23/08/2014


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Alex Fleites: "El ABC para la adaptación cinematográfica de una obra literaria es traicionarla"

Fleites
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El poeta, guionista y periodista Alex Fleites regresó a Maracaibo para compartir una segunda experiencia como tutor del taller de guion cinematográfico que organizaron, al alimón, Fundacine y el Cine Club de la Universidad del Zulia, con sede en el Centro de Arte Lía Bermúdez. Nacido en Venezuela pero ciudadano cubano, es licenciado en Filología por la Universidad de La Habana, promoción de 1980. Poeta, guionista, crítico y periodista. Ha sido jefe de redacción de importantes revistas culturales, como El Caimán Barbudo, Cine Cubano y Unión. También dirigió por varios años la página cultural del periódico Juventud Rebelde. En la actualidad es editor jefe de Artecubano.

Escribió para el director cubano Enrique Colina la serie cinematográfica en 10 cuentos "Perra vida". Para el italiano Claudio del Punta elaboró los guiones de largometraje y ficción "Vereda tropical", "Habana, naturaleza muerta" y "Da Capo". Escribió para el director español Jaime Botella (en colaboración) la versión cinematográfica de la novela Paisaje de otoño, de Leonardo Padura, en proceso de filmación. En estos momentos trabaja para el director vasco Patxi Barco un guion de largometraje y ficción. Escribió, dirigió y produjo en 1993 el documental "Hombre frente al mar", sobre la obra del escultor cubano Enrique Angulo. Produjo en 1998 para la RAI un documental de 60 minutos sobre la actualidad cubana, y otro de igual duración sobre la visita del Papa a Cuba.

—Usted atestiguó la trágica anécdota de Francis Ford Coppola, en la escuela San Antonio de los Baños, que dio lugar a la frase “El arte nunca muere”. ¿Podría rememorarla?
La idea era hacer un argumento en 24 horas. Ocurrió que su hijo falleció en un accidente náutico y fue avisado en la madrugada. Antes de marcharse regresó a la escuela y escribió en la pizarra: The art never die. El sentido de la frase es compartida por mí. Los griegos otorgaban a la palabra poesía el significado de creación. Es un estado del ser, de realización del individuo. Un católico diría que la poesía es una prueba de la existencia de Dios. Por eso el arte nunca morirá. La creación es la principal herramienta que tiene el ser humano para perpetuarse, para trascender.

—¿Y qué significa para usted la palabra arte?
El poeta Ezra Pound decía que no hay arte moral o inmoral, sino arte bueno o malo y que una mala obra era inmoral.

—¿Una visión ética?
El arte tiene muchas funciones. Y cuando se privilegia alguna de ellas, por ejemplo, la cognoscitiva, puede caer en algo negativo. No da recetas. Tampoco transmite información meramente. Para mí, su función básica es mostrar la complejidad de la vida. Debe participar en el diálogo del hombre.

—¿Cuán complicado sería reactualizar la obra del dramaturgo alemán Bértolt Brecht?
Me parece que está vigente, si nos referimos a su técnica teatral, el distanciamiento o extrañamiento. Pero sus obras de teatro están muy vivas. Pero me parece un recurso, no es la verdad absoluta.

—¿Resulta muy difícil poner en un guion la obra de García Márquez?
Creo que no hay una sola película hecha a partir de textos de El Gabo, que sea buena. No funciona porque tratan de atrapar una cosa que es propia de la literatura y no del cine. Una novela se realiza en la cabeza del lector. Una película pasa por la cabeza, pero también por los ojos y los oídos del espectador. El ABC para la adaptación cinematográfica de una obra literaria es traicionarla. Por allí se parte. Hay que intervenirla.

—¿Qué significa eso?
Como guionista creas un texto distinto. Al reescribir descubres que sobran o faltan personajes. Intervenirla para que funcione. En Cuba trabajo con un novelista, Leonardo Padura, cuya tetralogía Las cuatro estaciones, ha sido adaptada por mí. La he guionizado. En la primera versión el autor no participa. Una vez lista comenzamos a trabajar juntos en el guion definitivo.

—¿Es más técnico el guion de cine?
Tiene tanto de técnica como de arte. Pero el lenguaje del cine pertenece al cine. Se trata de crear un producto audiovisual de calidad. No soy partidario de poner el mismo título de la novela a la película.

—¿Hasta qué punto depende el guion del patrón dictado por Aristóteles en su Poética?
Tiene una vigencia absoluta. Creo que puedes experimentar lo que quieras en cine, a partir de saber hacer primero un guion de la manera aristotélica, con sus tres actos de rigor, su presentación, su desarrollo y su desenlace. Después, si quieres, en el montaje la recompones si así lo quieres. Pero el guionista parte de una estructura lineal.

—¿Cuál es la diferencia entre el trabajo del director y el del guionista?
Hay que deslindar los terrenos. El lenguaje de la película termina siendo una tarea del realizador. La gramática del cine está inventada desde sus comienzos. Con los maestros como Melies, Griffith, Morneau, etcétera. Pero en cada nueva película hay que correr el riesgo de cambiar.

—¿Qué ha sido del Realismo mágico en el cine?
Argentina, Brasil, Venezuela, Cuba, México, Uruguay, por ejemplo, tienen unas grandes películas que definen una cinematografía nacional. Pero ese término no es exclusivo de América Latina. La palabra magia supone una mentalidad prelógica. Hay diferencias entre lo que es el Realismo mágico y lo Real maravilloso. Alejo Carpentier definió eso de manera estupenda. El teórico colombiano Jorge Zalamea decía que no hay país que sea poéticamente subdesarrollado. Creo en eso.

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05/07/2007 09:18:04