22/08/2008 - 17 usuarios online

Más de medio siglo después de su estreno comercial, la cinta de Luis Buñuel, coescrita entre el aragonés y Luis Alcoriza "Los olvidados", está de nuevo en los cines mexicanos por los que la primera vez apenas hubo espectadores, ya que en medio del escándalo y las protestas, se retiró de cartel al tercer día. En 1950, este retrato del submundo marginado de la capital azteca causó el desprecio de la mayoría por la "mala imagen" que daba del país, pero triunfó en buena parte del mundo. Ahora, además, los mexicanos tienen la oportunidad de ver dos finales para la historia, el más "light" y otro -más proximo a la voluntad del genio de Calanda- que estuvo oculto por años y recientemente se añadió al restaurar la cinta, declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO el año pasado.
Sobre su guión, el diario La Jornada afirma que parte de un argumento titulado originalmente "La manzana podrida", en principio un convencional melodrama protagonizado por un chico vendedor de billetes de lotería, y que luego se convirtió con el apoyo de Oscar Dancigers, en una ardua investigación documental y de campo sobre la niñez y juventud en el contexto de la miseria urbana. Buñuel contó con asesoría de Pedro de Urdimalas para los diálogos populares, mientras en el guión participaban Juan Larrea, Max Aub y Luis Alcoriza, aunque sólo este lo firma oficialmente con Don Luis.
"Los olvidados" cuenta como después de pasar un tiempo en la correccional de menores, un joven delincuente apodado "El Jaibo", encuentra la posibilidad de huir. De nuevo en el barrio popular donde ha pasado su vida. "El Jaibo" se reúne Con dos chamacos del rumbo, Pedro y "El Pelón", ambos son sus cómplices para asaltar a un ciego que se gana la vida cantando en las calles; durante el atraco lo matan a pedradas. Pedro está resentido con su madre por que lo trata con desprecio y aunque no se lo merezca lo maltrata y lo humilla. Un niño Campesino, "El ojitos", desconcertado porque no encuentra a su padre en las populosas calles de la ciudad, Pedro se compadece de él y lo lleva a vivir con sus amigos, Meche y "El cacarizo". "El Jaibo" continua con sus crímenes, ahora mata a un hombre al que culpa de que éste haya influido para que lo encerraran en la correccional. El abuelo de Meche y "El cacarizo", Don Carmelo, lleva al "Ojitos" a trabajar con él vendiendo leche de burra.
"El Jaibo" se las ingenia para hacerse presente con la madre de Pedro y se hace su amante; Pedro trabaja en una herrería de donde "El Jaibo" roba un cuchillo. Pedro es acusado de hurto y lo llevan a una granja; en este lugar, el director del internado cree en la Buena voluntad de Pedro y lo manda a la calle a comprarle unos cigarros, encuentra a "El Jaibo", y éste le roba el dinero. Pedro lo sigue, intentando recuperar los billetes, pero el malviviente, amante de su madre, lo golpea salvajemente. Pedro va a la policía y les informa que "El Jaibo" es un asesino. A un lado de la casa de Meche, en donde a Pedro le han dado hospedaje, "El Jaibo" mata a su perseguidor y los policias lo cercan hasta acorralarlo; en un paso en falso, "El Jaibo" es tiroteado por la policia hasta morir.
© abc guionistas
12/07/2005 20:52:52