22/02/2019


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Rodríguez Arana entrevista a Augusto Cabada, guionista peruano

Cabada
Cabada

 

"El guion debe escribirse para ser convertido en imágenes y sonidos". 


Hacer una película, ya sea un cortometraje o un largometraje, se basa en el guion, donde nuestras primeras ideas acerca de contar una historia o tocar un determinado tema van tomando un orden y una forma. Muchas personas escriben guiones, pero son pocos los que se dedican exclusivamente a la labor de guionista, la cual demanda mucha creatividad y concentración.

Uno de ellos es Augusto Cabada, con quien nos reencontramos después de tiempo y, como siempre, accedió a nuestra entrevista con la amabilidad que lo caracteriza, para compartir parte de su experiencia y hablar de algunas nociones acerca del guion.

Augusto tiene una amplia trayectoria en nuestro cine nacional, pues ha escrito los guiones de películas como “Sin Compasión”, “Bajo la piel” y “Muero por Muriel”, y ha coescrito con otras personas los guiones de “La Boca del Lobo”, “Caídos del Cielo”, “La Fiesta del Chivo” y “La Prueba”.

1. Augusto, ¿Cómo fueron tus inicios en el cine, sobretodo como guionista?

Yo estudié cine en la Universidad de Lima, porque me interesaba mucho, aunque no tenía claro qué iba hacer dentro del cine, y si al final me hice guionista fue porque sentía una alergia por la parte técnica del cine, mientras que contar historias sí me interesaba. Así me acerqué al cine, a través de las historias, los personajes, las ideas y todas las cosas que se pueden expresar a través de un guion. A partir de allí me fui interesando por otros aspectos de la realización cinematográfica.

2. ¿Cuál es la concepción que tienes acerca del guion, como lo definirías?

El guion es una guía, es una pauta; no es la película, pero es el plano del edificio, que puede contener mucho de lo que va a ser la película y que debería ser trabajado con rigor, como se trabaja por ejemplo en la novela. Pero el que escribe un guion tiene que ser consciente de que ese texto sólo existe para ser filmado, para ser convertido en imágenes y sonido. Por lo tanto se pudiera decir que el guion no tiene un valor en sí mismo.

 

3. ¿Qué función cumple el guion en el proceso de realización de una película?

El guion es casi la película en muchos aspectos, pero no es la película. El guion está hecho de palabras, recién en las etapas de producción y realización éste se convierte en película. El papel que cumple el guion depende mucho de la película, hay directores-guionistas que se precian de no escribir nada antes de filmar e improvisan, como por ejemplo Jean-Luc Godard y sus postulados, que eran y son enemigos del guion; mientras que otros directores utilizan guiones de hierro. Yo pienso que cualquier camino es válido, cada director encuentra su manera de expresarse, cada película encuentra los caminos que necesita para ser posible. Por lo que el papel que cumple el guion es variable también.

 

4. ¿Cuáles son las pautas que uno debe seguir para escribir un guion de ficción?

En realidad es muy difícil decir que hay pautas universales habiendo películas y estilos de trabajar tan diferentes. Yo diría que hay técnicas conocidas y estudiadas para escribir un guion clásico, ciertas constantes que el guionista debe observar considerando que su relato va a ser consumido por el espectador en una hora y media o dos horas. Entonces, la forma en que se cuenta la historia es muy diferente a la forma que lo hace un cuentista o un novelista.


Desde ese punto de vista si podría hablarse de ciertas pautas, por ejemplo, la necesidad de atraer la atención del público alimentando la tensión de la historia, o que las caracterizaciones de los personajes sean percibidas a través de las acciones, de los gestos. En general, que todo sea audiovisual, que el guionista tenga plena conciencia de que lo que está escribiendo está siendo creado para ser visto y escuchado, no para ser leído.

5. Teniendo en cuenta que también se escribe con un lenguaje cinematográfico, teniendo en cuenta tu trayectoria, tu experiencia y la cercanía que tienes con el guion y muchos guionistas. ¿Consideras que el cine peruano tiene un lenguaje propio, es una imitación de otros lenguajes o es un lenguaje en formación?


Creo que los cineastas que crean lenguajes propios son contados: son momentos muy particulares en la cinematografía, donde aparecen aportes nuevos en el lenguaje. En algún momento de los años 60’s o 70’s se hablaba del nuevo cine latinoamericano, de una nueva manera de narrar historias, pero, viéndolo retrospectivamente, habría que preguntarnos si realmente hay un nuevo cine en Latinoamérica y si los cineastas actuales usan todos un nuevo lenguaje.

Creo que las diferencias se dan a varios niveles, desde la perspectiva de una escuela que marca pautas nuevas para narrar historias, como por ejemplo el cine argentino joven que tiene un estilo narrativo, visual y de sonido muy particular que uno puede reconocer película a película.

