21/08/2019


Noticias de guion

Michel Gaztambide: "Me gusta el género negro porque permite hablar de la letra pequeña de la sociedad"


 

Su primera candidatura como guionista fue por 'Vacas', de Julio Medem. El domingo se medirá en la misma categoría por su trabajo en 'No habrá paz para los malvados', en la que ha vuelto a trabajar mano a mano con Enrique Urbizu, un director con el que tiene una complicidad especial

"Una de las cosas buenas de escribir guiones es que puedo trabajar con los mundos de otros". Este pamplonés es un enamorado de su oficio y un privilegiado, habida cuenta de los pocos guionistas de cine profesionales que hay en el Estado, pero se lo ha ganado a base de muchas horas de empeño y de exprimir hasta la última idea.

Navarro y de Osasuna, parece que está acostumbrado a pasar nervios, así que lo de los Goya no será nada.

Sí, en Pamplona pasé mi juventud y lo de Osasuna no se me pasa. Está bien para los guionistas ser de un equipo como este, porque aprendes a tener paciencia.

¿Qué significa la nominación?

Significa el reconocimiento a una película, y eso para los que las hacemos es muy importante. Más allá de lo personal, en este caso pesan más las 14 nominaciones que tiene la película, lo que supone valorar el trabajo de todo un equipo, y eso es una gozada. No significa nada más que eso, que te lo den ya es una lotería.

En su caso, sería el reconocimiento a un guionista, que quizá no es un oficio excesivamente visible.

Pero eso forma parte de nuestro trabajo. Y si hay un guionista que busca visibilidad, está confundido o es que su intención es pasar a dirigir, que no es mi caso. Además, ese ámbito de grisura tiene más que ver con la opinión pública, la gente que trabaja en el cine nos valora y sabe lo que supone un guion.

¿Ganar el Goya le daría más trabajo?

Depende. También hay una leyenda negra que dice que si lo ganas, dejas de currar porque hay gente que cree que de repente eres más caro. Ya te lo contaré después.

¿Qué cree que tiene 'No habrá paz para los malvados' para haber enganchado a público y profesionales?

Para los colegas imagino que habrá pesado la trayectoria de Enrique (Urbizu), que todo el mundo reconoce que es uno de los directores más importantes del momento. Es algo así como un clásico vivo y, sin embargo, es la primera vez que se le nomina, así que entre los compañeros habrá una especie de sensación de que algo se ha hecho mal con él. En cuanto a los espectadores, es una película de género, un thriller, habitualmente consumido por el público, aunque el español siempre es más complicado.

El protagonista ha impresionado.

Ese es el otro elemento que creo que ha atraído al público: el personaje-actor. Por un lado, Santos Trinidad y, por otro, el papel que hace José. A la gente la película le puede haber gustado más o menos, pero todo el mundo opina que Coronado está fantástico y por eso la ha recomendado.

Como dice, el cine de género atrae al público, y, sin embargo, en España se ha considerado menor durante muchos años.

Sí. Ahí está el viejo combate entre cine de autor y cine de género, pero no creo que sea un enfrentamiento tan real ni tan drástico. Durante muchos años, en España ha tirado más el cine de autor y lo que se hacía en género era casi siempre de comedia y terror. Por eso, cuando hicimos La caja 507 hubo gente que pensó que estábamos locos por aquello de que era un thriller español. Pero el tiempo parece que nos ha dado la razón. Además, al que le gusta el cine sabe que en el género puede encontrar grandes películas que han marcado época. Y a nosotros trabajarlo nos permite hablar de lo que nos interesa, que es de nuestro tiempo y del mundo en que vivimos; y focalizar bien lo que nos preocupa, que es lo que viene en los periódicos. Estos días han venido las noticias sobre Garzón, la prohibición del uso de cámaras ocultas... La cosa está interesante.

¿Es el cine negro un género social?

