02/10/2014


Noticias de guion

Guillermo Arriaga: "Tengo historias que me queman la garganta"

Arriaga
Arriaga

Gracias al cine, el también novelista Guillermo Arriaga (Ciudad de México, 1958) ha adquirido en pocos años fama internacional, hasta el punto de que le llegan ofertas no sólo de Hollywood ("México, tan lejos de Dios y tan cerca de EEUU..."), sino de la India o China. El principio de este golpe de fortuna se llamó "Amores perros", que dirigió su amigo Alejandro González Iñárritu, y dio la vuelta al mundo, generando un enorme interés por los nuevos talentos mexicanos. "21 gramos", su primer film en inglés, fue la confirmación, y empezaron a surgir más ofertas, entre ellas la del actor Tommy Lee Jones, que le pidió un guion con el que debutar como director. Ahora se prepara para cerrar una trilogía de dolor, amor, compasión y muerte con González Iñárritu, que se llamará "Babel", aunque en conversación con abc guionistas, Arriaga sostiene que esos temas nunca podrá acabar de quitárselos de encima.

- ¿Cómo será "Babel"?

Incluye las mismas obsesiones, amores prohibidos, la muerte -la influencia de los muertos sobre los vivos-, compasión, amores de todos tipos, también familiares... A veces pienso que quisiera salirme de esta tónica, pero no puedo. Son temas que siempre me vuelven. La estructura -al igual que pasó en "21 gramos"- tampoco será lineal. No es que me guste cargarme las normas, sino que cada experiencia tiene su forma de ser expresada. Cuando contamos una anécdota, si se fija, muchas veces saltamos de un instante a otro, y regresamos, no es algo lineal. Damos saltos como los muñecos del videojuego de Super Mario Bros.


- ¿Cuáles son sus referencias a la hora de escribir?

Hay mucha gente que se basa en otras películas. Pero yo no soy cinéfilo, no tengo referencias fílmicas, aunque me guste mucho ver películas. Mis referencias son en primer lugar la vida y luego la literatura. Alguien escribió después de "Amores perros" que mi estilo estaba "en la línea de Tarantino". ¡Me parece espantosa la comparación, sobre todo cuando yo no había visto ninguna de sus películas cuando hice "Amores perros"! Mi violencia y la suya nada tienen que ver. La de él es casi siempre gratuita, mientras que en la mía trato de reflejar criticamente el efecto que causa en las personas, el dolor que genera. Yo puedo sentir respeto o compasión por las víctimas, pero él no. Tarantino no tiene calle... Las ideas las saca de otras películas, de Sergio Leone o el cine oriental. El mismo lo dice.


- Sin embargo, la industria se empeña en fagocitarse, en los "remakes", en autodefinirse como una mezcla de tal o cual película, siempre comparando o relacionando...

Si, es cierto. Hay gente que quiere escribir cine y sus referencias no son la vida, son "Blade runner"... Creo que el problema entre la gente joven es lo que llamo la cancelación de la vida interior. Se pasan el tiempo con las videoconsolas, los ordenadores o la TV. No leen. Además, el gran peligro de los medios de comunicación hoy es la superficialidad... se huye de cualquier profundización sobre los temas. Cuando se empiezan a tratar cosas importantes, se pretende dar el toque entretenido a través de la risa, del humor. Es cierto que sin humor te mueres, pero eso cancela muchas veces la reflexión profunda sobre las cosas. Y en ocasiones ni siquiera el vivir intensamente es suficiente. Fíjese en Jane Austen, una escritora que creó grandes historias sin apenas salir de su casa... ¿Por qué? Por la vida interior precisamente...


- Hábleme de como encaró al principio el pasar de la literatura al guion y qué técnicas de trabajo usa.

No me resultó muy complicado. Yo había trabajado en radio, había hecho televisión y documentales, como productor o director. No era alguien ajeno al lenguaje del cine. En cuanto al trabajo, soy muy rutinario. Cuando estoy con un guion, escribo todos los días menos los festivos, de 10 de la noche a 4 de la mañana. Durante cinco años no he parado ni un sólo día, estuviera donde estuviera. Uno, detrás de otro... Durante el día me vienen ideas que aprovecho luego, aunque nunca tomo notas. Si algo permanece en tu mente y lo recuerdas luego, es bueno. Lo que no lo es, desaparece de la memoria. Por lo demás, hay dos cosas de mi trabajo de las que me siento orgulloso a la hora de escribir guiones: que tengo huevos y que tengo "calle", o "monte". Esto quizás me permite hacer cosas arriesgadas.


