22/10/2020


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Alberto Macías, guionista: "En esta profesión no funcionan los currículums"

Alberto Macías
Alberto Macías

Alberto Macías es, además de guionista, coordinador de la serie "Cuéntame cómo pasó" (TVE, una de las series de más éxito), y uno de los docentes más reputados de España.
Responsable de la sección de Formación en ALMA (Autores Litarios de Medios Audiovisuales) durante varios años, es Miembro de la Junta directiva de dicha asociación española de guionistas.


Alberto Macías llega dispuesto a ponérmelo fácil. Hablador, es también un guionista con suerte. Se queja, como tantos otros, de las retribuciones de los guionistas en este país, de los reconocimientos...pero a él le gusta su profesión. Me lo dice y me lo confirman sus palabras. Comenzó en la tele con ‘Canguros’ y desde entonces no ha parado de trabajar. Lleva cuatro años dedicado a las aventuras y desventuras de los Alcántara en ‘Cuéntame cómo pasó’ para Televisión Española. Yo quiero saber si el padre Eugenio se saldrá de cura, pero se resiste a contármelo.

Periodista por casualidad, guionista por azar...

Yo nunca estuve loco por hacer guiones, ni nada por el estilo, sino que fue algo que surgió cuando estaba acabando la carrera y empezaba a buscar salidas. Hice un curso de guion con Javier Palmero, y de ahí me animé a hacer un tratamiento para unas becas del Ministerio. No me dieron ninguna ayuda pero me sirvió como tarjeta de visita. Mi amistad con Ángeles González Sinde era reciente y fue ella la que me dijo que Ricardo Franco buscaba una comedia. Se la llevé, le gustó, trabajamos aquel verano los tres... al final no se hizo pero de alguna manera eso me animó a seguir y me abrió las puertas. Entonces entré en un taller de televisión de comedias de situación, después vino ‘Canguros’, y no he dejado de hacer cosas desde entonces.

¿Guionista de cine mejor que de televisión?

No es eso, yo a la televisión la respeto. Además me da de comer. No se me caen los anillos. Pero el cine también me gusta.

¿Entonces?

Lo que pasa es que en el cine, el guionista, salvo en casos excepcionales en los que se hace un tándem perfecto con el director y en tal caso puedan desarrollar proyectos donde los dos se sientan muy implicados, lo que haces es entrar en un proyecto que no es tuyo. Como cuando adaptamos la novela ‘Antigua vida mía’ para Héctor Olivera, que estuvo muy bien, pero que no era la novela que yo hubiera elegido.

Haces de todo. También teatro

A medida que uno va trabajando va tomando confianza y se va atreviendo con más cosas. Siempre pensé que nunca podría hacer otra cosa que televisión, y luego hice cine, luego series más complicadas... y con el teatro pasa igual. Un día te pones y sale. También me vino casi dado. ‘Rulos’ fue un proyecto en el que Ángeles y otras cuatro chicas querían hacer una obra para mujeres y me pidieron ayuda. Ahora mismo, es de las cosas que me encuentro más satisfecho. Me siento más autor porque de lo que escribes a lo que ves no hay cambios radicales.

El control sobre el guion por parte de su autor. Tema recurrente. ¿Se echa de menos en cine?

Y en televisión, no creas, que está condicionada por la producción, por los temas, los tiempos, por las audiencias... En cine las intervenciones en un guion del director te pueden sorprender, y en ambos sentidos: que lo convierta en una obra maestra, o que lo estropee.

Has dicho la palabra estrella: audiencias. Ahora eres guionista y editor de ‘Cuéntame cómo pasó’, un gran éxito de TVE, ¿Existe la presión?

Si ha habido presión, yo no la he notado, se la habrá quedado el productor ejecutivo. Lo que siempre hace falta en TV es un buen productor ejecutivo y en nuestro caso tenemos a Miguel Ángel Bernardó, que lo es. Se ha dicho que ‘Cuéntame’ era una serie del Partido Popular, cuando gobernaban, ahora que si es del Partido Socialista y somos una serie de izquierdas, que queremos atacar a la Iglesia porque queremos enrollar a la chica (Ines) con el cura... Sin embargo nadie nos ha presionado sobre cómo y de qué teníamos que escribir.

