17/06/2019


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Leonardo Favio estrena su reencuentro con "Aniceto"

Favio
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No es el argentino Leonardo Favio un cineasta precisamente prolífico. Desde su primer largometraje, "Crónica de un niño solo" (1965), unicamente ha realizado ocho largometrajes, el último de los cuales llega este jueves a las pantallas nacionales. Sin embargo, "Aniceto" no es exactamente un nuevo paso en la expresión cinematográfica del también actor y cantante, sino un reencuentro con el personaje y la historia de una de sus cintas de culto, "El romance del Aniceto y la Francisca", que adaptada al género musical ha resucitado cuarenta años después. "La primera versión siempre me gustó, sobre todo los desplazamientos, los silencios. Pero esta película es otra cosa. ¿Por qué volver a Romeo & Julieta, a Hamlet? Es una obra que subyuga y que tiene distintas posibilidades de expresión, y uno no le tiene que tener miedo a nada cuando está creando, cuando decide contar algo bello o que le gusta mucho. No dudaría un segundo en volver a hacer otras películas de nuevo", ha dicho Favio en entrevista publicada por Clarín.

Con la idea de ponerle música, pero además aunar artes como el cine, la pintura la danza, y la escultura, Leonardo Favio se planteó convertir en ballet su antiguo film, 15 años después de su última cinta de ficción, "Gatica, el Mono" y ocho del documental "Perón, sinfonía de un sentimiento", cuyo título hace bastante evidente su credo político.

Protagonizada por los bailarines Hernán Piquín, Natalia Pelayo y Alejandra Baldoni, "Aniceto" filmó su cinta en un gran hangar convertido en estudio de cine en Quilmes, y allí recreó toda la escenografía. "En esta película -afirma- no quise reflejar tanto mis ideas sobre el cine sino sobre la belleza del espectáculo audiovisual -dice-. En "El romance..." era la plasticidad, la cámara en movimiento. Acá no, acá es "un revoltijo de emociones": la pintura, las sombras, el agua, los gitanos, la danza. Quiero romper los límites de lo cinematográfico. Ese es mi sueño. Y creo que en la próxima lo voy a agudizar más. Llegué a la conclusión de que todo es valido para lograr la emoción. Y que hay otras formas de hacerlo", explica Favio.

Su escasa productividad en la pantalla no tiene una explicación lógica: "Son mis tiempos, de golpe hago una película cada año y medio, como "Juan Moreira", "Nazareno Cruz" y "Soñar soñar". O las anteriores. Y de golpe, por razones ajenas, me paso ocho o dieciséis años sin filmar, como con "Gatica". Pero doy las gracias a Dios que me dedico a la canción que me da el sustento, así que no extraño mucho el set. Ahora no estoy cantando, pero tampoco extraño. Mientras tenga para vivir... Yo no hago el ombligo mío ni del cine ni de la canción. Trato de estar en paz conmigo y con la gente que quiero. Mi vida no pasa por filmar ni pasa por cantar, pasa por estar contento".

En su entrevista con el diario porteño Clarín, Leonardo Favio explica la depresión y las pesadillas que sucedieron a la desaparición de su madre, que había sido su impulsora y primera colaboradora, afortunadamente superadas, y proclama sus creencias más íntimas: "Siempre tuve la total convicción y certeza de Dios. No hay nada más evidente. Dios lo abarca todo, no te podés escapar a su mirada, y a la vez es tan lindo, porque te sentís como un pollito debajo del ala de una gallina. Cuando te vienen las grandes dudas, entonces te dormís así y te dormís mucho mejor. Además, pensá en que de ésta no te podés escapar, de la eternidad. No hay trincheras. ¿Adónde vas a ir? Te evaporás, pero quedás en la atmósfera. Es la única idea que me angustia. Por más que trates no podés; estás en la eternidad".

© abc guionistas

12/06/2008 12:10:28

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