29/10/2020


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Entrevista a Dustin Lance Black, guionista de "Milk"

Dustin Lance Black
Dustin Lance Black

Cuando Harvey Milk, el primer hombre gay que llegó a ser un alto cargo político en Estados Unidos, fue asesinado en 1978, Dustin Lance Black aún no había nacido.

Criado en una familia Mormona, Black supo de la existencia de Harvey en el instituto (gracias al documental de Rob Epstein ganador de un Oscar). Milk se convirtió en un heroe para Black y, en cierto modo, en su figura paterna. Después de muchos años de investigación exhaustiva y de reuniones con amigos y asociados de Milk, Black escribió un guion que cayó en manos de Gus Van Sant. Dieciocho meses después, el rodaje comenzó con Sean Penn como protagonista.

La película, que hasta ahora ha sido un exitazo, no sólo aborda cuestiones políticas: logra otorgarle una faceta profundamente humana al movimiento en pro de los derechos civiles de minorías sociales y de las personas homosexuales.

Curiosamente, el film se estrenó justo después de la nueva ley californiana en contra de las bodas entre amantes gays. Parece que las cosas no han cambiado tanto desde los finales de los años 70.

Black comenta en esta entrevista sus opiniones acerca del movimiento comenzado por Milk, la iglesia Mormona y la californiana Propuesta 8.

¿Porqué decidió centraste en un período tan corto de la vida de Milk?

Fue una decisión importante. Estuve investigando durante mucho tiempo y no dejé de escuchar historias fantásticas sobre la adolescencia de Harvey Milk, sus andanzas de veinteañero y treintañero. Eran fascinantes porque todo en Harvey suponía una contradicción. Pero no se trataba de relatar una vida de principio a fin: la historia se hubiese desligado de su temática. Así que tuve que tomar decisiones difíciles y centrarme en lo que realmente estaba queriendo relatar. Solo hay que mirar alrededor para entender que la temática de esta película sigue siendo de total actualidad. No quise dar a conocer a Harvey en su profundidad, por mucho que fuese un personaje apasionante, sino dar a conocer una lucha que sigue vigente hoy en día. Para hacerlo, me basé en aquellos días de San Francisco, entre 1972 y 1978. El guion realmente quería contar la historia de ése hombre en ése momento específico de la lucha homosexual. Quise conservar un tono personal durante toda la película, y sentí que para hacerlo tenía que revivir aquél período junto con el personaje.

En la película Harvey Milk proclama que, si no te defiendes por tí solo, nunca vas a lograr lo que te propones. Básicamente, con esta película ha hecho lo mismo por la figura de Harvey que lo que Harvey hizo por los gays acallados.

Desgraciadamente, acabamos de pasar por lo mismo que narra la película hace poco, con la lucha en contra de la Propuesta 8. La película ya estaba prácticamente rodada cuando sucedió, pero si no hubiera sido el caso quizá todo el proceso hubiese sido diferente.

 Como guionista, comprendí que si tan sólo hablas de política (sin profundizar en los rasgos personales de los políticos) o mencionas vagamente los derechos civiles sin ahondar, la gente se cansa de tu historia - o de las noticias - a los diez minutos. Lo que quiere la gente es ver y comprender historias personales, luchas propias, auténticas. Quieren saber quién y cómo se ve afectado ante el problema que se menciona. Tienes que llegar a conocer a la persona que lucha frente a tí para entender mejor su lucha. Por eso quise centrarme tanto en la lucha de Harvey, como en Harvey y la gente que lo rodeaba.

La película es muy clara con respecto a la homosexualidad de Milk. A los dos minutos de empezar ya se están besando dos hombres.

No había nada que esconder en el distrito de Castro en los años 70. Fue el lugar al que acudió Harvey para ser libre. No hubiese sido honesto, ni buen guionista, si hubiese narrado otra realidad en el distrito donde todo empezó.

Pero ese beso también tiene un gran propósito. Básicamente le dice a la audiencia: "Aquí tienen a dos hombres besándose. Por favor váyanse acostumbrando. Ahora que lo han visto, centrémonos en cuestiones más importantes." Siempre he intentado plantear las escenas de sexo en las cinco primeras páginas, sencillamente para intentar decir: "Esta es la dimensión en la que nos vamos a sumergir, porque no sólo va a tratar de sexo gay o de homofobias." Nunca he querido chocar a ninguna audiencia homofóbica sentada frente a una pantalla, no creo que el diálogo deba hacerse en ese sentido.

También es importante ponerse en el lugar de la gente, que está deseando ver el beso entre Sean Penn y James Franco y puede perderse puntos importantes de la película si el beso tarda en aparecer.

Cuando empezó a escribir el guion en el año 2004, ¿se imaginaba que la película se estrenaría en el marco de una ley como la Propuesta 8?