Insisto. Me cuesta creer lo de las audiencias. Desaparecen tantas series a lo largo del año que me es difícil separar beneficios de programación

Televisión Española nos manda un informe. Pero por ejemplo, con cosas relativas a que preferían más tramas autoconclusivas, más comedia, pero no si debían ser de jóvenes (la franja que menos alcanzamos, creo), o de gente mayor, etc. Al menos a nosotros. Pero tampoco creo que la hubiese en ‘La casa de los líos’, o ‘A las 11 en casa’. Se han hecho productos, pensando en el público, pero no en las audiencias. Hay productoras que sí lo hacen, pero yo nunca he trabajado con ellas.

Este año no ha habido TP

No me importan los premios. A todo el mundo le gusta que le halaguen. Pero los premios lo único que te dan es posibilidad de poder elegir mejor dónde trabajas.

¿Ni un Goya?... Aunque Almodóvar ya no los quiera.

Bueno, quizás algún día, por qué no, me den un Goya.

Si te mando mi currículum... ¿podría ser guionista de ‘Cuéntame’?

En esta profesión no funcionan los currículums. Es más de boca a boca. Y viendo lo que haces, cómo lo haces. Nosotros si buscamos a alguien pedimos una prueba, queremos ver cómo escribe.

Imaginemos que ya estoy dentro del equipo. (Sonrisa pícara).
Ejem. Explícame como trabajáis, cuántos sois...


Vamos variando en número de guionistas. Lo que hacemos es programar la temporada. 12, 15 incluso 16 episodios que se plantean con la revista de Prensa que nos pasan de Documentación.

Pongo cara de no saber qué es una revista de prensa para guiones…

Documentación nos ubica la época en la revista de Prensa. Nos da mes a mes lo que ha ocurrido y luego las líneas generales de lo que preocupó a la gente de la calle en ese año: la subida de precios, de la gasolina, la inseguridad ciudadana, que abrieron el metro en tal sitio, que se construyó Moratalaz, que se abrió el Corte Inglés, más que los grandes hechos de la Historia. Al ser una serie familiar se articulan cinco personajes principales y con cada uno de ellos se trata de contar algo concreto o un modelo de persona de aquellos años. Y luego cada episodio se divide en tramas, entre dos y cinco, cada guionista es libre en ese sentido. La continuidad nos ha servido para enganchar mucha audiencia, pero hemos huido de hacer un culebrón. Lo importante es coger el tono.

¿Cómo definirías su tono?

Ni yo sé explicarte lo que es. Es una especie de comedia, sin ser comedia, con toque de drama... y conocer mucho, mucho, los personajes. Lema en la serie, por ejemplo, es que sus historias no puedan ser reproducidas de la misma forma en otra serie de la época actual. Son tramas que ocurrieron hace treinta años y desde entonces todo ha cambiado.

Y aunque se dé la situación, la solución o la forma de proceder entonces nunca sería la misma que ahora.

Exacto. Y eso te obliga a que los personajes reflexionen también desde la época.

Ya tenemos el tono. Se reparten los capítulos entre los guionistas, o de dos en dos, y a trabajar.

Se hacen las escaletas, de 50-60 escenas, casi todo en escenarios fijos, que construye en el plató nuestro magnífico equipo de Decoración después de ser pactados con Dirección de Arte y Producción. En eso, muy abierta y similar al cine. Acabado el guion se pasa a Documentación y Arte, que realizan la lectura técnica de lo que se puede hacer, y de ahí pasamos a la lectura con actores.

¿Aportan los actores vida al guion?

Mucho. Piensa que vamos a celebrar ya 100 capítulos. Esto es un trabajo de equipo y todos somos importantes para el resultado final. Por eso es un proceso tan enriquecedor.


© Mª Ángeles Martínez - abcguionistas

21/02/2005 18:10:45

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