29/03/2017


Noticias de guion

El antiguo alumno del Máster de Guion de la UPSA, Arnau Margenet, guionista de comedia en televisión


 

El programa de comedia emitido en MTV Vergüenza ajena cuenta desde hace varios meses con un nuevo guionista: Arnau Margenet. Alumno de la edición de 2012 del Máster de Guion de la UPSA, su trayectoria le ha llevado por diferentes derroteros en el ámbito del guion audiovisual. Prueba de ello es haber sido el único galardonado dos veces en las convocatorias de la entidad de gestión DAMA.

¿Cómo ha sido tu trayectoria desde que dejaste el Máster?

Cuando terminé el Máster en 2012 me instalé en Barcelona con el objetivo de meter un pie en el mundo del guion profesional. En Catalunya tenemos buena tradición audiovisual y una televisión pública fuerte (aunque cada vez más esquilmada), así que volví de Salamanca con la convicción de que tarde o temprano encontraría trabajo. Me di un año de plazo para escribir un proyecto que pudiera mover por las productoras. Escribía por las mañanas y curraba en un súper por las tardes, hasta que terminé la biblia de una sitcom superdivertida que, por supuesto, no vendí. Cansado de echar currículums y más pobre que un licenciado en Periodismo, tuve que volver al nido y allí inicié un periplo provinciano que ha durado tres años. Durante este tiempo he intentado conservar el hábito de escribir, cuando el trabajo de turno me lo permitía y el miedo a un futuro incierto no me atenazaba. En ese tiempo he escrito la biblia de una serie, un formato de sketches, varios cortos, muchos relatos, blogs a tutiplén… Escritura que he ido compaginando con curros de diverso pelaje, la mayoría de ellos con ninguna relación con nada de lo que he estudiado. Un día, mi amigo y compi de máster Daniel Alarcón, me avisó de la convocatoria de DAMA Ayuda, un programa de tutorías dirigido a guionistas —independientemente de su experiencia— que tiene como objetivo desarrollar un largometraje, y me presenté. Para sorpresa de ambos, los dos fuimos seleccionados para participar en las tutorías, que en mi caso supuso reencontrarme con David Muñoz, uno de mis profes en el Máster. Un año y pico más tarde me presenté a DAMA Ayuda Series con no demasiadas esperanzas, pero se ve que alguien se equivocó de botón y seleccionaron Frontera, un proyecto tutorizado por mi chica favorita del guion, Sara Antuña, y del que ya estamos afrontando la escritura del piloto. Aunque no he escrito a cambio de dinero, durante todo este tiempo he tratado de escribir tanto como he podido, y también de visibilizar mi trabajo —sobre todo a través de las redes sociales—. Después de todo y tras unas cuantas pruebas de guion fallidas, he conseguido empezar a trabajar como guionista.

¿De qué forma comienzas en ‘Vergüenza Ajena’?

Como te cuento, ha sido a fuerza de escribir, visibilizar mi trabajo, hacer un poco de esto que la gente llama networking y acceder a pruebas de guion. Y suerte, claro. Aunque siempre he pensado que la clave está en saber minimizar el ‘factor suerte’, que cuanto más te lo curras menos dependes de él. En mi caso, una compañera a la que sólo conozco virtualmente me avisó de que estaban buscando guionistas para la segunda temporada de Vergüenza Ajena y me puso en contacto con sus coordinadores. No tener experiencia profesional es un hándicap incluso para acceder a una prueba, pero fui lo bastante convincente para que me dejaran hacerla. Desde que salí del Máster habré hecho unas cuatro o cinco pruebas, y claro, si eres de los que ve el vaso medio vacío como yo es inevitable que te sobrevuele un mal presentimiento. También me pasó esta vez, pero al final ésta ha sido la buena. Así que da igual si eres optimista o fatalista, sólo son estados mentales. Para intentar meter un pie, basta con querer y ser cabezota.

¿En qué consiste tu trabajo dentro del equipo?

Trabajamos en parejas, y cada pareja escribe un programa entero. Lo primero es crear una playlist de vídeos en base a unas categorías. Luego nos reunimos todo el equipo, pasamos todas las playlist de los programas de cada pareja y hacemos un brainstorming. La última fase del proceso es escribir el guion del programa y procurar que sea lo bastante divertido para justificar tu sueldo.

¿Cómo es el clima laboral? ¿Mucha presión?

El ambiente es muy bueno, la verdad. Es fácil congeniar con personas que piensan más o menos igual que tú y le gustan las mismas cosas que a ti. También es verdad que no todo es jauja. Hay que sacar tres programas por semana y los tiempos están muy marcados. Trabajas a contrarreloj y no te puedes despistar.

¿Te ha sido muy difícil adaptarte al sistema de trabajo en un género tan diferente?

Bueno, como en mi caso es mi primer trabajo como guionista no conozco otro sistema que este. Supongo que cada programa tiene una dinámica de trabajo distinta en función de sus particularidades. En mi caso, de momento todo está yendo de forma más o menos plácida. Me siento a gusto haciendo comedia. Al final estoy haciendo lo mismo que hago cuando no estoy currando y estoy con mis amigos, pero más concentrado.

