31/10/2020


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Almodóvar responde con dureza a la "hostilidad" del crítico y del jefe de Cultura de El País

Almodóvar
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Pedro Almodóvar ha vuelto del Festival de Cannes no dolido de un palmarés que ignoró "Los abrazos rotos", sino indignado por los comentarios del crítico del diario El País, Carlos Boyero, y de su jefe de Cultura, Borja Hermoso, en lo que califica en una anotación realizada este martes en su blog como "operación de acoso y derribo parásito". Según concluye, no pretende crear polémica. "He permanecido mucho tiempo callado y estoy harto. Vivimos en un país libre. Los críticos y los periodistas no son intocables. Ningún ciudadano debe serlo", afirma.

En un largo texto titulado "Crónica negra de Cannes", el cineasta manchego empieza refiriéndose al comentario negativo que Boyero hizo - y Pedro leyó nada más llegar a Cannes- del film de Coppola "Tetro", en el que acotó la frase siguiente: "alguien me comentaba que en muchos aspectos “Tetro” da la sensación de que Coppola está imitando el estilo y el tono del peor Almodóvar. No exagera. Ver para creer"... Una cita que -asegura- ya le puso sobre aviso de lo que le esperaba cuando se proyectara "Los abrazos rotos", ya estrenada -y criticada negativamente por Carlos Boyero en El País- en España el pasado marzo.

Luego, Almodóvar se refiere a la primera reacción "cannoise" del columnista del diario: "En la ventanita de la versión digital de El País (se refiere a un vídeo), desde la que habla directamente ante Borja Hermoso, Carlos Boyero resume así, en plan primicia, su crónica sobre el pase de prensa de mi película y la posterior rueda de prensa: "No soy masoquista, no quiero ver otra vez "Los abrazos rotos"...".

En buena lógica, la opinión del crítico que le sentó nada bien: "A mí me importa un comino -escribe- si Boyero es o no masoquista, si tiene un testículo o cuatro, o la marca de crema hidratante que utiliza. Ya que le pagan para que informe de las películas que compiten en el festival (aunque haya visto alguna antes, no puede conocer la reacción de la prensa si no asiste a la proyección), el hecho de no ser masoquista no debería eximirle de esta obligación".

Pedro Almodóvar comenta seguidamente que el haber visto la cinta en España y escribir lo que califica de "no-crítica" no justifica su desprecio al film en Cannes: "El problema es que Boyero no escribió una crítica de “Los abrazos rotos”. Al texto que esbozó en su periódico se le puede calificar de cualquier cosa excepto de crítica cinematográfica. Un hombre que emplea el 75 por ciento del espacio para despotricar sobre mi persona (lo que ni siquiera es una novedad, porque lleva casi treinta años haciéndolo), y alrededor del 25 por ciento para despachar la película diciendo cosas como que la interpretación de los actores es "inane y lamentable" (dos de sus adjetivos favoritos) sin mostrar un sólo ejemplo que nos ayude a entenderle... Un texto en el que casi no habla de la película y por supuesto no aporta la más mínima razón en la que basar el tedio infinito que le provoca... Un texto así no es una crítica. Es una no-crítica. Y justamente cuando alguien expresa una declaración de tamaña hostilidad hacia mí lo último que su periódico debe hacer es encargarle la crítica o lo que sea de mi última película, si pretende respetar el principio de imparcialidad. Él tiene todo el derecho a escribir su opinión, pero debería publicarse en otro apartado del periódico. Es una impostura llamarle y pagarle como si fuera una crítica, porque no lo es".

En opinión del cineasta manchego, la actitud de Boyero es respaldada por el jefe de Cultura, Borja Hermoso y la dirección del diario: "El responsable de la publicación es su Jefe de Cultura que, casualmente no es otro sino su colega Borja Hermoso. Es curioso que Borja Hermoso sólo haya permanecido en Cannes los cuatro días, más o menos, que han coincidido con mi estancia allí. En cualquier caso, su función (le he leído lo imprescindible para poder escribir esto con algo de fundamento) parece haber sido la de apoyar a su amigo Carlos Boyero en esta operación de acoso y derribo parásito en la que llevan empeñados tantos años (por razón de edad más Boyero que Hermoso). Pero dada la connivencia de ambos sujetos la dirección de El País carga con toda la responsabilidad, del mismo modo que los obispos son responsables de lo que Federico Jiménez Losantos escupe en la Cope".

Pedro confiesa que su enfado le llevó a llamar para protestar al director de El País: "Yo había llamado esa misma tarde al director de su periódico para quejarme, no conseguí hablar con él pero me encargué de que su secretaria le dijera que iba a escribir algo sobre este maldito asunto. Hubiera preferido escribirlo entonces, en caliente, y no a vuelapluma, pero no he podido hacerlo hasta ahora. Durante el festival he empleado el tiempo en menesteres más provechosos".

Cree el más conocido internacionalmente de los directores españoles que la animadversión de Boyero no es nueva, y pone como ejemplo sus comentarios al homenaje que el Festival de Cannes le hizo en 2004 cuando inauguró esa edición con "La mala educación". A continuación se extiende sobre el resto de las críticas de la prensa española e internacional sobre "Los abrazos rotos", que considera no fueron justamente citadas en El País por Borja Hermoso, quien en su opinión sólo destacó las malas.

Todo ello le lleva a preguntarse: "¿Es posible que el diario El País no encuentre a nadie mejor para enviar al festival de Cannes, el festival de cine más importante del mundo? Alguien que ame de verdad el cine, que no se queje de los horarios ni de los camareros franceses, que se excite ante la mera posibilidad de poder ver la última película de Coppola, de Tarantino, Jane Campion, Resnais, Park Chan-Wook, Ang Lee, Haneke, Lars Von Trier, etc., aunque alguna le decepcione, por supuesto. Alguien que disfrute viendo antes que ningún otro cinéfilo las películas de la próxima temporada, que en algunos casos ni siquiera llegarán a nuestras pantallas. Alguien que no reconozca que es subjetivo y prejuicioso (Boyero, dixit). Alguien que si bien no debe estar obligado a hablar bien de las películas de su país, al menos no debería esforzarse denodadamente por hundirlas".

"Esta es -añade- la crónica más desagradable que he escrito en mi vida. Lo peor es que antes de llegar a Cannes ya había previsto lo que iba a ocurrir. A quienes en su momento hice partícipe de esta premonición saben de lo que estoy hablando. No pretendo que nadie me apoye, ni me conteste. El mío es un gesto aislado, personal y privado, aunque desgraciadamente lo que antes he descrito afecta a todas las personas que han trabajado conmigo".

© abc guionistas

27/05/2009 09:18:08

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