- ¿Qué piensa sobre el guion hoy en día? Se dice que faltan buenos guionistas...

Sí, yo estoy convencido de eso. A mí, después de "Amores perros" me han llamado productores de Suecia, La India, Argentina, España, Brasil... hasta China. Si abundaran los guiones ya me dirá por qué me llama un tipo de La India... Y no sólo es una cuestión de talento. El talento está bien, pero es una pequeña parte de este asunto. Falta muchas veces el rigor, trabajar mucho las cosas. Hay que explorar, darle la vuelta a todos los personajes. Y esa falta de buenos guiones ocurre en todas partes, no sólo en Hollywood como algunos piensan.


- Hace poco dijo que nunca iba a adaptar textos de otra gente y que sus guiones serían siempre originales.

Sí, así es. Me gustan más mis historias que las que ofrecen otros. Hace tiempo cometí el error de hacer una reescritura, pero no me gustó. Tengo historias que me queman la garganta. Yo creo que la obra de uno es una lucha contra la muerte, por trascender o permanecer. Eso significa para mí escribir.


- ¿Cómo le ha ido con Tommy Lee Jones? ¿No fue "Los tres entierros de Melquiades Estrada" un encargo?

No, porque él me dijo "Escribe lo que tu quieras"... y me salió una historia menos coral que las anteriores. El y yo tenemos una afición común, la caza. Para los dos es salgo sumamente importante. Yo por ello he sido a veces insultado. Pero para mí la caza es algo que te pone en contacto con las contradicciones del ser humano, la muerte contra la vida. Por supuesto, siempre siendo un cazador con ética, que no mata de más, que lo hace limpiamente, que respeta al animal... Y en contacto con la naturaleza hay también una gran vida interior. "Babel" nació de una cacería...


- En general, ¿piensa que las presiones son mayores en Hollywood que en su México natal?

Presiones siempre las hay en todas partes. Debes balancear. Pero a veces la percepción que se tiene fuera de Hollywood no es real. No es algo monolítico. Hay gente muy interesante, productores que quieren hacer cosas distintas. Incluso en los grandes estudios, saben que aparte de esas películas que hacen sólo por ganar dinero, pueden rodar otro tipo de cine, que dice cosas. En cualquier caso, un guionista en todas partes siempre está en cualquier parte a expensas de otros. Por eso he empezado a producir y pienso en dirigir yo mismo. Quizás en año y medio. Tengo una historia muy bonita... Esta vez lineal.


- Si acabara en una isla desierta, ¿qué película se llevaría consigo?

Sin duda una en la que se vieran a mi mujer y mis hijos. Es la más real. Ya dije que no soy cinéfilo. Veo mucho cine pero a veces me siento estúpido, porque me dicen: ¿Te acuerdas de tal famosa escena...?, en una película que ya he visto... Y no, no me acuerdo. Más que vampirizar ideas en películas ajenas prefiero vampirizar a las personas, aunque no siempre en cuanto a sus propias experiencias. Por ejemplo, cuando me reflejo en mis hijos la luz acaba en otro lado. Ellos me han hecho orientarme a lados que nunca pensé...


- ¿Qué consejos daría a los jóvenes que están empezando en el guion?

Que escriban, que escriban mucho y acaben lo que empiezan. No hay mejor recomendación: hay que sacar las cosas que uno lleva dentro. Y también que huyan de los cliches, que no se dejen atrapar por ellos. Es cierto que todo está escrito, pero nada está terminado. Hay resquicios que no están usados. Yo suelo decir que de cada 100 guiones, uno merece ser filmado; de cada 1.000, uno es bueno, y de cada 10.000, sólo uno es extraordinario.


© Jon Apaolaza-abc guionistas

28/03/2005 09:51:24