06/03/2021


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Bárbara Sarasola-Day estrena "Deshora", historia de tentaciones íntimas y tensión sexual


"Deshora"

La cineasta argentina Bárbara Sarasola-Day estrenará este jueves "Deshora", su ópera prima, estrenada mundialmente hace un año en la Berlinale. Protagonizada por Luis Ziembrowski, María Ucedo y Alejandro Buitrago, la película describe el drama de una pareja de clase alta salteña, dueña de una plantación de tabaco, que pasa por una crisis matrimonial -por inercia y falta de deseo- que se ve acentuada con la llegada de un primo de ella, que desata miserias y pasiones ocultas.

"Deshora" es fruto -confesó en una entrevista exclusiva con NOTICINE.com- de su doble atracción: hacia el universo masculino y hacia los pensamientos más íntimos, que se ocultan a los demás. Sarasola-Day, ha escrito y dirigido varios cortos, además de trabajar desde hace más de una década como ayudante de producción y asistente de dirección en films argentinos como "Hermanas", "Derecho de familia" o "Razones para no enamorarse", antes de lanzarse a la realización de este primer largo.

"Deshora" cuenta la historia de Ernesto (Luís Ziembrowsk) y Helena (María Ucedo), un matrimonio, en primera instancia, estable y fortalecido que vive en una plantación de tabaco en Salta, al noroeste de Argentina. Llevan casados varios años, están alrededor de los cuarenta y algo y llevan tiempo queriendo tener un hijo. Sin embargo, la desafección y el desinterés entre ellos por el paso de los años, derivan en una situación delicada, ya que acaban desencantados y obsesionados con la idea de ampliar la familia luchando como pueden contra el desgaste de toda pareja, la dificultad de explotar una hacienda tabaquera en Salta y la frustración de no poder tener hijos. "Me interesaba poner en juego la omisión como manera de encarar el temor. El miedo es muy tremendo, el temor a quedarse solo es de los más comunes y nos atraviesa a todos siempre en algún momento de la vida", aclara Sarasola-Day.

Debido a su buena voluntad, el matrimonio decide aceptar y hacerse cargo del cuidado de Joaquín (Alejandro Buitrago), quien no está atravesando un buen momento emocional. El primo lejano de Elena, al que apenas conoce, es enviado contra su voluntad a esta finca al salir de una rehabilitación por su adicción a las drogas duras. "Sufrí mucho con Joaquín - explica Buitrago- porque es un personaje que guarda mucho resentimiento y me empecé a llenar de eso, mi mirada cambió y mi forma de relacionarme con los personajes también".

La casa de campo de Ernesto y Helena tiene enormes proporciones. Se trata de una finca en la que tienen a su cargo un gran número de trabajadores dedicados al cuidado de animales como caballos y gallos de pelea y, además, a la cosecha de caña. Sin embargo, la rutina de un matrimonio de tantos años erosiona la relación, más aún desde la llegada de Joaquín que viene a traer un poco de oxígeno y ayuda a que salgan a la luz problemas o cuestiones de las que no se habla. "Para Elena la presencia de su primo va a ser una excusa para reinventarse como mujer, sentirse mirada otra vez. La presencia de cualquier persona ‘nueva’ en nuestras vidas trae consigo una oportunidad", comenta la directora.

El recién llegado -con su desenfado y su libertad sexual- conmueve a ambos protagonistas, generando tensiones y tentaciones varias. Se va formando así una suerte de triángulo de deseo, una parte del deseo que es bastante compleja y puede llevar a una profunda violencia. "La llegada del tercero produce una amenaza. Lo que le empieza a pasar a ella, la crisis del matrimonio, el estar con alguien tan cuadrado en el sentido amoroso, como mi personaje. Ella también ve la fuga ahí. Y ella es muy atractiva. Está muy bien filmado para que se respire eso", explica Ziembrowsky, que encarna al marido.

Sarasola-Day comenta que le interesaba construir una historia que estuviera atravesada por ciertos temas que a ella le interesan, como los límites de la intimidad. "Me parece que en la vida constantemente estamos en ese doble juego en torno a qué vamos a mostrar de nosotros y que no. Lo que es visible para el otro y lo que reservamos para nosotros como un ‘secreto’. En ese espacio habita una parte innombrable del deseo, los tabúes, la fantasía y el deseo sexual", asegura la cineasta.

"Deshora" es un drama contado como un thriller intimista y perverso, en el que su directora se encarga de imprimirle un estilo propio, que evita los clichés. Los puntos fuertes están puestos en las miradas, las metáforas y en acciones que parecen decir poco pero que significan mucho y reflejan la extraña e inesperada tensión sexual entre los personajes. Además, Sarasola-Day saca provecho de los parajes salteños, especialmente los bosques, siempre con una finalidad narrativa. "Salta es mi lugar, crecí en esa idiosincrasia y situé la historia en la clase social en la que me crié. Es una sociedad patriarcal con un fuerte machismo que se evidencia en mayor grado que el que existe en todo el país. Además, hay formas de relación entre las clases que aún se reproducen, se cuestionan poco, se naturalizan y resultan difíciles de entender y son terriblemente rancias. Por eso la historia de dos hombres en un contexto machista, a veces homofóbico, tiene a veces un peso muy fuerte y puede llevar a reacciones irracionales", señala la cineasta argentina.

El nuevo largometraje de esta argentina sigue siendo un buen exponente de los films que vienen haciendo los directores oriundos de Salta, empezando por Lucrecia Martel. "A los salteños nos gusta filmar en Salta", asegura Sarasola-Day que tiene en mente dirigir una nueva película en la frontera con Bolivia porque identifica las fronteras "como un limbo".

abcguionistas

04/02/2014 23:46:27

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