En el caso del cine peruano, no sé si aún ha surgido eso, siento más bien que nuestro cine está como en el camino por su falta de continuidad, por su falta de profesionalismo y su origen más artesanal, sin embargo siempre ha estado en lucha por cuajar un estilo narrativo propio, y en ese camino ha usado y asimilado el aprendizaje de otras escuelas y otras narrativas. Pero aún no tenemos una narrativa clásica del cine peruano, no se ha logrado ese grado cero de la escritura.


6. Desde una visión panorámica, ¿Cuál sería tu diagnóstico u opinión sobre la situación del cine peruano, sobretodo con el de los últimos años donde parece que no se encuentra una empatía con el público?

La empatía es relativa, los gustos han cambiado. Hay ciertas películas que ha atraído la atención del público como “Mañana te cuento”, “Chicha tu madre” o “Paloma de papel”, las cuales no se pueden considerar fracasos, mientras que hay otras películas que no han conectado con el público. Aquí habría que hacerse preguntas, primero ¿Qué pasa con el público? Y segundo ¿Qué pasa con el cine?


Yo creo que el cine peruano padece la crisis de carecer completamente de un marco legal, que le permita funcionar y existir como sí ocurre en otras cinematografías latinoamericanas. Esa falta de continuidad es letal. Por ejemplo, mi caso personal, yo empecé haciendo cortos a los veintitantos años y he dirigido mi “primer” largo a los cuarentitantos; eso te muestra un panorama de la situación ya que no soy el único, pues mucha gente que estaba lista para pasar al largo en los años 90, vio postergados sus proyectos y tuvo que dedicarse a otras cosas para poder sobrevivir.


A pesar de eso se ha seguido haciendo cine, y eso es sumamente edificante, sumamente alentador, y veo con particular interés a la nueva generación entre los que mencionó a Eduardo Mendoza, Claudia Llosa, Fabricio Aguilar, Josué Méndez, que están haciendo sus películas y sacando adelantes sus propuestas. Creo por lo tanto que es posible renovar el cine peruano, y es posible hacer un cine que reencuentre su contacto con el público y atraiga la atención de la crítica internacional.

 

7. Sin embargo, Augusto, te comento que una miniencuesta aparecida en el diario Perú 21 hace unos meses daba como resultado que la misma gente, el público, calificaba a las películas peruanas de regular hacia malas, y argumentaban eso debido a que la temática sólo ce centra en sexo, droga, delincuencia y los diálogos están repletos de lisuras. Partiendo de esto, ¿Crees que el bajo nivel de las películas peruanas en su mayoría pasa por un problema de guion?

Te señalaba que aún estamos a la conquista de ese grado cero en la escritura, en la cual nos podríamos sentir cómodos y contar historias desde un comienzo para agarrar al público y no perderlo, interesándolo, cautivándolo, fascinándolo. Creo que hay películas que han tenido más logros que otras en ese terreno, que el público fue a verlas, le gustaron y las recuerda.

Pero creo que todavía no alcanzamos un gran nivel, por las pocas películas producidas, por la dificultad de hacerlas, por la falta de oficio, que es lo fundamental y que sólo se adquiere haciendo constantemente cine. Todo esto deja una huella en nuestro cine y hace que el promedio de nuestros films no tengan ni el acabado, ni la calidad, ni la agilidad narrativa que podemos encontrar en otras cinematografías.

Sin embargo creo que tampoco debemos distorsionar las cosas, porque el común del cine norteamericano que vemos ha caído muchísimo en su interés, en su narrativa, en su imaginación y sobretodo en su creatividad, lo cual es una pobreza nada digna de aplauso.

También creo que el público podría equivocarse; censurar y discriminar a veces con criterios moralistas a las películas peruanas me parece que son prejuicios, pues se argumenta que no gustan, porque aparecen desnudos, se hablan lisuras, se consumen drogas, etc, y sin embargo dos películas como “Django” y “Mañana te cuento” que contienen esos elementos han sido un éxito de taquilla. Y no lo digo por criticar a las películas, sino me ciño al argumento que la gente misma da. Entonces ¿En qué quedamos?

Además, muchas películas norteamericanas que tienen éxito de taquilla, están llenas de obscenidades, imprecaciones, lisuras y situaciones que van en contra de la moral, sólo que por estar en inglés no las comprendemos en su mayoría. Y allí sí parece que a la gente no le interesa lo moral.

 

8. Tu has escrito y dirigido la película “Muero por Muriel” ¿Qué significó escribir el guion de tu primer largo y cuánto tiempo te tomó?


Bueno, en realidad para mi no es mi primer largo, suena un poco paradójico, pero yo no lo escribí para que sea mi primer largo, nunca me interesé en ese proyecto como realizador; era simplemente un trabajo que se me encomendó, iba a ser el film debut de un amigo, su ópera prima, y esa fue la razón principal por la que me animé a colaborar con él en el guion. Pero como te digo, nunca vi eso como un proyecto personal.

Las razones por las que terminé dirigiendo fueron accidentales; aparte el proceso ha sido largo, y las razones por las que se ha demorado el proceso no tiene nada que ver conmigo, tienen que ver con la productora, con su solvencia. El guion fue sometido a muchas reescrituras y cambios en cada etapa según quienes estaban involucrados, y la dirigí, porque el director dejó el proyecto en un momento que era urgente realizarlo. Y así debute en el largo, casi sin querer, con mucho peros, muchos reparos, pero al final lo hice.

