18/06/2019


Noticias de guion

Miguel Barros: "Me he criado viendo wésterns"


 

Miguel Barros  fue uno de los pocos candidatos en la última edición de los Goya que no asistió a la ceremonia. En su lugar, prefirió quedarse en su casa de cabo Udra, en Bueu, con unas cervezas y unos amigos: «Lo viví muy ilusionado. No solamente por nuestras nominaciones, sino porque coincidía que había muchos amigos nominados, como Urbizu».

-Entonces, ¿se podría decir que no lograr hacerse con el Goya al mejor guion original fue un momento agridulce?

-No. Fue dulce. No tuvo nada de agrio porque, de hecho, ni Mateo Gil ni yo ni nadie del equipo contábamos con lograr ningún premio. Nos habíamos hecho a la idea y yo, personalmente, perdí bastante dinero haciendo apuestas con amigos. Mi apuesta era entre cero o un Goya y cualquier cosa que subiera de ahí, pagaba. La parte agria sería esta.

-¿Cómo surge la idea de crear un wéstern en Bueu que está ambientado en Bolivia?

-A mí me encantan los wésterns, pero nunca se me había ocurrido escribir uno. Francamente, en frío, en España, no tiene ningún sentido. Ahora bien, un par de años antes había dirigido el documental Los sin tierra, y mi idea era proseguir con este proyecto y pasar a Bolivia. Se produjo entonces el levantamiento indígena que llamaron del octubre negro, que unos meses después llevó al poder a Evo Morales. Fui a cubrir el alzamiento con Clara Bilbao, que ha ganado este año el Goya al mejor vestuario, y después de varios meses grabando nos encontramos con otro equipo español, con muchos más medios, que estaba haciendo exactamente el mismo documental. Teníamos un material estupendo, pero ellos estaban mejor preparados. Tras tres meses viviendo en Bolivia, abandonamos el documental y nos fuimos a recorrer el sur del país a caballo, la zona donde vivió el verdadero Butch Cassidy...

-¿También terminaron como el personaje que interpreta Eduardo Noriega?

-Con el culo destrozado. Totalmente destrozado. De hecho, lo de Eduardo no es nada comparado con la realidad.

-¿Fue a la vuelta cuando escribió el guion?

-Sí. Aquí, en Bueu, donde también tengo con un socio el bar El Camerino. Creo que tardé dos semanas y fue por capricho. A diferencia de otros guiones, que los mueves y llamas a productoras, a amigos, esto lo escribí casi para mi propio placer, para ver como era escribir un wéstern. Tal vez por eso es una historia sencilla, no sofisticada.

-En todo caso, lo que sí es cierto es que en Blackthorn (Sin destino) hay toda una amalgama de lo que debe ser un wéstern crepuscular.

-Es que sospecho que hoy en día no puedes hacer otra cosa que no sea un wéstern crepuscular a menos que hagas esos juegos estilo Tarantino. Si te lo tomas un poco en serio, que a lo mejor no es la forma de hacerlo, te sale algo crepuscular.

-En la película, además de referencias a Peckinpah o John Huston, el desierto de sal es un protagonista más, como lo fue anteriormente en Cielo amarillo.

-Cielo amarillo es una de mis películas favoritas, y sí, hay referencias. Conscientemente intenté que no las hubiera. Eso es imposible. Nos hemos criado viendo wésterns y yo, en particular, tengo en el estudio cincuenta y los veo habitualmente. De hecho, mientras rodábamos tenía mucho miedo y me preguntaba a ver si esta frase es de una película. Ya no sabes lo que es tuyo y lo que has mamado. Y con Peckinpah... Cuando vi a Peckinpah me cambió la vida. Descubrí un cine que no conocía y es mi mayor influencia a nivel vital, ya no solo artístico. Luego hay un wéstern de Robert Altman, que es una joya muy poco conocida, que se llama Los vividores. Ese sí que está muy presente, aunque no se parece en nada a Blackthorn.

24/02/2012 10:49:01

También te puede interesar:

Te recomendamos leer:

Si te ha sido útil la noticia y deseas compartirla con más personas puedes hacerlo desde aquí, pulsando los botones.