05/07/2008 - 12 usuarios online


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Entrevista con Fanta Nacro, primera mujer guionista y directora de largos en Burkina-Fasso

Fanta Nacro
Fanta Nacro

Abierta sonrisa, ojos traviesos, Fanta Nacro desborda humanidad. Nacida en Burkina Fasso, donde ha desarrollado todo su trabajo, la productora, guionista y realizadora tiene una amplia carrera en el cortometraje y el documental, y un primer largo de ficción, "La noche de la verdad", que tuvo un premio por su guión en San Sebastián. Ahora prepara el segundo, una comedia. En días pasados formó parte del jurado internacional del I Festival de Cine de los Pueblos del Sur, que se desarrolló en Isla Margarita, Venezuela, hasta el pasado fin de semana, organizado por la distribuidora nacional Amazonia Films, dependiente del Ministerio de Cultura.

- ¿Ser la primera mujer de su país en dirigir un largometraje es una gran responsabilidad?
No creo que sea tan importante ni me veo a mí misma como una pionera. Existo como cineasta porque otras mujeres antes que yo abrieron camino en otros países africanos. Tampoco pienso que haya mucha relevancia entre ser mujer u hombre para hacer películas. Alguna de las mejores películas sobre la condición femenina en Africa las han dirigido hombres. Mi cine no es feminista, sino que prevalece, pienso, el aspecto social y humano.

- No obstante, ¿le resultó más difícil formarse como cineasta y empezar a trabajar en Burkina Fasso por ser mujer?
No. En la época en la que empecé, la década de los 80, había en mi país una política oficial de apoyo a las iniciativas de las mujeres en todos los dominios y actividades, bajo el gobierno de Thomas Sankara. Estudié cine en una escuela de Burkina Fasso y a continuación hice mi maestría en París. Luego, tras regresar, rodé bastantes cortos y documentales, la mayor parte institucionales, y finalmente realicé mi opera prima en el largometraje, "La Nuit de la Verité" (La noche de la verdad), que estuvo en varios festivales internacionales y cosechó premios.

- Háblenos de ella...
La rodé hace tres años en 35mm, aunque la primera inspiración la tuve bastante antes, viendo por televisión un documental sobre las atrocidades cometidas en la Guerra de los Balcanes a través de testimonios de mujeres víctimas de esa violencia. Constaté que cosas parecidas ocurrieron después en Rwanda, Liberia o Costa de Marfil. Eso hizo que mi película sea una reflexión sobre la crueldad humana y la fragilidad de la paz. Quiero decir que la guerra es como una semilla plantada entre nosotros que no muere y puede brotar en cualquier momento.

- ¿Lo calificaría de film pacifista?
No hablo tanto de guerra como del placer de ver sufrir a los demás, un fenómeno que considero actual. No pienso que existiera tanto en el pasado. Guerras ha habido siempre, pero ahora se están dando hechos que tienen que ver más con la tortura, el sadismo... No se mata, se corta un brazo, luego las piernas y se deja morir desagranda a la gente, por poner un ejemplo. Cuando reflexionaba sobre todo esto, me preguntaba si no sería nuestra parte animal la que estaría resurgiendo. Lamentablemente me temo que es justo nuestra parte humana la que causa esos comportamientos. Los animales no actuán así.

- Parece que en Africa hasta ahora no ha calado tanto el cine digital como en Europa o América del Sur, ya que la mayoría de ustedes filma en película.
Bueno, yo he hecho de todo... película, vídeo digital, betacam, DVD... Es el tema el que determina el formato, desde mi punto de vista. Mi largo fue rodado en super 16mm porque me daba la textura de imagen que buscaba. De todas maneras pienso que este es un falso debate. Todo depende de tus ambiciones. Pueden convivir en los países del Sur un cine local, hecho en formatos digitales, y otro de vocación internacional, que se presente en festivales y pueda distribuirse en el mundo. Para eso se necesita la máxima calidad formal posible. Es una cuestión importante que nos vean en el resto del mundo, porque si no vamos a morir culturalmente.

- En los grandes festivales internacionales, sobre todo en sus competencias oficiales, se ve poco cine de América del Sur y de Africa, frente a bastante más cine oriental. ¿No estamos de moda?
Es cierto que ha habido modas que han favorecido al cine chino o iraní, quizás por su originalidad o exotismo, pero también porque han ofrecido películas de calidad. Hace unos cuantos años en Cannes hubo tres películas africanas. Estabamos felices porque era un caso prácticamente inaudito... Y sin embargo, ves ahora esas cintas y te das cuenta que técnicamente son una verguenza. El sitio nos lo tenemos que ganar en base a la calidad de nuestros trabajos, cuando tengamos buenos profesionales, actores, realizadores, buenas historias... Porque es evidente que esa originalidad que lucen los orientales la podemos brindar nosotros también.

- La gran dificultad de cualquier nuevo cineasta es conseguir distribuir sus películas y que sean vistas. ¿Cómo le ha ido a usted en este terreno?
He tenido mucha suerte. Mis películas han interesado al público. Uno de mis trabajos fue comprado por Canal Plus que lo programó en varios países. El British Film Institut adquirió los derechos mundiales de "La Nuit de la Verité", por eso se ha estrenado en bastantes lugares, y particularmente en cinco naciones africanas. Me considero afortunada, porque todo esto no es nada fácil para alguien en mis condiciones.

- Francia coproduce la mayor parte del cine africano. ¿Esas ayudas les condicionan como guionistas autores?
Si y no, depende de lo que quieras contar. El problema es que en Europa muchas veces tienen una visión de Africa llena de estereotipos. Una vez presenté un guión para obtener una subvención y me contestaron que mi historia -que se desarrollaba en mi país y con personajes locales- "no era bastante africana" porque marido y esposa poseían cada uno un coche. En cambio un personaje secundario que sufría los malos tratos de su esposo eso sí les pareció interesante. Yo hubiera podido cambiar mi guión y focalizarlo en este otro personaje para lograr la ayuda europea... Pero no lo hice. Creo que en cine debes elegir entre prostituirte y hacer tus propias películas, aunque te cueste más encontrar el dinero y tardes en rodar. No importa si al final solo filmas 3 o 4 películas en tu vida. He conocido cineastas con una filmografía muy reducida pero muy buena.

- ¿Cómo esta resultando su experiencia como jurado del I Festival de Cine de los Pueblos del Sur y en los encuentros que está manteniendo aquí.
Se trata de una experiencia muy enriquecedora. Creo que es muy importante que exista este festival. Me está permitiendo contemplar películas que no podría ver jamás en Burkina Fasso, ni siquiera en Europa. Espero que todas las buenas intenciones que aquí se estan podiendo sobre la mesa en nuestros debates y en el Encuentro de Cineastas del Sur, que tienen mucho de utópico, no queden sólo en buenos deseos. En Africa hemos hecho intentos de favorecer la circulación de nuestras películas en varios países, y han fracasado. No tanto por falta de dinero sino por la mala organización. Deseo que no ocurra aquí lo mismo.

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26/11/2007 18:26:27