 

9. Si bien es cierto que la película ya se terminó de rodar, ¿Cuáles son las razones por las que demoran su estreno?

La Post-Producción, que implica costos, pero sobre eso no te puedo decir mucho, porque a tal punto soy ajeno a las razones de dinero y de producción, que desconozco cuánto ha costado la película. No he tenido manejo de ninguna cuenta, ni he administrado el dinero con el cual se ha hecho la película; ni sé en realidad cuánto se está gastando en cada etapa, pero sé que cada una ha significado un retraso, como por ejemplo la edición que se hizo relativamente rápida, el trabajo de sonido, la mezcla, el trabajo de copiado. Todo eso ha sido un proceso largo, en lo que se refiere a la toma de decisiones para los productores ciertamente.

10. ¿Tienes algún otro proyecto personal en mente para volver a escribir y dirigir, con más ganas, voluntad o interés?

Bueno, en realidad uno siempre debe ponerle ganas a lo que hace, aunque sea lo que no haya elegido. Uno igual ya está “montado en el caballo” y trata de hacer lo mejor posible. Y si bien es cierto esa película no refleja mis ambiciones como director, ni está hecha en un marco en el cual me haya podido sentir completamente cómodo, uno siempre deber dar lo mejor, tratar de hacer suyo el proyecto e inyectarle algo.

Y bueno sí, tengo un par de ideas, que me gustaría convertirlas en guion, pero ocurre que ahora estoy trabajando dos guiones para otros dos realizadores, un poco lo que siempre me pasa, sumado el accidente de haber terminado dirigiendo una película porque el director se fue. De pronto si no ocurría eso, seguía escribiendo otro guion para otra persona. Pero confío en poder aplicar las cosas que he aprendido por prueba y error haciendo esta película, en alguna futura película en la cual me pueda sentir más satisfecho.

 

11. ¿Cuál sería tu mensaje para los jóvenes, en especial para los interesados en el cine y en contar historias?

Lo primero que les diría es que se pregunten si su vocación es honesta y auténtica, si realmente están dispuestos a comprometerse en esto, porque hacer una película en el Perú es dificilísimo. A veces uno se pregunta después de un largo proceso, después de haber zanjado dificultades, si hay una especie de compensación para todo eso, y no son pocos los colegas que a veces me buscan para quejarse un poco de sus problemas, y lo que les digo en el fondo, y me digo a mí mismo también es que “sarna con gusto no pica”, diciéndolo un poco vulgarmente.

Es decir, por algo estas haciendo cine, tu profesión te ha escogido a ti, que si tienes esa necesidad de hacer, estas en lo correcto y no debes hacer otra cosa. Pero si tu vocación no es auténtica, pregúntatelo bien, porque tal vez no vale la pena, estás perdiendo tiempo y deberías dedicarte a otras cosas.

En segundo lugar, les diría que el compromiso con la profesión implica también un compromiso con el rigor, con la seriedad, es decir tomarse las cosas en serio. Hacer una película es difícil, implica dinero, tiempo, energía y trabajo de mucha gente, entonces si vamos a levantar una empresa tan laboriosa como es hacer una película, tratemos de poner en ella el mayor empeño.

Tratemos por ejemplo, en el ámbito que a mí me concierne, de escribir un guion lo mejor que sea posible, no lanzarnos, pues veo esa tendencia con cierta preocupación en los últimos tiempos. Lanzarnos a buscar el dinero y tratar de hacer la película sin estar muy seguros de por qué la hacemos, no es muy adecuado, aparte debemos preguntarnos antes de rodar, si el guion está todo lo bien que podría estar, si los personajes están claros en sus motivaciones, si son lógicas o no, si la historia tiene sentido y finalmente preguntarnos algo tan elemental como: “¿qué quiero decir?”, “¿para qué estoy haciendo la película?”, “¿vale la pena compartirla con 30000, 50000 ó 100000 personas?”.

En ese sentido yo pienso que todo guionista y realizador tiene una responsabilidad, por lo menos ante el público. Y si bien es cierto que el primer espectador de la película que uno hace, es uno mismo y trata de complacerse por igual, esto tampoco es escribir un poema en la mesa de un café. Entonces hay un cierto rigor que se le puede exigir a alguien que quiera dedicarse a esto.

 

Así Augusto nos deja interesantes apuntes para tratar de escribir un guion, y poder realizar un cortometraje, o, si tenemos mayores posibilidades, un largometraje. Pero siempre teniendo en cuenta que el guion debe estar bien elaborado. Sólo eso nos puede asegurar un buen resultado en la película.

Eduardo Rodríguez Arana

Martes 12 de junio de 2007  -    Fuente: trincheradelcine@gmail.com
Reedición de entrevista realizada el 2006 para "Tinta Libre", revista cultural virtual.

 

 

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