18/09/2019


Noticias de guion

Jorge Luis Sánchez: "La pasión por cantar de Benny Moré siempre fue su angustia"

J.L. Sánchez
J.L. Sánchez

Acaba de estrenarse en Cuba la ambiciosa "biopic" de uno de sus mayores astros musicales, Benny Moré, sonero y cantante de boleros de fama mundial, personaje excesivo y vividor, fallecido prematuramente y como tal todo un mito de la cubanía y del desaforado amor a la vida caribeño. Por su interés reproducimos esta entrevista que ha llevado a cabo Mario Piedra, editor del boletín electrónico ICAIC DIGITAL, con su guionista y realizador, Jorge Luis Sánchez. Contrariamente a la costumbre, no existía ninguna vocación de que el realizador "explicara su obra"; sino antes bien, que el lector conociera las motivaciones, decisiones e incertidumbres que están detrás de ella. Jorge Luis confirmó su bien ganada fama de conversador y nos ilumina ese territorio bastante desconocido que es qué ideas tiene un cineasta en la cabeza cuando filma una película.

- En su obra documental ha tratado a "personalidades difíciles" o que han resultado difíciles, como Ponce y Casal. Con Benny Moré, un icono de lo popular, ¿continúa esta línea de indagación o estamos ante otra dirección de su trabajo?

No es tanto que me interesen las personalidades difíciles, como le llamas, sino la complejidad, la que puedo encontrar, y mostrar, en un temperamento artístico como Benny, o no. O en los conflictos de la propia vida actual, o en el pasado. No concibo expresar la complejidad sin el espesor que le otorga la polisemia, esas múltiples lecturas que me fascinan y me retan. En el caso de El Benny, me decidí por expresar esta complejidad, no solo desde la singular psicología del personaje, si no, desde las sub-tramas que deben confluir en la mente del espectador hasta desembocar en una lectura espesa de la vida y el contexto social en que se desenvolvió mi Benny Moré.


- ¿Busca la complicidad de un espectador que conoce y admira al gran cantante cubano?

Veo y siento al espectador como el centro, el punto vital por donde pasan y se encuentran todos los caminos posibles para llegar a la comunicación, la que no tiene que ser absolutamente total porque el espectador es diverso. Necesito del espectador. Adoro y necesito comunicarme con él. Ser su cómplice. Me propongo metas; que ría, llore, sufra, medite, padezca, se movilice. En ese sentido, en esta película uno de mis retos es que el espectador sienta deseos de volver a verla, o que salga a la calle a buscar los discos de Benny, o su verdadera historia, o que refresque los hechos históricos todo lo cuál no es más que una manera de ejercer su derecho a pensar. En ello veo la única manera de respetarlo. Que como espectador tenga la posibilidad de que una vez libre, porque la película le ensanchó las vías de recepción de su realidad, termine negando, y si lo desea, hasta destruyendo en su intelecto, lo que le propició esa libertad: Mi subjetividad que no es más que la propia película.


- Según Mike Corleone, "todo es personal". Pero nada tan personal como la producción artística, ¿cuánto hay suyo, de sus propias inquietudes y dudas, en "El Benny"?

Criar pollos y animales domésticos, como Benny lo hizo, me relajaría muchísimo. Ambos tenemos una raíz campesina por ahí, él la tuvo más cerca que yo, pues a diferencia de mi, nació en el campo, en Santa Isabel de Las Lajas. Soy urbano, esencialmente habanero. Nostálgico, optimista, y crédulo. A veces pienso que he vivido en otras épocas, lo que me facilita entender los años idos, de ahí que la mayoría de mis guiones su trama se ubica en épocas pasadas. Particularmente comienzo a entender los años de la década del cincuenta a partir de mi trabajo como Asistente de Dirección de Fernando Pérez en "Clandestinos", de hecho hay una secuencia en El Benny que es el íntimo homenaje a él y a esa película. Para mí los años cincuenta fueron diversión-represión, y nadie mejor que Benny para mostrar y expresar esa complejidad. Pero esto fue una conclusión a la que el propio Benny me condujo. Soy muy intuitivo, por lo que dejé que, psicológicamente, Benny se moviera con entera libertad. Como ambos somos extrovertidos no me costó ningún esfuerzo sobrehumano dialogar con él.


- ¿Qué otros rasgos destacaría en su propia personalidad y en la de Moré?

