25/04/2019


Noticias de guion

El guion adaptado, según González Sinde y Gonzalo Suárez

Suárez y Sinde
Suárez y Sinde

El suplemento literario de El País, Babelia, reunió el pasado fin de semana en sus páginas a dos significativos cineastas, escritores y guionistas, Gonzalo Suárez y Ángeles González Sinde, para hablar de las siempre complicadas relaciones entre cine y literatura, cuando en España se adaptan cada vez más novelas. Ambos trabajan ahora mismo en adaptaciones: Suárez, en su novela "Yo, ellas y el otro" (además tiene próximo el estreno de Oviedo Express), y la presidenta de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, en "Una palabra tuya", de Elvira Lindo.

"El cine -opina Suárez- no ha logrado emanciparse de las novelas del XIX en sus estructuras narrativas y en la forma de contar la historia. Es muy joven". Por su parte, González Sinde abunda en la cuestión: "Cuando se creó el cine a finales del XIX, en el auge de la novela, resultaba un medio muy bueno para contar historias, era una sensación muy seductora. Ahora se tiene más como evasión y es más comercial, ya no cuenta tantas historias. Parecen episodios de una novela con secuencias de diez minutos. Hay películas que son más de despertar o hacer vivir la sensación de persecución, de volar o lumínicas.

Cree la actual presidenta de la Academia que puede existir una relación entre la falta de creativad y el aumento de los guiones adaptadores frente a los originales: "Un día encontré un pequeño ensayo de un profesor anglosajón que decía que cuando la cinematografía atraviesa un momento muy bueno creativamente, baja el nivel de adaptaciones, y a la inversa. No me parece descabellado. Ingmar Bergman o Woody Allen jamás recurrirían a la adaptación. Bergman decía que adaptar es lo opuesto a la esencia del cine que es ya un arte".

Gonzalo Suárez por su parte apoya la idea de que el guion es de por sí una creación literaria: "Todo empieza en el guion, y éste tiene una interferencia literaria porque está contando una historia y la narra con palabras para transmitir una imagen o traducir a una imagen. No me gusta la palabra traducir, prefiero que el cine sea reescritura que se escribe con imágenes. Pero siempre dependerá de la literatura mientras cuente una historia, mientras haya actores parlantes, como en el teatro. La mayoría de las películas transcurre con gente hablando, y así es cuando el tiempo pasa porque, cuando la imagen avanza sola, el cronómetro no avanza. Hay una ambigüedad que se ha querido desglosar, separar. Poner una frontera entre el cine y la literatura, que es una frontera convencional, como todas, que nos tranquiliza pero que genera a veces un libro cuando lo lees. Por eso aquello de que es mejor el libro que la película, o viceversa, pero todo depende mucho de a qué se ha tenido acceso primero. Si has leído primero el libro, la película te defraudará, y viceversa. Pero son debates superados porque son dos lenguajes distintos. Entonces, sí, el guion es un género literario. Debiera publicarse igual que las obras de teatro".

Un diálogo animado entre ambos escritores cinematográficos convocados por Babelia tiene relación con el respeto hacia la materia prima literaria y hacia el guion en sí:

Á. G. S.: Hay algunas razones por las que un guionista es distinto que un compositor de una partitura, entre otras cosas, por la posesión de los derechos. He escrito teatro y no he tenido problemas de autoridad ni de creación. Sería bueno lo que dice Gonzalo: que los guiones fueran algo en sí mismo, una entidad. El guion tiene más poder como una partitura que como otra cosa.

G. S.: Y está la cadencia de las imágenes, lo musical, y luego las palabras. Yo creo en ese tipo de cadencia musical y pictórica.

Á. G. S.: Es una combinación. Lo dice Chabrol en su libro, que es una suma de partes iguales: música, pintura y un poquito de literatura, pero poco y cada vez va ganando. De acuerdo con la película estas proporciones pueden variar.

G. S.: ¿Lo dice Chabrol? ¡Pero no lo aplica!

Á. G. S.: Pero dice cosas sensacionales como ésta: "Yo no aconsejo comprar los derechos de las novelas. Usted haga el guion que quiera. Total, para inspirarse, después la novela queda tan atrás que no vale la pena comprar los derechos". Y lo dice tan tranquilo. Pero en algunos casos tiene razón porque compras unos derechos y ya tienes una obligación moral con el autor. A veces es un impedimento porque las vueltas que da la trama en la novela no te convienen para la película, como si debes o no matar al protagonista.

G. S.: ¡Pues que se muera! Precisamente, que pague para matarlo y hacer los cambios que se considere. Como novelista, estoy en contra de la fidelidad.

Á. G. S.: Yo no he sido necesariamente muy fiel. Me he dado cuenta de que no haces un favor siendo literal porque tu obligación es producir el mismo efecto que tuvo el lector con el libro pero en otro lenguaje.

A. G. S.: Las adaptaciones que he hecho suelen partir de un productor porque se sienten más confiados con una novela. Piensan que tienen algo más cerca del resultado. Pero es más difícil adaptar, te da más problemas. Una novela puede durar 200, 1.000 paginas, y una película sólo dos horas. Las diferencias son brutales.

G. S.: Incluso la adaptación de un libro mío, como en el de ahora, me resulta más difícil que un guion original. Yo decido la esencia de la película. En estos casos, el cinismo tiene mucho que ver con el cine y la cinética. En la literatura te encuentras solo pulsando teclas en el aire y luego, además, como no te vuelves a leer, no sabes si está en algún sitio. Pero al menos haces eso. En cambio, en el cine tienes que pelear todo el tiempo. Ese carácter del cine en el que se lucha por un sueño con elementos que se resisten, empezando por el dinero, es una aventura en sí misma. Es una acción que lo diferencia de la literatura

Á. G. S.: Lo mejor es escribir novelas. Es la satisfacción y el placer. A John Irving, que ha hecho adaptaciones de sus propias obras, le preguntaron por qué no dirigía, y respondió: "Cuando tengo ganas de dirigir escribo una novela". Y es verdad, cuando escribes una novela puedes tener cien mil extras a tu disposición, las luces perfectas, etcétera. Eres el director y todo funciona.

G. S.: Claro, pero todos son fantasmas. Quizá esté dividido, y esto es un problema. Me gusta escribir por la plenitud a la que todo obedece. Tienes el control sobre todo. La tortura que se produce en cine, aunque vaya todo muy bien, requiere un espíritu muy insensible, muy duro, o muy masoquista, porque implica sufrimiento.

© abc guionistas

20/08/2007 10:43:16

También te puede interesar:

Te recomendamos leer:

Si te ha sido útil la noticia y deseas compartirla con más personas puedes hacerlo desde aquí, pulsando los botones.