07/07/2020


Noticias de guion

Prairie Miller entrevista a Diablo Cody


 

De Clubs de Strip a la gran pantalla.

Lleva una corona de pelo negro alborotado y un guante de látex quirúrgico en su mano derecha con la que se da una palmada en la muñeca cada vez que le surge una idea nueva, para enfatizarla. Diablo nos habla de la culpa católica, de su anterior trabajo como "la peor stripper", y de cómo llegó a esos trabajos a través de internet.

 

¿Porqué se metió en el mundo del strip?

El motivo de hacer striptease fue mi blog. Llegó el día en que no me quedaba gran cosa que escribir en él. Hice de stripper una noche y me dió por escribir acerca del tema. Los lectores del blog contestaron inmediatamente. Mi conclusión fue que vivir este tipo de experiencias podía ser bueno para el blog.

 

¿Cómo pasó de ser una experiencia de una noche a convertirse en un oficio habitual?

Lo mejor de todo es que soy una stripper malísima. Recuerdo que bailé durante dos horas esa noche y volví a casa con cien dólares. Pensé “cien billetes, esto la leche”. Podía dedicarme a hacer eso un tiempo y comprarme un coche. Por aquél entonces no tenía vehículo propio. Hace mucho frío en Minnesota, y esperar al autobús cada mañana en la nieve... Me pareció genial tener un coche y pensé dedicarme al asunto hasta poder comprarme uno. Pero uno se acostumbra a este tipo de trabajos, que te permiten organizar tus horarios como quieras y sin gastar una sola neurona. Es adictivo.

 

No puedo evitar preguntarme: ¿Se sintió menospreciada? ¿Sintió rencor hacia los hombres?

Rencor hacia los hombres lo he sentido desde que nací. (risas) Ahora en serio. Sí, en efecto es un oficio que te hace sentir infravalorada. ¿Pero sabes lo que fue aún más humillante? El tiempo que trabajé de secretaria, antes de hacer stripping. Fue mucho peor.

 

¿Le tiraron mucho los trastos?

Me los tiraron más cuando era secretaria que cuando fui stripper. Comprendí que el sexo como actividad y como género se toma de un modo mucho más natural dentro de la industria relacionada con el sexo. En el mundo laboral corporativo se pretende que todo lo que sucede es igualitario, cuando obviamente no lo es. Yo me hice secretaria porque tenía buenas ideas y quería escribir en el mundo de la publicidad. Me fijé en los archivos de la agencia en la que trabajaba para saber cuántas mujeres habían currado en la sección creativa, y resultó que en 45 años solo habían contratado a once escritoras para cientos de hombres. Estos datos no son ninguna coincidencia. La verdad que después de la experiencia en la agencia ser stripper fue muy refrescante.

 

¿Aún escribe en algún blog?

Sí. Empecé mi primer blog en 2001. Sigue ahí: DiabloCody.blog.com. Pero ya no lo actualizo casi nunca. Intento dejarlo de lado, porque altera mi percepción de la realidad.

 

Ahora que escribe para la gran pantalla, si además sigue escribiendo en su blog... ¿No se arriesga a quedarse sin material que trabajar?

En realidad no es así. Me solía preocupar el hecho de usar mi mejor material en el blog y quedarme sin nada más bajo la manga. Pero la verdad es que cuanto más ejercitas tus músculos, más fuerte te haces. Creo que escribir en mi blog ha supuesto un estallido de inspiración. Aunque, bueno, quién sabe...

 

¿Qué es lo que le hizo empezar un blog?

Cuando eres una escritora no publicada y lo que quieres es escribir, que la gente lea tu material, y no te apetece pelear con editores, pues empiezas a escribir un blog. 

 

Así que empezó a escribir y la leyó todo le mundo.

Al principio me leían cuatro personas. Mis amigos, vaya. Pero en cuanto empecé a hacer stripping y escribir acerca del tema me leyeron unas diez mil personas. Es lo que tiene la industria del sexo. A la gente le encanta saber de estas cosas desde el punto de vista de alguien que lo vive.

 

¿Cómo era en el instituto?

Muy parecida a Juno. Ya sabes, ni popular, ni no popular. Iba pululando de un grupo a otro. Tocaba en una banda de música. Era bastante rebelde, pero a mi manera. Nunca terminé en la cárcel aunque la policía me tuvo que llevar a casa por tonterías como haber tirado papel higiénico por el vecindario.

 

Ellen Page bordó el papel.

Ella aportó muchas facetas de su personalidad al personaje. Ellen decidió cómo se vestiría Juno y la música que escucharía. También le dió mucha forma Jason Reitman, el director, que es un excelente colaborador y siempre sabe escuchar lo que los demás tienen que decir. Benefició a todos los personajes.

 

Al ver “Juno” sentí que el lenguaje usado por los adolescentes era el que usan en la vida real. ¿Se basó usted en sus recuerdos o se codeó con jóvenes para inspirarse?

