21/10/2014


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Jorge Franco piensa que su "Rosario Tijeras" puede tener más exito en TV que en cine

Franco
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Rosario Tijeras es bella y sensual pero certera y fatal. Los hombres quedan fascinados con ella y son capaces de hacer hasta lo imposible por obtener su amor. En la historia nadie escapa al encanto de Rosario, muchos se desviven y hasta pierden la vida por esta obsesión.

Pero hay un hombre que ha estado muy cerca de Rosario, tal vez la persona que más la conoce, pero que a diferencia de los demás no ha sufrido y si ha gozado a causa de su existencia. Se trata de Jorge Franco Ramos, el creador de ‘Rosario Tijeras’ y quien gracias a esta historia entró en la élite de la literatura, no sólo de Colombia sino también del mundo.

Desde recién iniciados en la literatura hasta críticos expertos admiran la prosa de Franco. Incluso García Márquez le dio un espaldarazo recientemente al afirmar que “Es uno de los escritores colombianos a quien yo deseo pasarle la antorcha”. Es así como todas las obras de este novelista, dentro de las que se incluyen ‘Paraíso Travel’ y ‘Melodrama’, han sido exitosas. No obstante, ‘Rosario Tijeras’ ha sido la creación con la cual Jorge Franco se ha hecho más célebre. La novela ha sido distribuida con éxito en casi toda Latinoamérica y Estados Unidos. Además también ha sido traducida a más de 15 idiomas y hace presencia en los estantes de las librerías de algunos países de Europa y Asia.

‘Rosario Tijeras’ se ha convertido en un mito. Canciones, pinturas y otras clases de arte se han hecho inspirados en la figura de la ya famosa mujer. Esta vez, la nueva incursión de Rosario Tijeras será en la televisión, pues el Canal RCN estrenará próximamente una adaptación de la novela de Franco, en la cual el escritor estuvo muy pendiente de cada detalle y en la que además asesoró a los libretistas y también a los actores.

Un Jorge feliz por este nuevo paso de su hija, cree que esta versión producirá el mismo efecto que su novela y que incluso puede suceder que sea más exitosa que el libro y cualquier otra versión.

- La adaptación de sus novelas han sido exitosas no sólo en la literatura ¿Cree qué pueda pasar lo mismo en televisión al ser un lenguaje aunque similar, también distinto?
Creo que incluso puede ser mayor el éxito porque la televisión es un medio más masivo, con mayor penetración que la literatura y el cine, entonces la historia podría llegar a más personas. Además, de lo que he visto, la serie tiene una producción de altísima calidad. También, al estar basada en una historia que ya muchas personas conocen, eso despierta la curiosidad de ver que va a pasar en esta versión televisiva.

- ¿Qué cree que le puede aportar la televisión a su historia?
Se puede ofrecer un conocimiento más amplio de los personajes. Por la limitación de las páginas, los personajes se presentan en un momento en particular en su historia, mientras que en la televisión, el hecho de ser una serie más amplia en tiempo, permite ir al pasado de los personajes y conocer con mucho más en detalle el ambiente que los rodeó. Acá nos vamos a encontrar una Rosario más joven, casi niña, la vamos a ver en su entorno y vamos a conocer en detalle que lleva al personaje a convertirse en la Rosario Tijeras que vemos en el libro, detalles que se cuentan en la novela pero tal vez de una manera más rápida.

- ¿Por qué decidió que Rosario también debería llegar a la televisión?
Me motivó el poder que tiene la televisión. Yo siempre he creído en esta historia y el anhelo de quien crea una historia es que ésta se conozca y llegue a muchas personas. Creo que esta es una historia que tiene mucho que ver con nuestra violencia, con lo que somos y hemos hecho en Colombia, entonces presentar esa problemática a un mayor número de personas se me hacía atractivo.

-¿Qué no perdonaría que incluyeran, le quitaran o le pusieran a la novela?
Tal vez como descontextualizarla, sacarla de un entorno social y una cultura que es propia de la novela. Que la sacaran del contexto del narcotráfico o que hubieran llevado a esas dos clases que la componen a otro nivel, que no pertenecieran al escenario que está descrito en la novela, el cual es Colombia y el narcotráfico.

