06/08/2020


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Apichatpong Weerasethakul habla sobre "Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas"


 

La cinta ganadora de la Palma de Oro en el último Festival de Cannes, la coproducción mayoritariamente europea (con participación de la catalana Eddie Saeta) "Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas", dirigida por el tailandés Apichatpong Weerasethakul, llega este viernes a los cines españoles. Elogiada por su belleza estética, esta sorprende recopilación de mitos y leyendas de la jungla, en torno a la reencarnación y la trasmigración de las almas, ha sido la definitiva consagración para el autor de "Tropical malady", que confiesa ser él mismo creyente de esas teorías orientales.

"Creo -explica Weerasethakul- en la transmigración de las almas entre seres humanos, plantas, animales y espíritus. La historia del tío Boonmee muestra la relación entre el ser humano y los animales y al mismo tiempo rompe la barrera que los separa. Cuando el cine representa los hechos, estos se convierten en recuerdos compartidos entre el equipo, el reparto y el público. Una nueva capa – simulada – de recuerdos se añade a través de la experiencia del espectador. En ese aspecto, la realización cinematográfica no es muy distinta de crear vidas pasadas sintéticas. Me interesa explorar las tripas de esta máquina del tiempo. Podrían existir algunas fuerzas misteriosas que esperan ser reveladas tal y como ciertas cosas a las que solían llamar magia negra han resultado ser hechos científicos".

El cineasta tailandés, de 40 años, reciente invitado en el festival internacional 4+1, cuenta cómo se inspiró -a pesar de la desbordante fantasía de su película- en hechos reales: "Hace unos cuantos años, cuando vivía en el noroeste, conocí al tío Boonmee. Un abad de un monasterio cercano a mi casa me dijo que había un anciano que había llegado al templo para ayudar en sus actividades y para aprender meditación. Un día, este hombre, Boonmee, fue en busca de un abad y le dijo que mientras estaba sumido en la meditación, pudo ver sus vidas anteriores pasar tras sus ojos cerrados como si fuera una película. Se vio a sí mismo y se sintió como un búfalo, una vaca, incluso un espíritu incorpóreo que vagaba por las llanuras del noreste. El abad quedó impresionado pero no sorprendido, porque Boonmee no era la primera persona que le hablaba de tales experiencias. Acá y allá, él estuvo recopilando historias de aldeanos que compartieron sus vidas pasadas con él. Más tarde, publicó un pequeño libro. En su portada se podía leer: "Un hombre que puede recordar sus vidas pasadas". Desgraciadamente, para cuando me hice con el libro, Boonmee ya llevaba varios años fallecido".

Lo que más interesó a Weerasethakul fue precisamente la idea de la reencarnación: "La película no es sobre Boonmee, sino sobre mi idea de la reencarnación. De forma natural, acabó siendo un homenaje al cine con el que crecí. Un tipo de cine que está muriendo o ya está muerto. Y, una vez más, mi padre se deslizó en la película. Falleció de una insuficiencia renal. Todos esos aparatos médicos de la habitación de Boonmee son una réplica de los que había en la de mi padre. Originalmente, el guion era más explícito y detallaba cuáles eran las vidas pasadas y cuáles no. Sin embargo, en la película decidí respetar la imaginación del espectador. Por supuesto, tras verla puedes decir que es un búfalo o una princesa. Pero, para mí, podría ser cualquier ser vivo de la película: los insectos, las abejas, el soldado, el bagre, y así con todos. Podría incluso haber sido el espíritu simio de su hijo y el de su esposa. Así, la película refuerza una asociación especial entre cine y reencarnación".

© abc guionistas

24/11/2010 21:54:32

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