07/07/2008 - 30 usuarios online

Borja Cobeaga, uno de los cortometrajistas más premiados y conocidos de España, imparte un taller de guión en el V Curso de iniciación cinematográfica que organiza Cajastur en Gijón. Nominado al Oscar este año por su corto "Éramos pocos", comedia que pone a prueba el significado de la familia en tono costumbrista, ha rodado otros cortos y sobrevivido gracias a la realización de "realities" de televisión, como "Gran Hermano". Estas declaraciones las acaba de realizar a La Nueva España.
-¿Qué es lo que más le preocupa de este taller?
Que sepan detectar las ideas. Todo el mundo tiene ideas, pero no todas sirven para llevarlas a un guión. Yo les cuento cómo practico las mías.
-¿Cuáles son sus fuentes?
Mi entorno familiar tiene unos cuantos elementos de los que puedo sacar mucho material para narrar. Son actitudes cómicas que admiten muy bien el cine.
-"Éramos pocos" es una visión costumbrista de la nueva familia española.
Uno no elige su familia. Convives con alguien con el que no tienes nada que ver y, sin embargo, son imprescindibles. Esas contradicciones son apasionantes.
-En su último corto, padre e hijo recuerdan a dos pícaros que enlazan con la tradición picaresca española.
Son dos pícaros muy zánganos, que todos hemos visto en nuestra familia. Me recuerdan a Homer Simpson y su hijo. Dos tipos completamente inútiles.
-Cuando escribe un guión, ¿piensa en el montaje y en la dirección?
Un guión es suficientemente gráfico como para que yo sepa cómo se debe rodar y cómo montar. Un corto es, de todos modos, una historia muy particular y muy personal. Por eso se puede dirigir desde el guión.
-¿Qué expectativas se le han presentado desde la nominación al Oscar por el mejor cortometraje?
Creo que para considerarme director de cine tengo que rodar un largometraje. Es el momento de lanzarse.
© LNE-abc guionistas
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