19/02/2019


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Adiós a Blake Edwards, comediógrafo irreverente y padre de "La pantera rosa"

Algunas cintas de Edwards
Algunas cintas de Edwards

El comediógrafo norteamericano Blake Edwards ha fallecido en la mañana de este jueves en un hospital de Santa Monica (California), a los 88 años, acompañado por su esposa, la actriz y cantante Julie Andrews. Será recordado por el Oscar honorario que recibió en marzo de 2004, y por las numerosas nominaciones y reconocimientos que como director, guionista y productor obtuvo con inolvidables títulos como la saga "La pantera rosa", "Días de vino y rosas", "Desayuno en Tiffany´s / Desayuno con diamantes" y "Victor o Victoria" entre otras.

Todos lo recuerdan por haber creado los personajes de la Pantera Rosa y el Inspector Closseau que provocan los peores desastres; por haber filmado con Audrey Hepburn una de las mejores novelas de Truman Capote, "Desayuno con diamantes / Desayuno en Tiffany´s" con la canción pegajosa de Henry Mancini, "Moonriver"; por haber convertido la comedia de Hollywood en uno de los géneros más inteligentes con títulos como "Victor o Victoria" (con la escena del restaurante donde una hambrienta Julie Andrews saca una cucaracha del bolso y la coloca en el borde del plato para no pagar la cuenta), "La fiesta inolvidable / El guateque" (con Peter Sellers como el actor indio que desbarata una fiesta de Hollywood con sus torpezas y sus modales ingenuos) y "Cita a ciegas" (con Kim Basinger beoda, provocando la rebelión de las esposas japonesas durante una convención); por haber retratado su ansiedad suicida y su pánico al fracaso en algunas de las películas más dramáticas y dolorosas como "S.O.B." y "¡Así es la vida!"; por haber logrado el mejor retrato del infierno del alcohol con Jack Lemmon y Lee Remick en "Días de vino y rosas", y finalmente, otros lo recuerdan y aman por haber enloquecido a millones de hombres en el mundo entero con el espectáculo de una hermosa mujer, rubia, con trencitas y senos generosos corriendo por la playa en "10", entregando al mundo esa mujer perfecta, llamada Bo Derek.

La verdad es que la televisión, el cine y el teatro le deben mucho a este hombre que en realidad se llamaba William Blake McEdwards, a quien apodaron "Negrito", nacido el 26 de julio de 1922 en Tulsa, Oklahoma; nieto de J. Gordon Edwards, director de cine mudo e hijo de Jack McEdwards, director escénico y productor; actor en numerosas películas de distintos géneros que no han pasado a la historia pero que algunos recuerdan con agrado, como "The Gentlemen from West Point" en 1942; guionista de seis películas del director Richard Quinne; creador de populares series de televisión como "Peter Gunn" de 1958 a 1960; "Mr. Lucky" de 1959 a 1960 y "Dante" entre 1960 y 1961.

En alguna ocasión le preguntaron por qué algunas de sus comedias se habían convertido en momentos míticos del cine de Hollywood, que dónde estaba su secreto y respondió: "No es ningún secreto, no es ninguna fórmula. Al espectador y al ser humano en general les gusta burlarse, reirse de las desgracias ajenas. Basta que usted coloque un personaje ridículo, ingenuo, desvalido pero valiente, tonto pero decidido como el inspector Clousseau y ya la gente comienza a reirse. Esa es la raíz del humor, las desgracias ajenas y lograr que el público se identifique con esos perdedores".

Cuando le hablaron del descubrimiento de Bo Derek y el éxito de su película "10", acompañada además por Dudley Moore y la utilización del Bolero de Ravel en la escena de cama, respondió: "¿Quién no se excita ante la posibilidad de hacer el amor con esa mujer tan hermosa, a quien le han salvado el marido y quiere agradecerle al desconocido que evitó su muerte? ¿Quién quiere otra música distinta a la de Ravel, que se repite y se repite mientras el espectador quiere sacar a Dudley de la cama y reemplazarlo? Había que jugar con elementos tan peligrosos como el sexo, la infidelidad, la aventura, la soledad de ese marido que huye de la mujer porque ya no se soporta a si mismo, y justamente ahí, dorada como una langosta aparece esta mujer tan sensual".