Así es. Según los parámetros de la novela negra americana, es un género que te permite hablar de la realidad en la que vives, de la letra pequeña de las sociedades, que suele ser menos conocida. La oscuridad, la corrupción, la impunidad... Además, en España ha pasado que, en los últimos 15 años, esos arquetipos de género que eran muy difíciles de encontrar, ya están en nuestra sociedad. Y hemos pasado del guardia civil al que le huele el sobaco al policía más preparado. También a las mafias, los jueces, las investigaciones periodísticas, la corrupción... Tenemos todos los ingredientes.

Ha mencionado a Santos Trinidad, un personaje oscuro que, sin embargo, por momentos logra la simpatía del público.

El personaje tiene una cáscara muy fea y, aunque representa lo peor de nuestro mundo, curiosamente la ficción le da la posibilidad de salvarse. Es la maravilla de la ficción, que te permite retocar un poquito la realidad y acabas cogiendo cariño a un tipo así, que, hablando claramente, es un asqueroso y un hijo de puta. Y eso al espectador le inquieta.

'La caja 507', 'La vida mancha' y otros proyectos. Se nota que trabaja bien con Enrique Urbizu.

De hecho, trabajamos en la misma habitación, a cuatro manos. Él vive en Madrid, así que yo suelo bajar a temporadas y nos encerramos a escribir. Esa es una de las cosas más estupendas de este oficio, la posibilidad de trabajar muy de cerca con el director en la parte en la que todavía no hay nada. Además, con Enrique comparto mundo, pasión por el género, somos casi de la misma edad...

¿También cree que ha sido un director infravalorado y que es una pena que no trabaje más?

Evidentemente. Y me parece singular que esta sea su primera nominación. Lo de que no dirija más tiene que ver con que dice que no a muchas cosas. Eso significa que lo hace es lo que quiere hacer y se ha peleado por ello. Ha pasado años difíciles por descartar algunos trabajos, y eso queda en su haber.

¿Es el director con el que más a gusto trabaja?

Es una pregunta un poco indiscreta... Está claro que con Enrique tengo una relación especial. Hemos podido hacer las películas que nos encantaban cuando éramos chinorris y veíamos El Padrino, salvando las distancias, claro... Pero también he trabajado a gusto con otros directores.

¿Trabaja siempre por encargo?

Cada vez más por encargo porque cada vez tengo más trabajo y, por lo tanto, menos tiempo para mis ideas. Y soy selectivo cuando puedo, tengo una familia numerosa que alimentar y hay veces que puedo elegir y otras que no. Aunque sí que intento decir que no a historias repetidas, proyectos que no acabo de ver...

¿Hay muchos profesionales en España que puedan vivir del guion?

No, que hagamos básicamente películas somos pocos, no sé si quince, o veinte, pero pocos. Luego están los guionistas de televisión, que son muchos más.

¿Por qué aquí hay tanto director guionista?

Afortunadamente, eso cada vez pasa menos. El concepto de cine de autor sigue existiendo, pero creo que los directores trabajan más con guionistas. No hay que olvidar que en esto hay un problema económico básico, y es que muchos directores escriben guiones porque no pueden pagar a nadie. Y eso que no somos tan caros. Haber escrito La caja 507 en Estados Unidos me habría permitido comprarme una casa con piscina; aquí no. En Francia o en Hollywood el pago de un guion se presupone, aquí es más complicado. Eso hace que muchas veces se filmen guiones regulares e impide que alguien se pueda dedicar a escribir con intensidad.

Como profesor, ¿cree que puede enseñarse a escribir un buen guion?

Yo no enseño estructura, soy autodidacta y me siento incómodo con eso. Y más que a escribir un buen guion, se pueden enseñar atajos, a focalizar lo importante... Lo demás depende de cada uno, de la capacidad de sentarse durante horas... Hay algo que no se puede enseñar, que es cómo sientes la historia y la pasión que pones en ella.

 

noticiasdenavarra.com

17/02/2012 10:37:36

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