-Aparte de sus estudios en cine y su gusto por los formatos visuales en general, ¿cuáles ingredientes de su prosa cree que son los que logran que sus obras sean tan visuales?
Es una pregunta que se me dificulta un poco responder, porque yo cuando escribo siento que lo estoy haciendo en términos literarios. Nunca pienso en que este libro pueda generar un gusto por quienes trabajan en la imagen. Me alegro mucho cuando aparecen estas propuestas, tanto en televisión como en cine y también ahora en teatro con Melodrama, porque es algo inherente a mí. Creo que mi prosa está impregnada de elementos audiovisuales porque he estado rodeado de ellos desde muy niño. A fuerza de ver televisión, ver cine y de leer mucho, todos estos elementos se fueron mezclando y de una manera muy inconsciente aparecen en mis escritos. Tiene que ver también una época en donde lo audiovisual es rey y se ha colado en todo. No lo veo solamente en mi literatura, sino en la de varios autores contemporáneos.

- ¿Conoce de cerca los libretos de la novela?
He leído todos los libretos, los 60 capítulos, incluso un poco más porque hubo unos a los que se le hicieron correcciones. Ellos tuvieron la generosidad de dejarme participar. Yo de todas maneras lo hacía respetando mucho el trabajo de Carlos Duplat y Luz Mariela, porque ellos en el campo de la televisión tienen más experiencia. Yo simplemente trataba de mantener que el libro estuviera presente en esa adaptación, pero siempre tuvieron libertad y hay un gran segmento que fue inventado por ellos. Tal como está escrita la novela no puede contarse en 60 capítulos. El gran trabajo que hicieron los libretistas fue el de alrededor de una novela breve, crear todo un universo con personajes que fueran muy familiares a la historia para que no fuera a perder el alma.

- De la adaptación de un libro a un guion pueden surgir muchas interpretaciones del libro. ¿Sucedió en este proceso de la adaptación de Rosario Tijeras?
Sucedió de parte y parte. A veces ellos interpretaban cosas de la obra que yo no las veía de esa manera, pero que eran muy sensatas y muy lógicas. Y también a veces ellos creaban alguna situación que yo sentía que no pertenecía a la novela y ahí yo intervenía y les decía que sentía que ese personaje no habría hecho eso por ciertas razones o que esa situación sería imposible, porque no creía que el personaje hubiera tenido tanto coraje o valor para hacerla. Hubo una buena retroalimentación.

- ¿Le gustan las novelas colombianas?
Colombia hizo algo que yo espero que se rescate con esta producción y era esa hermandad que había entre la literatura y la televisión. En Colombia se adaptaron muchas obras literarias de autores nacionales y extranjeros y los resultados eran magníficos. Entonces espero que con ‘Rosario Tijeras’ se recupere otra vez esa alianza. La literatura actual y de todos los tiempos presenta historias fascinantes que son susceptibles de adaptarse. Incluso ‘La Vorágine’ o ‘La María’ y muchas más aguantan nuevas versiones porque el lenguaje de la televisión ha cambiado y con la tecnología se pueden presentar una variedad de propuestas maravillosas.

¿Qué le puede decir a la gente que crítica que en Colombia se haga mucha literatura, cine y televisión sobre el narcotráfico, la violencia y otros males que azotan al país?
No podemos tapar el sol con un dedo y decir que nuestra cultura no está impregnada del narcotráfico. Tenemos que aprender de nuestra propia historia, algo que aún no hemos hecho. Nos toca insistir en que los protagonistas del narcotráfico son efímeros; son personajes que están muertos o en prisión, pero que no duran mucho tiempo como actores de esta problemática. No hay que tenerle miedo al tema, al contrario, tenemos que hablar de él. Cuando hay gente que está enferma de algo, sobre todo en enfermedades psicológicas, hay que hablar del tema y sacarlo, confrontarlo. Creo que Rosario Tijeras mostrará una parte diferente de lo que se ha mostrado, porque va ser hacía al lado sentimental. Es mostrar que todo proceso dentro del narcotráfico, así sea una relación amorosa, tiende a la destrucción.

