22/11/2019


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Carolina de Prado habla sobre su opera prima, "Las tierras altas"

De Prado
De Prado

La cineasta Carolina del Prado (Madrid, 1973), de origen cántabro, se ha enfrentado al nuevo desafío de dirigir íntegramente en Valderredible su primer largometraje 'Las tierras altas' tras sus labores como realizadora, guionista y ayudante de producción en diversas películas. Además ha dirigido cortos y documentales. Producida por Cre-acción Films y Sonora Estudios y con la colaboración de la Consejería de Cultura emprendió este trabajo con «mucha ilusión», y más al poder realizarlo en la tierra de la que se considera «hija adoptiva», según explica en entrevista con El Diario Montañés.

«El mundo rural posee un legado enorme, además de una poética y una épica preciosa para el cine de sentimientos», señaló esta joven directora que ayer se encontraba en la Mostra de Valencia, para estar presente en la exhibición de esta cinta en el ciclo de Cine de Mujeres. También se encontraba entusiasmada con la doble nominación en el festival Madrid Imagen a la mejor ópera prima y a la mejor fotografía internacional. Para los hermanos Montero, de Cre-acción Films, obras como 'Qué verde era mi valle', 'Los santos inocentes' o 'Entre copas' «nos han infundido confianza para la producción y comercialización de esta historia». El viernes, día 24, será preestrenada en la sala Pereda del Palacio de Festivales.

-¿Qué le cautivó de Valderredible?
Valderredible es un lugar por descubrir, virgen, con una naturaleza privilegiada y cuyos habitantes mantienen la esencia de la hospitalidad. Para esta gente vivir en comunidad es algo muy importante. El valle vive en común toda esta idiosincrasia.

-Allí escribió el guion. ¿Por qué?
La primera razón porque vivía entre Valderredible y Madrid. Estuve ocho años así por mi relación de pareja. Mi familia por parte de mi madre es originaria de los valles pasiegos. Cuando era pequeña, Cantabria era conocida como Santander y me sentía como en mi casa: volvía a la tierra prometida. Por ese motivo escribí un guion ambientado en este maravilloso valle y durante cuatro años hice diferentes versiones, pero siempre mantenía el escenario. Hay personas que han acabado viviendo en un lugar como Valderredible que durante tiempo han estado buscando.

-¿El rodaje resultó tan idílico como el valle?
Valderredible tiene unos parajes bellísimos y el rodaje fue muy entrañable. Además, los actores han estado geniales, es un equipo joven, con enormes ganas y eso se nota, apunta la máxima responsable del rodaje. Si a todo esto se añade que en este rincón de Cantabria reina la paz, el reloj da la sensación de que se ha parado, y encuentras el apoyo de vecinos y del Ayuntamiento, pues no puedes pedir más.

-Julia, el personaje protagonista, vuelve a un pueblo del que salió su madre antes de que ella naciera. ¿Es un drama o es un cuento?
Quise darle la textura de un cuento para idealizar como me gustaría que fuera la vida. Pero tiene también elementos dramáticos y de comedia. Impregné de pasajes de cuentos como 'El príncipe azul'. Al final de la película, los personajes han superado un proceso de liberación y es cuando eligen la opción de volverá a empezar una nueva vida, para bien o para mal.

-¿Por qué rodó la película en primavera?
El guion está adaptado a la estación en la que finalmente se rodó el largometraje, en primavera de 2007. Y es que la historia de 'Las tierras altas' está intrínsecamente relacionada con esta época del año en la que en la naturaleza, al igual que en el caso de la protagonista, todo empieza de nuevo.

-¿Cómo contactó con Crea-acción Films?
El productor era mi pareja, Rodolfo Montero, nacido en Valderredible. Estuve un tiempo en Torrelavega colaborando en el rodaje de 'El invierno de las anjanas', de Pedro Telechea, y rodando mi corto 'La luz'. Me gustaba como trabajaban en Cre-acción Films y decidí trabajar con ellos.

-Usted ha sido guionista, ayudante de producción, cámara, y había rodado documentales y cortos. ¿Considera que el corto es una escuela de aprendizaje para el largometraje?
El cine no es sólo el largo. Pienso que la creación cinematográfica está por inventar, por investigar, igual que pasó con la pintura, la literatura y la música. La fórmula narrativa tiene su sitio, como otras formas de expresión. El corto es el cine en sí mismo, un género abierto a la experimentación. Es como un relato corto o un cuento frente a la novela en la literatura, ya que el minutaje es mucho más condensado. Creo que el cine está tan virgen, que las nuevas tecnologías y ventanas como Internet lo dejan al alcance de todo el mundo. Se pueden realizar 'capsulitas' de 10 o 15 minutos. El cine está influenciado por el periodismo, la ficción, el vídeo-arte, el vídeoclip y por eso digo que el largometraje no es el fin.

-Su película es un relato clásico.
Es una relato clásico, que cuenta con la estructura de Aristóteles, planteamiento, nudo y desenlace. Hay una personaje principal activo y en, definitiva, 'Las tierras altas' está planteada al espectador con las convenciones narrativas clásicas y dura 98 minutos.

-¿Hace el cine que quiere?
Tengo suerte con mi trabajo porque cada cosa que digo, o incluso lo que sueño, lo puedo volcar luego en mi trabajo.

-¿Cree que existe demasiada saturación de escenarios urbanos en el cine español?
No es que sobre o falte. Por ejemplo en una habitación pueden suceder cosas hermosas o desgraciadas, como en un escenario tan lejano como la China más barroca. Todo depende de lo que se esté contando. El cine nos enamora, nos cautiva y lo que importa es el compromiso del cineasta, se desarrolle la trama en una habitación o incluso en un coche. Resulta absurdo anteponer el cine urbano al rural, porque además este medio no es como el de antaño. Es muy interesante reflejar en una película lo que ha cambiado o que nada ha cambiado. El tiempo ha castigado mucho Valderredible, porque apenas hay niños ni jóvenes. Aún así es cierto que la gente, poco a poco, quiere regresar para estar en contacto con la tranquilidad. Valderredible representa lo auténtico y lo ancestral y aquí podemos encontrar un refugio para gozar de una paz espiritual.

-¿Se ha perdido la sensibilidad en el cine?
En las salas convencionales prima más lo comercial, más el espectáculo que otra cosa. Un cine no se diferencia mucho de un restaurante, pero se debe tener el valor y el arrojo de asumir compromisos para realizar un cine de calidad.

-¿Por qué no se ha superado el debate entre el campo y la ciudad?
Son escenarios complementarios. Uno como persona puede desarrollar su vida a caballo entre la ciudad y el camino. El problema radica en que es difícil poder salir adelante en el mundo rural, salvo que tengas grandes cabañas de ganado o empresas relacionas con la agricultura. La alienación que provoca el ecosistema urbano es un argumento tratado en miles de películas.

-¿Echa de menos Valderredible desde la distancia de Madrid?
Es un lugar en el mundo donde te sientes como en casa, pero también echo de menos Nueva York, San Francisco. En cada ciudad que conoces y te toca la 'fibra' dejas algo de tu 'corazoncito'.

-¿Que tiene entre manos, porque usted no se detiene?
Pues estoy terminando el rodaje en vídeo del corto 'El talento'. Se trata de una comedia inspirada en Anton Chejov. Este verano rodé otro corto 'Play!' que todavía no se ha estrenado.

© D.M.-abc guionistas

22/10/2008 08:55:47

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