22/10/2020


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Sebastián del Amo: "Las mujeres usaron a Orol y murió en la pobreza absoluta, pensando que había perdido toda su filmografía"


 

Cine sobre cine, como "The artist" o "Hugo", nostalgia de un pasado del celuloide en el que nuestros creadores iberoamericanos hasta ahora no han tenido demasiada cabida. Una excepción es "El fantástico mundo de Juan Orol", de Sebastián del Amo, que recrea la vida de un gallego que emigró a América y vivió en diversos países antes de convertirse en uno de los reyes del entretenimiento popular en el México de los años 40, dirigiendo e interpretando películas de peculiares gangsters caribeños y rumberas esculturales, a algunas de las cuales Orol convirtió en sus esposas en la vida real.

Roberto Sosa da vida al llamado "surrealista involuntario" o "Ed Wood mexicano", acompañado por Roger Cudney, Gabriela de la Garza, Ximena González, Fernanda Romero, Jesús Ochoa, Jorge Zamora "Zamorita", Yolanda Montes "Tongolele", Rodrigo Murray, Plutarco Haza, Juan Manuel Bernal, entre otros. A diferencia de Wood, Orol fue un cineasta tan prolífico como exitoso, hizo casi 60 películas y se mantuvo en activo desde la década de los treintas hasta los setenta. En esta entrevista con nuestro compañero Hugo Lara Chávez cuando el film llega a los cines mexicanos, Sebastián del Amo refleja su admiración por aquel que algunos acusaron de ser "el rey del churro".

- ¿En qué momento se interesó por Juan Orol y su cine?
Desde que estaba en la escuela de cine (CCC) me empezó a interesar, porque me contaron una anécdota falsa que me llevó a investigar sobre él. Me habían dicho que era exiliado republicano y que había llegado en el barco, que no es cierto porque vino mucho antes. Según esa anécdota, cuando Orol llegó, el funcionario de migración le preguntó su profesión y él contestó que le gustaba el cine y lo pusieron a filmar. Pero ya que empecé a investigar la vida del personaje real, se me hizo más rica y divertida. Fue un proceso muy largo, primero la investigación de guion para recopilar todos los datos biográficos y después toda la parte de ficción porque no es propiamente una biografía. La poca información que se tiene del personaje es básicamente una recopilación de entrevistas que Orol dio a una edad muy avanzada. Hay muchas partes que él mismo se inventaba y glorificaba, o cosas que confundía. En ese sentido, la idea es hacer un homenaje biográfico pero las partes vacías de información en la vida del personaje, había que rellenarlas con imaginación.

- ¿Cuáles fueron sus fuentes?
Leí todo lo publicado, que no es mucho, salvo menciones en recopilaciones como las de García Riera, Lozoya, Carlos Monsiváis, que era un gran oroleano... Hay un biógrafo en la Universidad de Guadalajara, Eduardo de la Vega, que tiene varios libros y uno de ellos es el de Orol, con la recopilación de fichas técnicas de sus películas, con recortes de prensa y los acompaña con una pequeña biografía que hizo de una entrevista, porque él si lo llegó a conocer. También entrevisté a gente que lo conoció, como Roberto Cobo; la anécdota de Ninón Sevilla que sale en la película fue contada por la hermana de Ninón. Intenté entrevistar a Rosa Carmina pero fue muy complicado; Pepe Díaz que tiene los derechos de las películas y era amigo personal de Orol; y trabajé en la Filmoteca de la UNAM, quienes me proyectaban a mí solo sus películas, durante meses. Todo el proceso ha sido muy largo, desde que se me ocurrió y empecé a investigar al día de hoy, han pasado 12 años. Desde que empezamos a levantar la película llevamos 6 años, porque el proyecto se nos cayó varias veces.

- Con un personaje así, ¿no se corría el riesgo de que la película sea un anecdotario de sucesos chuscos?
El gran reto fue contar 80 años de la vida de este hombre, que empieza cuando tiene 13 años y termina cuando se muere; todos los actores importantes del cine mexicano de su época trabajaron con él, por eso me parece un personaje fundamental. La paradoja que tiene es que siempre que se hace una retrospectiva, una investigación, un homenaje a la Época de Oro del cine mexicano, a Orol se le omite porque fue considerado malo o el peor director del cine mexicano, aunque es un juicio demasiado categórico.

