21/08/2019


Noticias de guion

David Trueba: “Me gustaría trabajar siempre de guionista para otros directores”


 

Parece tímido. Pero sólo lo parece. Quien tiene las cosas tan claras no puede ni debe ser tímido. Aunque estudió Periodismo en la Complutense de Madrid, David Trueba es guionista de vocación y profesión. Y de paso director. Y de paso insumiso. Y de paso escritor. Y de paso gamberro. Éste hermano de su hermano sabe lo que quiere y lo plasma en folios e imágenes con facilidad. Tiene mucho que contar. Fue autor de la última candidata española al Oscar, “Soldados de Salamina”.

Guionista o director. ¿Qué le llena más?

Llenar, llenar... no lo sé. De guionista disfruto más. Aunque el sufrimiento de dirigir a veces es agradable. Me gustaría trabajar siempre de guionista para otros directores, pero no siempre las ofertas son tan tentadoras como para aceptarlas. Así que a veces me toca convertirme en mi propio director, para sacar adelante historias que me parecen interesantes.


¿Qué es lo primero que hace cuando se plantea escribir un guion?

Me surge la idea antes de el hecho de querer escribir. Entonces dejo que vaya tomando consistencia y si finalmente creo que la tiene comienzo a organizar la narración, primero con forma de notas y luego con un desarrollo bien parecido a una escaleta.


También ha escrito novelas. Lo reconozco, sólo he leído una. Pero fue divertida. En la primera habla sobre una familia algo particular. La familia... como diría el Padrino, siempre está ahí. ¿Pesa mucho la fama de su hermano?

No. Es algo inevitable. Un accidente muy agradable. Aunque me pesara tampoco me lo podría quitar de encima, así que vivo con ello y he tratado de ir poco a poco, muy poco a poco, venciendo el escepticismo de los más desconfiados, pero hay que saber que siempre habrá alguien a quien le caerás mal hagas lo que hagas y te reprochará lo que le sea más fácil de reprocharte. A veces incluso me han reprochado ser feo... y nadie quisiera más que yo ser un poco más guapo, pero...


¿Qué genero le parece más cómodo?, ¿con cuál le parece más fácil contar una historia?

Ninguno. Jamás he pensado en las historias unidas a un género concreto. Creo que esa es la razón habitual por la que mis películas nunca son grandes taquillazos. Como no se adscriben claramente a un género identificable hay gente que se desconcierta. A mí me gusta desconcertar y que me desconcierten. Por lo menos en el cine. La manera para mí más fácil de contar una historia es por el lenguaje oral. Mis amigos se lo pasan muy bien y a mí no me requiere apenas esfuerzo. Sufro de cierta logorrea.


¿Cuáles son sus referentes en el guion? ¿Intenta adaptar el estilo literario al lenguaje cinematográfico o son inconjugables?

No, son cosas diferentes. Los adjetivos los pone la cámara. En el cine cuentan los hechos y su visualización. En la literatura se persigue quizá lo mismo pero por otro medio. En esto de los guiones uno nunca acaba de aprender del todo, cada proyecto es un curso brutal de aprendizaje.


Su primera película. ¿Un difícil camino hasta rodarla?, Tuvo que buscar ayuda en capital francés.

Bueno, el guion llegó a Canal Plus Francia, les gustó y pagaron el doble que el mismo canal español por la película. Con eso pude pagar a parte del equipo. El resto vino de la unión de directores para los que había trabajado como guionista. Emilio Martínez Lázaro y Fernando Trueba que terminaron de costearla.


Tres películas y las dos primeras son guiones originales. ¿Qué le llevó a adaptar la novela de Cercas para “Soldados de Salamina”?

Que me gustó mucho y pensé que la película podría aportar aún más cosas a una historia muy bella. Aparte de la sospecha de que mucha gente de mi generación se perdería una historia magnífica por el simple hecho de que son alérgicos a los libros.


¿Qué gana la historia al cambiar algunos personajes? En la novela el protagonista era un periodista, no una profesora de universidad, Conchi no tiene tanta presencia...

No lo sé. Para mí era imposible contarlo con un hombre. Se perdían un montón de sugerencias y se caía en un montón de tópicos. Cercas es profesor de universidad en la vida real y ese detalle me gustó aunque no estuviera en el libro. De todas formas si a alguien le gusta más con un hombre de protagonista para disfrutarlo ya tiene el libro. Como comprenderán rodar algo idéntico al libro es estúpido, para eso ya está el libro, se trata de proponer otro camino.


¿Cómo es su trato con los actores? Película que hace, película que tiene alguna nominación a premios por las actuaciones de los actores. ¿Mérito de director?

No, no, sencillamente que los actores que me han caído en suerte son muy buenos. Aunque a veces les obligue a personajes que no son de lucimiento, de premio.


“Hay motivos”. El cambio se ha producido, ¿cómo recibe el mundo cultural el futuro Gobierno?

No pertenezco al mundo cultural y además me parece que hay gente que tendría que tener más voz, aunque por desgracia los medios se la niegan, pero en mi caso como ciudadano estaba un poco mosqueado por el autoritarismo de Aznar, su alergia al diálogo, su manipulación informativa tan tosca, el peligroso tinte de sectarismo religioso de sus ministros, la falta de atención solidaria a los más necesitados, la nula persecución del delito fiscal y el enriquecimiento desmesurado de empresarios cercanos a su partido. Casi prefiero que me roben a título propio delincuentes patéticos a que el robo esté organizado limpiamente y bendecido por el BOE.


¿Se puede contar en los 15 minutos que dura como mucho un corto una historia completa?

Hay historias que duran treinta segundos. Depende de cómo sean. Hay canciones que cuentan en dos minutos cosas más profundas que una novela de ochocientas páginas. La inspiración no entiende de medidas. En eso también se parece al sexo: sin treinta centímetros se pueden hacer milagros.


En la industria norteamericana, ¿tiene allí más libertad el guionista o las productoras dejan respirar más aquí?

Allí los guionistas no tienen ninguna libertad. Como mucho algunos directores que son autosuficientes tipo los hermanos Coen, pero el resto está casi forzado a seguir unas fórmulas directas para el triunfo comercial. Lo que ocurre es que a veces sale alguien con mucho talento y convierte eso en una gloria. Algunos conocen bien el oficio, lástima que el cine de los grandes estudios sea tan previsible. Pero lo normal es que de cada diez películas que se hacen sólo una sea buena. En casi todos los países se sigue la misma proporción. No sé por qué la gente se sorprende. Si supieran la cantidad de cosas que tienen que funcionar para que una película sea medianamente buena lo comprenderían mejor. Es como plantar tulipanes. Se necesita mucho abono y mucha semilla malgastada para que salga uno hermoso.

© R.M/G.M.- abc guionistas

06/04/2004 12:24:13

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