Soy un poco intranquilo, rebelde, medio mandón, protestón, guerrero.. No sé, estas características pueden haber supuesto cierta identificación mía con la historia de Benny, a quién aprecio muchísimo también por su auténtica e ilimitada generosidad. Aunque la pasión y la entrega, más esa sensación de abandono y descanso en si mismo, de "no canto hoy porque no tengo deseos", esa "intuición-conciencia" campesina de escaso trascendentalismo que conozco muy bien, porque es tronco y esencia familiar, acaso fueron las grandes cualidades que descubrí en él y que engrandecen ante mi, muy humanamente, su genialidad. Esas aristas de su psicología, quizás anhelos y aspiración en otros, fueron las que me motivaron a contar la historia de un hombre-tren que en mi mente se llama "El Benny", de ahí que es la película del Benny que fue, pero que también el que pudo haber sido. ¿El que pudo haber sido qué? Bueno, -me respondo yo mismo- quién sabe si Benny alguna vez quiso zafarse de sus propias carencias, y ser un poco más consciente de si mismo, y ahora, desde la dimensión donde está rebelarse contra quienes se empeñan en reducirlo a un perfecto "jodedor"(alguien que sólo piensa en divertirse), sin honduras, sin tristezas. El hombre que más alegró la vida de los cubanos, mientras Batista mandaba a matar a otros cubanos, no fue tan simple. Su pasión por cantar siempre fue su angustia. Tal vez, para aliviar las penas ajenas, como nadie, tuvo que aferrarse y mantener esa imagen de cubano "jodedor". Su desmesurado arraigo en el pueblo le impedía ser de otra manera. No había marcha atrás. Ante tanto dolor y tanta muerte, sin trascendentalismos, ni mucha conciencia crítica de por medio, calladamente se impuso la obligación de complacer, alegrar y hacer feliz con su música, aunque le fuera la vida. Su tragedia estriba en ello. Con esta película, Benny me ha enseñado algunas aristas nuevas, e invisibles, de eso que le llamamos responsabilidad.


- Los constantes aportes -y polémicas- en torno a nuestra identidad la convierten, por lo menos, en un tema azaroso. ¿Se ha propuesto que "El Benny" aporte algo en este sentido? O mejor, ¿qué cree que podrá aportar "El Benny" en este sentido?

No estoy seguro que hice una película para aportar algo. Mi primera angustia fue escribir y contar una historia, y si esa historia aporta algo, mejor. Aunque quizás la película podría funcionar como una suerte de espejo, donde todos los que vivimos, o no, en esta Isla, pero que nacimos en ella, agradezcamos haber sido cubanos. Benny le dio forma y síntesis a uno de los múltiples colores de eso que llamamos La cubanidad. Martí aporta otro color. Lam y Fernando Ortiz lo suyo, hasta un sinnúmero de personalidades. Sin embargo, prefiero que los espectadores gocen, se emocionen y luego mediten.


- ¿Qué te dio "la gente" -no escritores, intelectuales, técnicos o artistas- sobre el Benny (sin comillas) que cree que valga la pena señalar?

Soy de los guionistas y directores que escuchan. Pienso que esa es una cualidad estratégica para un director de cine que tiene que hacerse entender entre muchas personas con grandes responsabilidades en la creación de un film. Soy un gran conversador, pero en el set, o en el cuarto de edición, oigo mucho y luego hablo. Oír lo que te propone el Fotógrafo, el Editor, el Sonidista, el Director de Arte, el Actor, etc., etc. Eso te da la posibilidad de tener todas las cartas a la mano para tomar luego la mejor decisión. El cine no lo hace una sola persona. El hecho de que me guste tener el control de todo el proceso de creación, pasa porque lo escucho todo, hasta lo que no se oye, lo que se siente. Si me he extendido en la reflexión anterior es porque fui una especie de esponja y absorbí todo lo que oliera a Benny. Conversé y conocí a muchas personas de a pie que me hablaron de Benny, y pronto descubrí que casi todos protegían a Benny de los errores y de los excesos. Una de sus mujeres llegó a decirme que en México Benny se acostaba a dormir a las siete de la noche, luego de leer… Me lo devolvían como un santo, con coronita y todo. Eso fue muy importante, porque consiguieron en mí el reto de que en la película me zafara de esa imagen apologética y santona. Mientras más me lo arropaban, más descubría la esencia de su humana desmesura. Una amiga entrañable me enseñó que toda omisión es culposa. Y es que esa gente de a pie, que lo conoció, vio en él la realización de sus frustraciones, Benny fue su paradigma, el hombre negro y pobre que triunfó, que los mimaba, que les devolvía sus esperanzas de salir de la pobreza, y mientras tanto los hacía olvidarse del dolor de la vida, les alegraba el alma. Cuarenta y tantos años después, estaban casi obligados ante mi, un muchachito que nació el otro día, por esa devoción muy cubana hacia la fidelidad, a hablar bien y solo bien de él. Cero defectos, cero errores. ¿Cómo hablar así del amigo, del socio, del hermano que les tendió su mano, que los hizo llorar de la alegría? Ojalá que esos buenos cultivadores descubran en la película otras densidades, que lejos de ensalzar, complejicen a su Benny.


- Todo cubano que se respeta tiene a "su Benny". ¿Cómo cree que aceptarán el suyo?

A juzgar por las primeras presentaciones, el público ha superado mis expectativas. En una de estas reían e interactuaban con la película admirablemente. La creación cinematográfica es un misterio. Una joven a quién Benny nunca le ha quitado el sueño, quiere volver a ver la película. Una cuarentona, terminó de verla y optó por caminar. Lo más regocijante es que se lleven la película para sus casas donde único vale la pena, en la cabeza…

© ICAIC Digital / abc guionistas

28/07/2006 21:35:32

También te puede interesar:

Te recomendamos leer:

Si te ha sido útil la noticia y deseas compartirla con más personas puedes hacerlo desde aquí, pulsando los botones.