23/04/2019


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Jean Becker habla sobre la comedia "Unos días para recordar"

Becker
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El cineasta francés Jean Becker, hijo del maestro Jacques Becker, que ha dirigido a actores de la talla de Gérard Depardieu, Daniel Auteuil, Isabelle Adjani, Miou-Miou, Jacques Villeret, Jacques Villeret, Thierry Lhermitte y muchos más, estrena esta semana en España su nueva comedia, como todos sus films basada en el encuentro de personajes en situaciones cotidianas, en este caso un accidente que lleva a un hombre maduro al hospital, donde debe hacer frente a su nueva condición de "prisionero". La cinta marca su primer encuentro con otro popular actor galo, Gérard Lanvin.

- ¿Qué es lo que le atrajo de la novela de Marie-Sabine Roger, de la que ya había adaptado “Mis tardes con Marguerite”, hasta el punto de querer llevarla a la pantalla?
Marie-Sabine tiene el don de crear personajes de enorme humanidad. Lo que me gustaba, esta vez, era su manera de tratar el mundo hospitalario en clave de comedia, con ligereza y no con esa tristeza que produce la enfermedad. Pero quizá, "Unos días para recordar" ha sido un poco más difícil de adaptar que “Mis tardes con Margueritte”. Lo hemos conseguido alejándonos, probablemente, un poco del texto, pero hemos tratado de mantener ese tono de comedia de esta obra que se desarrolla en un ambiente cerrado aunque incluye también algunos flash-back. Como rayos de luz que ayudan a entender la vida del personaje protagonista.

- ¿Cómo ha sido el trabajo de adaptación del libro? ¿Qué elementos ha reforzado o aligerado?
Ya había mucho material existente, aunque sólo sea porque, en la novela, Marie-Sabine había optado por narrar la historia y describirla con una voz en off. Le pedí que escribiera diálogos y que visualizara las escenas, que le diera vida a todo para hacerlo cinematográfico. Luego, Jean Loup Dabadie, con ese talento natural que posee, aportó ese tono crujiente y gráfico a los diálogos.

- ¿De qué trata la historia?
Trata de un hombre que está en el hospital contra su voluntad porque un coche le ha atropellado y le ha tirado al Sena, accidente del que no recuerda nada. Poco a poco, se van sucediendo ciertos encuentros que le van a cambiar la vida. En primer lugar, los miembros del personal - auxiliares, médicos, enfermeras, - luego las visitas y, por último, los personajes variopintos que pueblan el hospital. Lo que más me gustó fue, precisamente, esta pluralidad de personajes que gravitan alrededor del papel de Pierre que Gérard Lanvin interpreta con fuerza y maestría. Es, al mismo tiempo, la víctima y un personaje muy divertido.

- ¿Por qué se le ocurrió ofrecerle el papel a Gérard Lanvin? ¿No podríamos pensar que es un papel escrito para él, que se le parece?
Quería un actor viril, fuerte, al que no le cuelan ni una. Y, al mismo tiempo, quería que se descubriera rápidamente en su interior una cierta fragilidad. Un cascarrabias con un buen corazón escondido en el fondo de su ser, que fuera capaz de evolucionar gracias al contacto con los demás, que fuera dejando brotar sus emociones. Por este motivo elegí a Gérard para el papel de Pierre, porque, como lo conozco desde hace mucho, sé que es así en la vida real. Estuvimos a punto de trabajar juntos en “La fortuna de vivir” hace unos quince años.

- ¿Y esta primera colaboración ha estado a la altura de lo esperado?
Realmente me ha encantado ver al actor, que me ha embobado y engatusado, pero también ver la percepción que tenía del personaje, al que ha ido nutriendo con sus propias reflexiones y al que ha dado una gran profundidad. Ha añadido detalles que yo no me había ni imaginado, tanto en el registro de la comedia - muy presente en la película -, como en el drama. Aparece en la película como casi nunca le hemos visto. Fuerte y frágil a la vez, ¡fantástico!

- ¿La relación que le une con Gérard Lanvin es la misma que le unía a Jean Paul Belmondo o a Jacques Villeret?
Sí, y podría meter en el mismo saco a Albert Dupontel, Jean Pierre Darroussin, Daniel Auteuil … Son relaciones que se fundan en la amistad. No concibo la confección de una película si no es así. Esta relación puede ser más o menos profunda, pero necesito de esa amistad, de esa confianza, para avanzar. Tenemos las mismas aspiraciones, las mismas ganas de trabajar cuando toca y de reírnos también cuando toca, de pasar juntos veladas memorables. Puedo considerarlos mis amigos.

- ¿El personaje interpretado por Gérard Lanvin tiene, al principio, un pequeño problema con los jóvenes, las mujeres y los homosexuales? ¿Podemos pensar que es un poco retrógrado?
Yo no diría retrógrado. Es un tipo normal. Todos tenemos, creo, bloqueos, todos podemos ser víctimas de ideas preconcebidas. El posicionamiento con respecto a la homosexualidad, por ejemplo, ha empezado a cambiar hace muy poco. El de mi personaje protagonista también se va modificando a lo largo de la película. Al principio, se defiende y luego se enfada consigo mismo, y es así como va abriéndose a los demás.

- A este personaje, que tiene sesenta años bien cumplidos, la vida le ha dado muchos golpes. ¿La idea de que podemos cambiar a cualquier edad, independientemente de lo que hayamos vivido, también le parecía un tema atractivo?
Sí, por razones personales. Seguramente se acuerda de esa hermosa película de Claude Berri “El viejo y el niño”. Uno de mis abuelos era exactamente como el personaje interpretador por Michel Simon: antibolchevique, homófobo, racista, antisemita. Poco a poco, porque le quería mucho, conseguí que fuera cambiando de opinión. Nunca me lo dijo, pero se dio cuenta de que estaba equivocado.

- En este hospital, que sirve de telón de fondo a la película, esas personas a las que llamamos "las eminencias" – esos intelectuales en el ámbito académico - no salen muy bien paradas…
No dudo de su nivel de estudios y de sus competencias, son profesionales super preparados, que salvan vidas. Pero quería hablar de ciertas actitudes. Me las he visto, dos o tres veces, con gente que, permítame la expresión, se lo tiene muy creído. Por tanto, sí, tenía una pequeña cuenta que ajustar con ellos. Sin acritud.

- ¿Qué mensaje quería transmitir con la película?
Que siempre hay que desconfiar de los prejuicios. La gente a la que vamos conociendo, muy distinta toda ella, pueden irnos transformando profundamente.

abcguionistas con información de A Contracorriente Films

01/08/2015 11:00:01

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