20/04/2019


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Ray Loriga: “En España faltan más guionistas que novelistas”


 

Ray Loriga es escritor. El cine y la literatura ocupan su vida y no la concibe de otra forma. Cuando habla llena su discurso de argumentos que refuerza con una gestualidad constante pero tranquila. Reflexivo y con el aire misterioso que rodea a los escritores bohemios, Loriga nos habla sobre su nueva película, “El séptimo día”, un encargo del productor Andrés Vicente Gómez dirigido por Carlos Saura, que se ha estrenado el viernes 23 de abril. Se trata de su tercer guion, tras “Carne trémula” (con Almodóvar) y “La pistola de mi hermano”, que él mismo dirigió.

En “El 7º día” cuenta la historia real de los crímenes sucedidos a principios de los noventa en el pueblo de Puerto Hurraco, ¿Es la primera vez que escribe sobre un suceso real?

Sobre hechos reales que no sean mi vida, sí.


Y, ¿cómo ha sido escribir las vidas de otras personas?

Parte por la que soy guionista y por la que me interesa este oficio tanto es precisamente para contar otras historias, para meterme en otros mundos, para aceptar desafíos de otras temáticas que no manejo como novelista.


¿Le ha condicionado negativamente el hecho de tener la historia hecha y no poder cambiar el destino de los personajes?

No, porque la libertad a la hora de enfocar un tema es absoluta, es decir, todo se puede hacer de cien maneras distintas. Puede ser una película de juicios, de un periodista que investiga los crímenes, puedes empezar desde el futuro y contar la historia en flash-back, escribir la historia de una chica que lo recuerda. El trabajo empieza con el tema pero no acaba con el tema.


“El 7º día” está narrada desde el punto de vista de una de las niñas, ¿Quería dar un punto de ternura dentro de toda la locura?

Si una película habla de la muerte también debe hablar de la vida, eso es fundamental. Al espectador hay que meterle en un sitio donde sienta un interés real por la gente a la que les van a pasar las cosas. Si lo cuentas todo desde el lado de los asesinos no habría el punto de vista del borrego, del que tiene miedo de que el lobo venga a comérselo. Es una forma de dramatizar la historia de la manera más efectiva para el espectador.


Ahora es un escritor consolidado, pero me pregunto si alguna vez pensó que la literatura no sería más que una afición en su vida mientras desempeñaba otro trabajo, ¿Pensó en tirar la toalla alguna vez?

Quizá por la ignorancia de la juventud, cuando empecé a escribir no veía mucha más opción. Siempre quise ser escritor, primero novelista y enseguida empecé a madurar la idea de dedicarme también al cine. He tenido la suerte de hacer las dos cosas. Supongo que si hubiera intentado publicar un libro durante treinta años y nunca lo hubiera hecho o hubiera sido un fracaso enorme, entonces seguramente giraría hacia otro lado.


Cine o literatura, ¿Cuál cree que es el camino menos espinoso para un escritor novel?

Ninguno de los dos. Son dos profesiones jodídamente difíciles. Es hasta cierto punto factible publicar un libro pero es muy difícil tener una profesión como novelista. Tienes que tener la confianza de las editoriales y la atención necesaria de los medios para poder vivir de esto. Hoy por hoy probablemente faltan más guionistas que novelistas en este país. Creo que el margen de acción y de éxito es más factible, a priori, en el cine.


¿Utiliza la misma metodología de trabajo cuando se sienta a escribir un guion y una novela?

No, son totalmente distintas, disciplinas diferentes. Cuando abordo una película intento buscar una estructura dramática, unos personajes que puedan llevar la historia del principio al final y que tengan chicha. Que tengan los pilares visuales que la historia necesita, es decir, una historia que tenga dentro de sí misma las metáforas visuales acertadas. En “El 7º día” es la tierra árida, el calor del verano, la piscina... Cuando escribo una novela el pulso es estrictamente literario, estoy influenciado exclusivamente por mi formación literaria.


¿Se ha sentido alguna vez defraudado cuando ha visto en imágenes su obra?

En absoluto. No soy un guionista nada celoso en ese sentido. No tengo mayor problema en cortar diálogos. Un guion es un proyecto de película, luego hay que ver cosas sobre el terreno y retocar. A veces lo hace el director y tiene toda la libertad para hacerlo.


¿Mientras se escribe un guion o una novela se piensa en el público al que se dirige o no se tienen en cuenta factores externos a la historia?

De alguna manera tengo al público más presente como guionista que como escritor de novelas. No es que escriba las novelas de espaldas pero sí con referentes estrictamente literarios. Será quizá porque la literatura es un arte más antigua en la que se han roto ya todos los moldes. Millones de cosas distintas se aceptan como novelas. En el cine hay una serie de condicionantes de estructura de tres actos, no puedes crear un personaje importante que desaparezca en el primer segundo... Todas las revoluciones del arte no las ha habido en el cine comercial, hay pequeñas rupturas que van aumentando el nivel de libertad creativa pero evidentemente hay unos condicionantes que son mucho más fijos.


¿Qué cree que es más sugestivo, el poder visual del cine o las imágenes creadas por cada lector con una novela?

Las dos me producen igual fascinación. Es como elegir entre mi padre y mi madre, son mis dos mundos. No puedo elegir, ninguno me parece superior al otro.


Y, ¿Queda algún hueco para la televisión entre esos dos mundos?

La verdad es que la televisión no me llama por ahora la atención. Quizá porque las series dramáticas que se hacen ahora en televisión no encajan demasiado con lo que me gustaría hacer. Pero no me importaría en un momento dado escribir una sitcom, tv-movie o serie si se ajustase a lo que a mi me interesa contar.

© R.M.- abc guionistas

22/04/2004 23:44:21

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