25/04/2019


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El cine latinoamericano, protagonista en el Festival de la Presencia Autóctona de Montreal

Pichún
Pichún

Desde la oscuridad de la sala de cine no se ve la tensión, no se ven las sonrisas, las pupilas dilatadas, la piel de gallina. Desde el sillón de terciopelo rojo, los ojos fijos en la gran pantalla, el mundo desaparece alrededor para vivir en otra realidad, la que se proyecta en imágenes que nos trasladan a la historia más reciente, en muchos casos, que protagonizan los pueblos indígenas. Son las historias, los relatos, los cuentos, la realidad que se comparte en el Festival de la Presencia Autóctona de Montreal. Tras los créditos el debate: y ahí están los autores para poner rostro a esas verdades que, como cada año, se cuentan desde otra perspectiva, desde la de los protagonistas, los pueblos indígenas.

En la edición 23º del Festival de la Presencia Autóctona ha habido una mayor oferta fílmica de ficción, casi el 50%, por primera vez en lo que llevan de vida, pero el documental sigue siendo el auténtico protagonista, quizás por esa posibilidad que ofrece este lenguaje audiovisual de acercarse a unos hechos que, de cualquier forma, deben ser narrados. Estamos aquí porque hay quienes cogieron sus cámaras, sus micrófonos, su mirada para acercarse a compartir lo que otros vivían, dar voz a los protagonistas de muchas historias que, de otro modo, se silenciarían, se olvidarían: verdades que nunca se darían a conocer.

Es precisamente también el documental el género predominante en la selección filmográfica latinoamericana que participa en esta edición del festival. 13 producciones que nos acercan a las realidades de los pueblos indígenas de este continente firmados por Argentina, Chile, México, Brasil, Bolivia, Guatemala y que cuentan en algunas ocasiones con el apoyo de España y Alemania. Producciones que nos llevan desde la cultura maya a la denuncia de los abusos de la minería en los ámbitos más rurales.

En la producción argentino chilena "Diez veces venceremos" se recoge la historia de Pascual Pichún, acusado de acto terrorista y encarcelado por seguir la protesta en apoyo de los derechos de territorio de los Mapuche: su huida a Argentina y el reencuentro con su familia siete años más tarde después de cruzar la frontera de manera ilegal. Su mirada ante el crecimiento y la "invasión" de las compañías multinacionales que explotan los territorios tradicionalmente autóctonos.

La denuncia forma parte también de la mayoría de los documentales que se proyectan este año en el marco del Festival. La denuncia junto con la resistencia, como la que se narra en la mexicana "Lecciones para una guerra": la de los pueblos Ixil y Quiché que se refugiaron en las montañas para huir de las masacres (1982, y 1996) y cómo ese huida se convirtió en un asentamiento que actualmente se encuentra en estado de sitio debido a la riqueza de los recursos naturales que allí se encuentran. La resistencia de las personas que se preparan para defenderse de otra guerra que viene.

Hay muchas guerras abiertas, en muchos sentidos: a la sedentarización, a la pérdida de las tradiciones, de la historia. A la invasión de las grandes industrias o del turismo. Así lo cuentan, por ejemplo en "No hay lugar lejano", el documental mexicano sobre los Tarahumaras que observan como se construye un resort turístico en una tierra tradicionalmente suya, de manera que se va transformando el paisaje inmemorial de la sierra, un paisaje que nunca será el mismo y que ven con la amenaza de un desplazamiento forzado y un futuro incierto.

Pero junto a los filmes más reivindicativos, también hay espacio para la esperanza y para la visión más positiva, como la que se cuenta a través del filme de ficción brasileño "Xingu", centrado en uno de los mayores territorios indígenas del mundo. La película se centra en las posibilidades de entendimiento entre dos civilizaciones radicalmente diferentes: ante un hecho trascendental, podemos vivir bien la aniquilación a través de la enfermedad y la violencia, o la iluminación a través de intercambios culturales constructivos.

La ficción es también el lenguaje elegido por filmes que exploran las posibilidades narrativas más amplias, como "El último consejo" (México) una historia intrigante sobre la desaparición de las arcas comunales después de la ceremonia de cambio de autoridad de un pueblo indígena; o la famosa producción "Polvo" ( Guatemala, España, Chile, Alemania) en donde se plantea una visión externa sobre dos personas que están grabando un documental sobre los desaparecidos durante el conflicto armado guatemalteco.

La construcción de vínculos entre la historia, el pasado y el futuro, centra buena parte de las producciones que se desarrollan entorno al planteamiento de la identidad de los pueblos indígenas. Es el caso de "Heart of Sky, Heart of Earth" (Alemania), una de las favoritas: un documental de autor en donde mayas jóvenes de Guatemala y México dan continuidad a la cosmovisión amerindia en términos de espiritualidad y activemos a partir del aprendizaje del chamanismo o la implicación en la lucha medioambiental.

La pervivencia de esa identidad única de los pueblos indígenas, bien a través del aprendizaje o bien a través de la interpretación, en documental o en ficción, vuelve de nuevo a la actualidad gracias al Festival de la Presencia Autóctona, donde el cine latinoamericano vuelve a tener protagonismo, este año con una mayor presencia mexicana.

abcguionistas

05/08/2013 18:36:13

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