- ¿Y usted personalmente cómo lo ve?
En mi opinión es el director que mejor personifica lo que fue el cine mexicano: improvisado, pobretón, malhechote, que de pronto se volvió importante sin proponérselo. Lo que me pareció muy singular es que él empieza a filmar con el nacimiento del cine sonoro; su periodo más productivo es durante la Época de Oro del cine mexicano (en un año llegó a producir 7 películas); cuando llega la decadencia en los años setenta y ochenta, decayó su cine y su persona. Es un personaje clave para hacer un homenaje, desde la perspectiva de la vida de este hombre, al cine.

- ¿Qué le parece esa comparación entre Juan Orol y Ed Wood?
Aunque es inevitable la comparación, a mí me parece odiosa, porque Ed Wood era un freak, tenía este rollo de vestirse con ligueros debajo de su traje y en cambio Orol era un tipo muy correcto, muy moral, lanzaba a las rumberas que eran las "sex symbols" de la época, pero se casaba con ellas. Ed Wood filmó 6 películas y Juan Orol 57, y por malas que sean, ningún tonto hace esta cantidad de películas sin que funcionen. Él es como el abuelo del esquema de producción de los videohomes: con cinco colaboradores, una cámara y dos pizarritas de sol, salía a filmar una película de época. Hacía un película de gángsters pero se los llevaba a Cuba simulando que era Nueva York. Lo que hacía para brincarse al sindicato, se inventaba coproducciones México–Cuba y su productora (España Sono Films) filmaba en coproducción con Caribe Films, que era él mismo en Cuba, y luego usaba la red de distribución en México; así logró filmar 60 años, casi una por año y de hecho murió dejando una película inconclusa, "Espérame en la cama vida mía".

- ¿Cuál es su película favorita de Orol?
Tuve la suerte de ver 56 de las 57 películas de Orol, y no puedes hablar de una favorita, pero la más conocida es "Gangsters contra charros" porque ahí se condensa toda la filosofía de la estética oroleana. Orol tenía el discurso de que los charros cantantes, el México de la hacienda, ya no existían, y su rollo eran los gángsters, eran su alucine personal. También hizo películas costumbristas exaltando la figura materna como "Madre querida", "El derecho y el deber" y la que más me gusta es "El Calvario de una esposa", donde Orol sale como un torero... Son películas divertidísimas. Cada una de sus esposas es una etapa, por ejemplo, de su época con María Antonieta Pons hay una película que se llama "Pasiones tormentosas", con Jorge Mondragón y María Antonieta Pons, sobre una leyenda caribeña, y todo sucede en "flashback". Con Rosa Carmina fue con la que duró más y con la que tuvo su época más prolífica. Después, con Mary Esquivel es con la que empieza las películas en color, y al final vino la última mujer, Judith, la que mejor bailaba, porque tenía formación clásica, pero es justo antes del principio de la época de "ficheras" y las ponía a bailar cachondamente pero en puntitas. Orol fue además el primero que hizo una película de hippies, "El fantástico mundo de los hippies", con Eric del Castillo en su primer protagónico.

- ¿Ha querido expresar algo especial con esta "biopic"?
Un poco la idea del homenaje es esa, pues su vida fue muy chistosa y muy trágica. Se le murió una esposa, un hijo. Las mujeres lo usaron y murió en la pobreza absoluta, pensando que había perdido toda su filmografía en el incendio de la Cineteca. Como personaje me parece brutal, desde el profundo cariño y el respeto que le he tenido.

- ¿Qué futuros planes tiene?
Una nueva adaptación de "El Complot mongol", de Rafael Bernal, una novela que me extraña que nadie la haya retomado. Ahora estamos consolidando económicamente el proyecto, ya tenemos la colaboración de Liverpool a través de los estímulos fiscales y vamos a Guadalajara al encuentro de coproducción. También tocamos todas las puertas institucionales como FIDECINE. Además, trabajo en una adaptación de una novela que se llama "Disparando en la obscuridad" de Frabricio Mejía Madrid y es un claro retrato del porqué el país está como está y el otro es un episodio sobre la vida de Agustín Lara y María Félix, esta bueno porque era la actriz mexicana más famosa del mundo con el músico más conocido en el mundo.

CORRECAMARA.com / Noticine

14/09/2012 21:58:41

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