De las etapas de trabajo que has conocido ¿en cuál te has sentido más cómodo?

Pues en todas por igual. Aunque no lo parezca, crear las playlist es un trabajo duro porque hay que visionar cientos de videos hasta encontrar los seis o siete que entran en cada categoría. Cada video tiene que ofrecer un valor diferencial que dé sentido y empaque a la categoría. Es un trabajo lento y te dejas los párpados. Una vez se da luz verde a las playlist empezamos a escribir y a meter los chistes. Es la parte más creativa, y también la más divertida claro. Ahí es cuando te puedes soltar y sentirte más guionista.

¿Cómo ha sido la experiencia de los DAMA AYUDA para largometraje?

No ha podido ser más positiva. Más allá de vender o no el proyecto, las tutorías de DAMA son una oportunidad genial para mantener el hábito de escribir, seguir aprendiendo y trabajar en una historia que te permitirá, en pocos meses, tener un proyecto terminado con cara y ojos, con el marchamo de calidad de DAMA y preparado para ser movido y pitcheado. Los conatos de proyecto son uno de los males comunes del guionista, así que sólo por el hecho de terminar con una versión impresa y anillada ya vale la pena. En mi caso, las tutorías con David fueron muy productivas. David es un profesor muy poco académico, y no lo digo como algo malo, al contrario. A veces como alumno te ves en la situación de tener que descifrar conceptos repletos de tecnicismos o ideas complejas. David te lo cuenta como si fuese tu colega, sin adornos ni sutilezas, con palabras llanas y sentido común. Lo hace todo más comprensible y se agradece. Además, como ya nos conocíamos del máster, el feedback fue bastante fluido. En menos de un año tuve una versión tres de A 100 metros—sí, casi como la de Rovira, pero no es esa—, y aunque no la he vendido sí que he conseguido que se leyera en alguna productora importante y que se valorara positivamente. Ahora el guion lleva un año en barbecho pero me gustaría empezar otra reescritura.

¿Cuándo te animas a solicitar las ayudas para serie? ¿Te esperabas volver a ser elegido?

Lo tenía bien apuntado en mi calendario mental. Me presenté en la primera edición con una idea de comedia que tenía por el ‘cajón desastre’, y no hubo suerte. Así que, aunque lo veía difícil porque ya había sido seleccionado en las tutorías de largo, lo volví a probar el año siguiente con un thriller policial. Para mi sorpresa, Frontera fue una de las cuatro seleccionadas. La conclusión es que hay que presentarse A TODO, siempre, todo el rato. Más aún si eres un aspirante a guionista profesional. Becas, talleres, concursos… todo. Creo que es importante porque también ocurre una cosa, y es que veces no basta con querer escribir. A veces, no sé, da pereza, y uno necesita tener una motivación, un objetivo, saber que esa enorme inversión de tiempo y esfuerzo creativo va hacia algún sitio y se cristalizará en algo concreto. Escribir a pelo, sin rumbo ni destino, te puede provocar flojera y puede dejar una buena historia en el fondo de una carpeta muerta. Y para eso están las convocatorias. Y sin hilarlo demasiado bien, no querría terminar esta respuesta sin hacer mención a mi tutora en Frontera, Sara Antuña. Tener a Sara de tutora es un lujo increíble. Es como participar en un máster de guion en el que eres el único alumno. Desde mayo, cuando empezamos a trabajar en la serie, hemos compartido más de 100 mails, y cada feedback es en sí una cápsula concentrada de conocimiento guionístico. Pienso imprimir todos los mails, editar un libro de tapa dura y bordados de oro, y hacerme rico.

¿En qué notas que te han servido los conocimientos adquiridos durante el máster?

Bueno, el Máster fue mi primera aproximación real al mundo del guion. Allí aprendí los fundamentos narrativos, empecé a entender cómo funcionan y se construyen las historias, a pensar en ello y a asimilar los mecanismos para aprender a contar mis propias historias… Durante un año tuvimos la oportunidad de recibir los consejos de grandes guionistas como los propios David Muñoz y Sara Antuña, y otros como Pablo Remón, Diego San José, Fran Carballal y David Cotarelo, Sergio Barrejón, Urbizu… Los conocimientos que recibes escuchando a estos guionistas no te los puede dar ningún libro. En ese sentido, el Máster de la UPSA es un buen punto de partida para empaparte de guion y echar a volar.

¿Cuáles son a corto y medio plazo tus planes profesionales?

Por ahora estoy centrado en Vergüenza Ajena y en terminar el piloto de Frontera. Mi objetivo es enlazar este trabajo con otro —hemos venido a jugar, ¿no?—, y en poco meses tener una biblia de Frontera para poder enseñar a las productoras. Y ya luego hacerme rico y famoso. También tengo muchas ganas de rodar. Creo que la experiencia de dirigir algo que has escrito te puede dar otra perspectiva sobre tu trabajo y te permite seguir creciendo. Como plan B no descarto estudiar para las oposiciones de cartero. Que alguien tiene que repartir las cartas.

 

abcguionistas

23/01/2017 08:39:42

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