14/10/2008 - 21 usuarios online

Almería ha recibido a Tom Fernández, director novel que ha triunfado con su obra “La Torre de Suso”, una comedia, porque con el humor sobre las cosas serias “todo es más digerible y divertido, a la vez que más complicado, porque todos lloran por lo mismo, pero no todos ríen por las mismas cosas”. La película era una idea que rondaba la cabeza de Fernández desde hace años, pero su tiempo como guionista de la exitosa serie 7 Vidas no le permitió desarrollarla. Lo que si dice es que, aunque le encanta el cine americano clásico, y el western - es admirador de Clint Eastwood -, cuando se pone a escribir “aunque intente escribir totalmente serio, me salen los chistes", explicó a Teleprensa.
Fernández ha participado en Encuentros con Directores de Cine, el lunes se proyectó su película en el Teatro Cervantes, con un gran éxito de público - “a pesar del “partido” nacional -. Como éxito se puede considerar que una opera prima recaude más de 1,5 millones de euros, se presente en el Festival de San Sebastián y reciba tres nominaciones a los Goya, incluida la de actor revelación de Gonzalo de Castro - con el que ya había coincidido en su etapa en 7 Vidas, al igual que con Javier Cámara -.
Fernández dice que “hay que hacer cine con lo que se tiene a mano”, ya que en España, aunque se tenga el guión de Blade Runner, esto pertenece a otra “liga”. Lo que si destaca de su época de guionista de la serie - “un trabajo diario, continuo, que te curte” - es que le sirvió para formarse, ya que “aunque seas Coppola, sin un buen guión no haces nada”, además de ser más permeable y abierto al debate a la hora de dirigir.
Dice que los actores estuvieron dispuestos a trabajar con él en cuanto vieron que no “era otro 7 Vidas”, además de por la amistad que los une. Se suma que Cámara quería respirar de una serie de trabajos “serios” y que Gonzalo de Castro quería “quitarse la televisión de encima”. Aún así, Fernández no reniega de 7 Vidas, serie en la que estuvo desde el principio “y en la que nos dieron mucha libertad” a un equipo muy joven que compartía hasta las copas, que intentaba hacer “la mejor serie posible” a la que le ponían el mismo entusiasmo que si trabajasen para una de aquellas de las que eran fanáticos, como Friends o Seinfield.
Con todo, ese modelo de comedia de 20 minutos, es imposible de adaptar en España, donde tuvieron que alargar hasta la hora, para poder competir con otras series, lo que hacía complejo “y un reto” poder mantener el ritmo durante tanto tiempo.
Fernández, asturiano, dejó en COU sus estudios, oponiéndose a su padre, que era gobernador de Asturias, para marcharse a Madrid, a cumplir su sueño de ser director. Allí, conoció a Lola Salvador, “salvadora de muchos guionistas, como Benito Zambrano”, que introdujo a un autor autodidacta, que no pasó por escuela o facultad alguna - pero sí hizo sus pinitos con el Super 8 -, en el mundo de la televisión.
© abc guionistas
05/03/2008 17:47:18