Bueno, de algún modo yo nunca dejé de ser adolescente. Nunca he tenido que asumir responsabilidades. Siempre he estado en mi mundo, y no me ha tocado hacer gran cosa en la realidad. Yo me sigo sintiendo adolescente aunque mi cuerpo siga con su ritmo. Pero sí es cierto que el público se sintió identificado con lo que vió en la pantalla. Cosa que me hace feliz.

 

¿Cómo sienta pasar de ser una escritora en internet a trabajar en el futuro trabajo de Steven Spielberg?

Todo ha pasado demasiado rápido como para que yo lo pueda procesar aún. Pero, lo procese o no, a mí me cuesta entender lo que está sucediendo. Fui educada en un ámbito católico, por lo que muchas veces me siento culpable o avergonzada por sentirme tan bien con lo que me ha pasado últimamente. Sentirse mal por lo que te regala la vida no es sano. Desde que me mudé a Los Angeles he conocido a mucha gente de la industria (escritores, directores), y todos tuvieron que luchar muchísimo para llegar a estar donde están. Me siento muy afortunada por haber podido ahorrarme esa experiencia. También supongo que me tocó luchar en otras áreas. Ninguno de los artistas que conozco tuvieron que quitarse la ropa delante de un público sentado.

 

¿De qué trata el próximo trabajo de Spileberg?

Se llama “The United States of Tara” (“Los Estados Unidos de Tara”). Es para Showtime. La protagonista es una madre que tiene múltiples personalidades. La interpretará Toni Collette. Para mí la historia tiene que ver con los diversos roles que la sociedad le impone a la mujer. Se me ocurrió hacer una alegoría y que todos esos roles sean interpretados por personas diferentes buscando sobrevivir.

 

En “Juno”, la protagonista está en contra del aborto. ¿Cuál es su postura al respecto?

Mientras escribía la pelicula tenía una imagen en la cabeza: la de Juno sentada en frente de Mark y Vanessa Loring haciéndolos sudar en un casting para padres adoptivos para su bebé. Toda la pelicula estaba ahí. Me parecía una imagen rara y muy potente, y si Juno hubiese abortado no hubiese habido pelicula. Decidió buscar padres adoptivos para que yo pudiera escribir la historia.

Es un tema difícil: Jason y yo quisimos que la pelicula fuera lo más personal y lo menos política posible. Juno nunca hace discursos morales sobre su decisión, nunca suelta nada parecido a “No puedo matar a mi bebé”. Yo estoy a favor de poder escoger, y lo hice todo para que mi historia no diera la sensación de que no es así.

Cuando Juno se pasa por la clínica abortiva, me imaginé a mí misma de adolescente en ese lugar. Yo era una chica ansiosa, con fobias. Me daba miedo que me sacaran sangre en los hospitales. Me hubiese aterrado tener que enfrentarme a un aborto.

Así que Juno sale de la clínica. Por miedo. Creo que es una decisión personal, y no moral.

Como al final todo sale bien, el público tiende a decir “Es una visión cursi de la realidad”. Yo de adolescente tuve una amiga que dió a luz y todo le salió estupendo. Son cosas que pasan, no siempre tiene porqué ser una tragedia. Creo que las mujeres son castigadas socialmente por cometer lo que llaman “errores”. Yo no voy a castigar a mi personaje.

 

Es muy abierta la relación que tiene Juno con sus padres. La apoyan de principio a fín.

Mis padres siempre me han respaldado. Creo que hubieran reaccionado igual que los padres de Juno. Yo ya estaba cansada de ver peliculas en las que los padres de la chica embarazada son los antagonistas.

 

¿También la apoyaron en su período de stripping?

Ellos no sabían de qué estaba viviendo. Les dije que era camarera y eso ya bastó para fastidiarles. Luego les tuve que confesar de dónde había salido todo el material para escribir el libro que escribí sobre el mundo del stripping, claro. Se quedaron boquiabiertos. No sabían si sentirse horrorizados por su hija u orgullosos por el libro. Luego supe por amigos de la familia que mi madre entró en depresión durante un tiempo. Pero ella nunca me lo hizo saber, porque no quiso hacerme responsable de aquello. Lo que sí me cuenta es que se sigue despertando algunas noches pensando en todas las cosas terribles que pudieron haberme pasado. Ese es un prejuicio: una stripper trabaja en condiciones muy seguras. Nadie puede tocarla. Hay guardias de seguridad en todo el local que la acompañan hasta su coche noche tras noche.

 

¿De dónde viene su nombre?

Me lo inventé. Estaba de viaje por una carretera escuchando una canción, “El diablo”. Era de noche y yo conducía muy deprisa. Mi amigo me dijo que fuera más despacio. Yo contesté algo así como "La que conduce no soy yo, es Diablo Cody". Así que a partir de entonces se llamó a Diablo Cody cada vez que se llegaba tarde a algún lugar.

 

Bueno, ¿y qué tiene de especial ese guante de látex que lleva puesto?

Pues mira... Se dice que todos los escritores tenemos nuestras manías. A la gente le gusta pensar eso.

 

 

Extracto de la entrevista de Prairie Miller para NewsBlaze.com

 

 

 

 

 

 

 

17/03/2008 15:32:03

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