para medir nuestra capacidad de respuesta. No sé de quién fue la decisión pero es más que una mala decisión, sea de quien sea.

Si no reaccionamos a esto, si lo sumamos a nuestra falta de acción y respuesta contundente ante el maltrato salarial, la usurpación de los derechos del DVD, el apoderamiento de nuestros derechos de emisión por Internet (por parte de cadenas de TV, no de usuarios)... si lo único para lo que servimos es para sumarnos a las campañas que quienes nos despojan de todo esto diseñan contra el usuario (nuestro público), nos mereceremos todo lo malo que nos acontezca, y más. Porque habremos perdido toda la dignidad.

A pesar de ser tan autores como el autor de una ópera, a pesar de tener el mismo derecho al reconocimiento y posicionamiento que tiene el autor de una ópera respecto a su director, sus intérpretes o sus directores de arte... nos seguiremos conformando con la nada, nos creeremos el discurso del que minimiza nuestra importancia, y llegaremos a creer que nuestra partitura, no es quivalente a la partitura de quien escribió la ópera, sino una "mierdecilla" de ningún valor, o si acaso, una pieza más del montón, y quizá la que menos vale "porque es reemplazable".

Tiene que venir alguien como Javier Bardem y recordarnos: "No hay forma de hacerlo mal cuando el guion es bueno" (otra de las perlas de la noche). Porque nosotros, parece que lo hemos olvidado.

¿No sería ridículo que dijéramos que una ópera de Mozart no debe su éxito a Mozart sino a su director y a sus intérpretes? ¿Acaso no somos en el audiovisual el equivalente a la composición de una ópera? ¿Qué nos pasa entonces? ¿Por que bajamos la cabeza? ¿Por qué lo único que hacemos es arrodillarnos para mendigar unos centimos y chupamos la mano de quien condescendientemente nos los otorga?

¡No somos mejor que aquellos negros que se encontraban cómodos recogiendo algodón y se negaban a dejar de ser esclavos! ¿Dónde está nuestra dignidad? ¿Y nuestro amor a lo que hacemos? ¿Y nuestro respeto hacia ello?

Lo grave es que si no lo respetamos nosotros... ¿quién lo va a respetar?

No dejemos pasar por alto estos asuntos. La acción y el cambio está en nuestras manos. Y nosotros debemos ser los protagonistas de esta revolución.

16/02/2011 09:00:36

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