21/07/2019


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El guionista Arturo Arango habla de El cuerno de la abundancia

Arturo Arango
Arturo Arango

En estos días comienza la prefilmación de El cuerno de la abundancia, próximo largometraje de Juan Carlos Tabío. Junto a Lista de espera y Aunque estés lejos, es el tercer filme escrito por Tabío y Arturo Arango, quien actualmente se desempeña como jefe de la cátedra de guiones en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños (Cuba)

William Ruiz le entrevista.

P: Arango, ¿qué pasa con el guionista cuando está a punto de comenzar a filmarse la historia que has escrito?

AA: Lo más simple: es seña de que el guion está terminado. Las palabras tienen que convertirse ahora en “otra cosa”.

P: ¿Y hasta qué punto participa un guionista en la creación de esa “otra cosa”?

AA: Depende de cada caso. Con Juan Carlos, casi siempre participo. En Lista de espera, que partía de un cuento mío, estuve en el trabajo de mesa con los actores, y fui con frecuencia al rodaje, de común acuerdo con Juan Carlos. En Aunque estés lejos, que era una idea de Juan Carlos, y comenzó a rodarse en Madrid, me inmiscuí un poco menos. Ahora en esta, que surgió de una idea mía y se filmará en La Habana y sus alrededores, estaré de nuevo en el trabajo de mesa. Creo que hasta ese paso es que los guionistas podemos ser útiles. Ya después, en el set, todo lo que hacemos es interferir.

P: ¿Y cómo es que buscan las ideas? ¿Cómo escriben? Me imagino que trabajar a dos manos necesite de códigos comunes, y de excelentes relaciones personales.

AA: Las ideas vienen, llegan. Y uno las pone a consideración del otro. Cuando Aunque estés lejos, Juan Carlos me propuso una estructura, y a partir de ella fuimos tramando las tres historias que la integran. Ahora todo partió de una anécdota. Varias veces había oído esas historias enloquecidas de la herencia que iba a cobrar la familia Manso Contreras. Mi madre, desde Manzanillo, me contaba episodios extraordinarios. Pero fue algo muy sencillo que me contó una vecina lo que me despertó a la posibilidad de que allí se escondiera una película. De inmediato le escribí a Juan Carlos. Conservo ese correo: es de fines de febrero del 2005. A él le encantó la idea. De inmediato comencé a armar un texto narrativo, más parecido a un cuento que a una sinopsis, y ya con algunos elementos de tono, de estructura. Lo narré en primera persona, y esa voz en off se ha conservado. Cuando ese texto tuvo cierta solidez sobre la que trabajar, ya nos sentamos a conversar.

P: Y en casos como éste, que parten de hechos más o menos reales, ¿no hay un proceso de investigación?

AA: En algún momento nos dimos cuenta de que la historia real era tan demencial, que podía parecer inverosímil. Juan Carlos, además, nunca había oído sobre la herencia de los Manso Contreras. Tuvimos la suerte de encontrar un artículo de Mauricio Vicent, aparecido en El País, que hacía una síntesis perfecta del caso, incluso con sus antecedentes históricos. Ese hallazgo nos permitió anclarnos mejor en ciertos referentes. Pero, en general, preferimos imaginar, moldear la trama según nuestras propias vivencias, y nuestras sensibilidades, que atenernos a la fidelidad de un referente que no siempre es útil o necesario.

P: Se ha dicho que esta es una comedia a medio camino entre Guantanamera y El mundo loco, loco, loco

AA: He leído ese comentario, y en él sólo es cierta la palabra comedia. Juan Carlos me comentó, entre divertido y molesto, que él no sabía a qué periodista se le había ocurrido poner en su boca semejante aseveración porque él (Juan Carlos) sí conoce Guantanamera, pero la otra ni sabe que existe. Francamente, yo tampoco. Si buscáramos afinidades, sería, por ejemplo, con Bienvenido míster Marshal. O, en todo caso, con La quimera del oro.

P: Los mismos guionistas, el mismo director, algunos actores de películas anteriores de Tabío… ¿no hay algo de fórmula?

AA: Quizás. Shakespeare escribía siempre para la misma compañía. Y es un lujo escribir para un actor que ya conoces. En este caso, fuimos fijando muy bien el elenco en la medida en que avanzábamos: Perugorría, Enrique Molina, Mirtha Ibarra… Un amigo leyó una versión del guion y me preguntó, en la cuarta o quinta página: ¿Este personaje es para Paula Alí? Y sí, está escrito para su gracia, para su locuacidad. De los protagónicos, sólo una quedó pendiente hasta hace poco, y tuvimos la enorme suerte de encontrar a una actriz muy joven, Annia Bu, que hizo una prueba en que ya vimos al personaje que ambos teníamos en la cabeza.

P: Entonces, ahora ya lo que te toca es desaparecer.

AA: Y divertirme desde las sombras. Escondido en un rincón del set, o en una butaca de un cine, observando, analizando las reacciones de los demás con aquello que alguna vez eran sólo disparates que se nos iban ocurriendo.

 

 

22/08/2007 10:48:44

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