Por supuesto que nunca predije nada de lo que pasó. Pero en la primavera del 2004, cuando empecé a escribir, estábamos en plena campaña de reelección presidencial, en la que la estrategia de Karl Rove era la de reunir a homófobos en contra de la comunidad gay y lesbiana. La estrategia tuvo éxito. Entonces podían escucharse cosas como "protegan a nuestros hijos" o "defiendan a nuestras familias" por ahí: lo mismo que podía oírse en boca de Anita Bryan (una de las figuras más importantes de la lucha homófoba en los años 70). Estamos en las mismas que hace 30 años, vaya. ¿Porqué? ¿Acaso no hemos tenido oportunidades de sobra para combatir argumentos de este tipo? Son argumentos llenos de ignorancia y de rabia.

No olviden que la Propuesta 8 aún no ha terminado. Estamos combatiéndola con buenos resultados, se está generando otra propuesta. Por supuesto no es solo cosa de California. Es un problema a nivel nacional, y realmente espero que logremos protección federal para los gays y las lesbianas y así poder - por fin - dejar de luchar. Ojalá se saquen conclusiones de la historia de Harvey Milk y su equipo.

¿Existe algún Harvey Milk ahí afuera hoy en día?

Creo que hay varios. Necesitamos a más de uno a estas alturas. Harvey Milk fue considerado un candidato de pacotilla hasta que se posicionó frente a las manifestaciones y las marchas Fue a través de sus mayores derrotas que se hizo más fuerte y decidió tomar el megáfono, convertirse en leader. No se sabe cómo nace un leader. Se da en el momento y en el lugar necesarios, sencillamente no se explica. Sería un gran paso adelante tener un Harvey Milk en California, otro en Nueva York y otro en Texas y Oklahoma. Hasta haría falta uno en Salt Lake City. Eso sería estupendo.

Usted fue criado en un entorno Mormon. ¿Cómo vivió el apoyo de la iglesia a la Propuesta 8?

Fue muy duro. La mayor parte de mi familia sigue formando parte de la iglesia Mormona. Viven en Utah y Provo, Orem y Salt Lake City. Estoy convencido de que hicieron lo que cualquier buen Mormon hizo entonces: lo que el presidente de su iglesia les pidió que hicieran. Probablemente donaron las cantidades necesarias para reunir a gente a favor del Sí a la Propuesta 8.

Siento mucha rabia hacia esas actividades. De algún modo me siento traicionado por los míos. Pero no creo que la comunidad gay haga bien en intentar difamar la iglesia.

¿Porqué?

Porque podemos derrumbarlos, pero eso no asegurará los derechos civiles por los que luchamos. Quizá hasta sucedería todo lo contrario. Creo que la Propuesta 8 ha dejado claro cuáles son los grupos o comunidades en los que nos interesa indagar, aquellos que pueden darnos apoyo e incluso soporte económico. Es nuestra responsabilidad saber cuáles son las personas a las que podemos llegar, que podemos "educar" o ante las cuáles podemos presentarnos y seguir con el trabajo del que hablaba Harvey. Gente que comprenda que los estereotipos no son tales y que los miedos no nos llevan a ninguna parte. Pero hay que hacerlo con tacto, sin violentar a nadie gratuitamente.

Creo que va siendo hora de una reconciliación real entre las comunidades homosexuales y las comunidades religiosas en Estados Unidos. Durante demasiadas décadas, los políticos han estado guiando una mediación entre los homosexuales y la iglesia sin permitir que se comunicaran entre sí. Creo que hace falta ir borrando estas divisiones y los intereses que algunos van ganando con esta falta de comunicación.

Es muy duro, pero quizá a través de la Propuesta 8 haya llegado una oportunidad y un gran reto para las comunidades homo.

¿No cree que su película puede ayudar enormemente a esta causa?

Eso es lo que espero. La verdad es que me quedé boquiabierto cuando ví la cantidad de gente que acudió al estreno, de todas las clases sociales y de todas las edades. Eso es lo que me conmovió por encima de todo. Siempre pensé que, si lográbamos captar la esencia del personaje de Harvey Milk, la película funcionaría. Creo que Sean Penn, más que captarla, la bordó.

 

La película presenta a los personajes gays como personajes gays, no como en otras películas: "Brokeback Mountain", por ejemplo, presenta a los personajes como homosexuales que al comienzo no saben o no pueden reconocerlo.

Esa es una de las gigantescas diferencias entre "Milk" y "Brokeback Mountain". No hay dónde comparar, son temáticas abordadas de forma diversa.

Milk trata de personas que no soportan esconderse más, que no entienden porqué deberían seguir callados. Nos mostramos como somos.

Espero que encontremos un modo de ganarnos el amor por parte de la sociedad, y más respeto por parte de los hermanos y hermanas que pueblan nuestro país.

 

Entrevista sacada de www.independent.com  y www.npr.org

13/01/2009 18:04:36

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