Lo cierto es que este director supo reflejar como pocos todas las trampas, los laberintos, los perdedores, las ilusiones, las desgracias y también algunos pocos triunfos de personajes para quienes el alcohol, la infidelidad, la droga, el crimen y el dolor se convierten en su única razón de existir.

Pocos directores han logrado un lenguaje tan personal, tanto para la comedia como el drama, en cine o televisión. Irritable, propenso a la melancolía y la depresión, víctima de desórdenes nerviosos que lo hicieron esconderse durante varios días, convencido de ser objeto de envidias y rencores en un Hollywood que odia a los triunfadores, la carrera de Edwards, apoyada firmemente por su segunda esposa, Julie Andrews (con quien adoptó dos niños vietnamitas), es un reflejo de la angustia de los grandes realizadores en un medio donde no perdonan los fracasos.

Pero, por encima de todo está el gran aporte de Edwards a la comedia con sus películas de la Pantera Rosa, un personaje que surgió como elemento secundario en la película del mismo nombre, con los créditos diseñados por el artista Maurice Binder (heredero del gran Saul Bass) en los cuales una pantera rosada, larga, flaca, desmañada, burlona, desobediente y destructora hace y deshace. En "La Pantera Rosa" un diamante heredado por una princesa, lleva ese nombre. Apenas era 1964.

Mientras en la televisión la serie de dibujos animados se convertía en una de las más populares y extendidas por el mundo entero (en muchos países, algunas programadoras siguen pasando esos dibujitos que provocan risas), sus películas con el inspector (interpretado con humor negro, ingenuidad y a veces cinismo por Peter Sellers) entraban a la leyenda.

Primero fue "La Pantera Rosa" y luego "Un tiro en la oscuridad / El nuevo caso del inspector Clouseau", ambas en 1964. Luego filmó "El regreso de la Pantera Rosa", once años más tarde; "La Pantera Rosa ataca de nuevo", 1976; "La venganza de la Pantera Rosa", 1978; "El juicio de la Pantera Rosa / Tras la pista de la Pantera Rosa", 1982. Peter Sellers murió luego de filmar esa pequeña obra maestra llamada "Desde el jardín / Bienvenido, Mr. Chance" y Edwards rodó dos películas más con estos personajes: "La maldición de la Pantera Rosa", 1983 y "El Hijo de la Pantera Rosa" con un cómico italiano desconocido entonces en Hollywood, Roberto Benigni, en 1993.

Por supuesto, no siempre la carrera y la vida de Blake Edwards estuvieron llenas de risas, premios y aplausos porque algunas de sus películas fracasaron y le cerraron las puertas de los estudios, obligándolo a largos exilios en Suiza. "¿Qué hiciste en la guerra, papá?", 1966; "Darling Lili", 1970; "Wild Rovers / Dos hombres contra el Oeste", 1971; "The Carey Treatment / Diagnóstico: asesinato", 1972, entre otras, fueron fracasos estruendosos.

Ahora descansa en el olimpo de los dioses de la pantalla, arrullado por la voz de Audrey Hepburn cantando aquella "Moonriver" o "Río de luna", compuesta por Henry Mancini, de la mano de la Pantera Rosa, el Inspector Clousseau, la mujer 10, Víctor Victoria que no sabe si es hombre o es mujer, el espíritu desordenado de Peter Sellers y otros personajes que desde hace varios años, situaron a este director hipocondríaco, rebelde y cínico entre las leyendas de Hollywood.

© abc guionistas

16/12/2010 23:28:22

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