- Cuando la escribió, ¿pensó que los lectores y luego espectadores idealizarían a Rosario a tal punto de convertirla en una heroína?
Yo pensaría que esa tendencia puede surgir porque en Rosario hay una explicación a su violencia. Creo que debe quedar muy claro en esta historia que la violencia genera violencia. Rosario es producto de lo que nosotros como sociedad hicimos, de su entorno. No me refiero sólo a sus calles, a su casa, a su barrio, a su ciudad, sino a todo un país que creó unas barreras y una apatía hacia unos sectores. Tuvimos que padecer, sufrir, llorar y que pasaran muchos muertos. El problema se ha solucionado pero persiste. No es sólo un asunto de Colombia sino del mundo entero, y el mundo no se ha metido a mirar con lupa el problema. Yo nunca he visto ni me he enterado que por seguir a Rosario, alguien haya seguido este camino. El lector, ahora el espectador, debe estar consciente de que la historia muestra el proceso de autodestrucción de una mujer, que por las circunstancias y por su propia elección, llegó a ese tipo de vida.

- Si bien su historia es básicamente acerca del amor, ¿por qué cree que el narcotráfico, el sicariato y la violencia son lo más atractivo y lo que la gente más recuerda?
Las historias del narcotráfico tienen mucho de mítico. Por lo exageradas, por lo absurdas y muchas veces por lo violentas, despiertan mucha curiosidad en quien las oye. Recuerdo, simplemente como ciudadano de Medellín, que incluso a uno, a veces le daba hasta placer escuchar esas historias que parecían inventadas pero que eran reales. Lo que nos ha permitido la literatura, la misma televisión y la crónica, es mostrar que hay un drama interno que nos toca a todos. Estas representaciones nos permiten ver que hay algo putrefacto en esas entrañas.

¿Tal vez el amor es el ingrediente que hace que el libro haya tenido éxito en otros países o también será el tema de las dificultadores que vive Rosario?
Se fijan en los dos. Pero hay algo positivo cuando miran el aspecto del narcotráfico y es que para ellos hay un desconocimiento muy grande de la génesis de este tema y lo que sucede dentro de este mundo. Para ellos el narcotráfico se limita a mafiosos y a la droga que se consume en los bares del primer mundo pero desconocen el drama que hay detrás del narcotráfico. Al conocer esas entrañas creo que hay un cambio de esa actitud hacia lo que está mal y también hacia el desprestigio y estigmatización de Colombia.

- Al también tocar temas como la religión, ¿cuál era su idea, su intención? ¿Generar más polémica?
Básicamente ese tema fue el inicio de todo. Yo me puse a estudiar una tesis de psicología de la universidad de Antioquia que trataba este tema. Me puse a mirar que era eso, en que momento el crimen comienza a hacer uso de la tradición religiosa a través de los ritos y oraciones para aplicarla. También de como se llegaba al absurdo de rezar para matar, para no fallar; de salpicar una bala con agua bendita para que acertara. Para mi eso ya era el colmo de la demencia a la que habíamos llegado. Y era también el punto más alto de la conversión de los valores en una sociedad que era tradicionalmente religiosa y devota.

- ¿Por qué una mujer sicaria? ¿Tal vez por qué de ellas no habían hablado antes?
En parte lo que me conmovió fueron esos testimonios. Vi a mujeres tan ajenas, pero tan involucradas en los que estaban haciendo que digamos que llegaron ahí por fuerza mayor y sentía que eran víctimas nuestras. En ningún momento quise justificarlas, porque hubo otras en estas mismas condiciones, incluso más violentadas, que no llegaron a optar por este camino. Pero me pareció muy atrayente esta situación.

- Rosario ya es un mito en Medellín, hay gente que cree que existe o existió. ¿Cree que pudo existir o existe alguien parecido?
Rosario, el personaje, no es común encontrarla en el mundo del narcotráfico. Se pueden encontrar distintas facetas de ella: la Rosario amante de los capos, la Rosario prostituta que se vende al narcotráfico; la Rosario sicaria que participa en pandillas; la Rosario narcotraficante que participa en la logística del envío de la droga; todas ellas pueden existir pero por separado. En ese sentido Rosario es una mujer muy idealizada y tal vez creería yo que ese es el encanto del personaje, que a la hora de la verdad si se busca con detenimiento no existe. Sigue siendo muy literario.

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02/02/2010 19:32:21