09/02/2010 - 24 usuarios online

La guionista, directora y ministra de Cultura Ángeles González-Sinde, acusada por las asociaciones de internautas de por posible conflicto de intereses, al tener familiares directos vinculados a la industria del cine, considera en una entrevista con La Opinión de Málaga que sus acusadores son "injustos" y confiesan echar mucho de menos la escritura.
–¿Echa de menos los rodajes o la escritura de guiones?
Sí, la escritura se echa mucho de menos. Para cualquiera que nos dedicamos a escribir, es gran parte de tu vida. Echo de menos tiempo de reflexión, de estar sola, eso es lo que más cambia en un cargo público. Cuando puedo me explayo en los discursos, reelaborándolos, ahí encuentro una vía de escape para la nostalgia. .
–Se editan más libros, se lee más, pero las nuevas generaciones no conocen a los clásicos. ¿Le preocupa?
Ocurre igual en el cine, siendo el cine una forma de expresión artística popular por excelencia de nuestros tiempos. Los alumnos creen que las primeras películas de Tarantino son los clásicos, pero eso es como un síntoma de la época en la que vivimos. El joven tiene que ser rabiosamente contemporáneo porque es lo que le pide el entorno para destacar y es más importante estar a la última que haber leído a Victor Hugo, pero llegará el momento de Victor Hugo porque está ahí y nadie va a quitarle el puesto. Los jóvenes no pueden escapar del contexto en el que viven. Y además habrá que escucharles a ellos porque dirán que nosotros somos totalmente iletrados en otros aspectos.
–Los internautas la han denunciado por incompatibilidades familiares para el ejercicio del cargo. ¿Qué responde al respecto?
Me molesta mucho porque mi tío es jubilado de TVE, no ha tenido nunca una empresa y tener que disgustar a mi hermano y a mi tío porque me han nombrado ministra no me gusta. Como son acusaciones tan injustas e infundadas, para los familiares es doloroso, pero es algo que va con el cargo. Cuando estás en una institución, tienes que demostrar tu honestidad, es parte de la dinámica de exigencia de transparencia en los cargos y para eso existe una ley de conflictos.
–¿Cómo hacer compatibles los intereses y derechos de los autores con los de los internautas?
Con una oferta legal atractiva, a precios muy competitivos y de calidad, y creo que ese modelo llegará muy pronto. Ahora mismo, hacer una inversión en un gran portal de contenidos culturales tal vez sea muy difícil y muy caro, pero poco a poco la industria cultural sabe que tiene una oportunidad ahí.
–El acuerdo no parece fácil.
Es un asunto muy complejo que sólo ha resuelto Estados Unidos porque se han puesto de acuerdo la sociedad civil, los creadores de contenidos, los productores y las empresas de telecomunicaciones. Han encontrado una manera de no permitir que nadie distribuya productos de manera ilegal. El Reino Unido está tomando medidas, Francia lo intenta sin encontrar la manera adecuado, en la UE también hay debate, es un tema que será muy bueno para discutir durante la Presidencia europea de España.
–¿Cómo se propone arreglar el problema del cine español?
Es el problema del cine europeo. Hay una oferta cinematográfica muy desequilibrada, en la que hay mucho espacio en la estantería para los productos de unos pocos fabricantes y muy pocos para los productos de otros fabricantes. .
–¿Cómo lograr cambiar eso y que además el público vea el cine de su país?
El público es sabio y si no tiene oferta, no va. Cuando una película está bien promocionada y distribuida, como el caso de las de Amenábar, Almodóvar y algunas otras, va a verla. Hay que potenciar, como lo hace Francia, las distribuidoras independientes con fuerza. La ley del Cine y las nuevas medidas previstas podrán mejorar el sector.
–Cite algunas de esas medidas sobre el tapete.
El punto más débil de la cadena es el desarrollo, desde que empiezas a escribir el guión, como en cualquier otra industria de I+D+i. Las películas deben hacerse con el dinero que necesiten. Si hay poco dinero, es difícil hacer una película de acción, de ciencia ficción o de época. Leí una vez un muy largo artículo de Juan Manuel de Prada que decía que a los cineastas españoles no les interesaba la historia. ¡Claro que nos interesa! Pero hacer cine de época es muy caro, especialmente en nuestro país, donde el paisaje está muy transformado. Otra acusación que se nos hace a los cineastas es que sólo se hacen dramas urbanos en Madrid o Barcelona, pero es que cuando sales tienes que pagar dietas. Por eso son importantes los esfuerzos de algunos gobiernos autonómicos.
© L.O.M.-abc guionistas
29/06/2009 22:09:29