23/09/2019


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El gobierno español dará ayudas anticipadas al cine pero pretende reducir la producción

Wert
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Después de más de tres años de negociaciones entre los agentes implicados y la Administración por fin ve la luz el nuevo modelo de financiación del cine español, que ya no será en función de la taquilla, sino en diferentes etapas, incluso previas a su estreno comercial. Según dijo el siempre polémico ministro de Educación y Cultura, José Antonio Wert, se hacen demasiadas películas en España, y en su opinión con la mitad serían suficientes en función de la población.

El actual presidente de los productores audiovisuales españoles, Ramon Colom, ha indicado que “es una estupenda noticia que, tras el arduo trabajo realizado desde FAPAE con las Administraciones, hayamos conseguido poner en marcha este nuevo modelo. Es la culminación de un trabajo realizado durante tres años”. Este sistema permitirá la convivencia entre diferentes producciones, desde las más pequeñas hasta las más comerciales con grandes presupuestos. “Un hecho que refleja la pluralidad de nuestra cinematografía”, ha explicado Colom.

El Real Decreto Ley modifica exactamente el régimen de ayudas a la amortización en la producción de cine, concedidas a posteriori y basadas en la taquilla del film, presentes en la Ley del Cine de 2007, y se sustituyen por una nueva línea de ayudas anticipadas a la producción de largometrajes sobre proyecto, que convivirán con las tradicionales ayudas selectivas a proyectos y otras líneas como las ayudas a celebración de festivales, cortometrajes…

Es decir, la nueva normativa sustituye las controvertidas ayudas a la amortización de largometrajes por un sistema de ayudas automáticas a priori basadas en criterios objetivos, a través de una baremación que deberá decidirse en los próximos meses e incluirse en el reglamento que desarrolle la Ley. Entre los puntos más sensibles está el fijar el coste mínimo de la película para poder acceder a estas ayudas orientadas a películas comerciales. En la actualidad, en el sistema de ayudas a la amortización, el coste mínimo está en torno a dos millones de euros, y según fuentes del Ministerio es muy posible que con la nueva ley esa cifra baje un poco. También le tope de ayuda por película posiblemente sea inferior al millón y medio estipulado actualmente.

Y es que la comercialidad de los títulos que accedan a las ayudas es uno de los puntos claves de la nueva norma, ya que el texto establece el reembolso de una parte de las mismas si el filme se convierte en un éxito de taquilla, dinero que regresaría al fondo para concederse a otra futura producción en siguientes convocatorias. En este punto, FAPAE aboga por establecer un umbral de rentabilidad. Con esta media, el Gobierno pretende arreglar la “disfuncionalidad” de una posible doble financiación derivada de las ayudas públicas y la taquilla, como sucede actualmente con las ayudas a la amortización.

Las nuevas ayudas permitirán la financiación progresiva de las producciones cinematográficas durante su desarrollo, frente a las ayudas a la amortización, que se convocan dos años después del estreno de la película. Este cambio permitirá disminuir los costes financieros de las películas en más de un 15 por ciento, y destinar la ayuda directamente a la producción.

El nuevo Real Decreto-Ley establece un periodo transitorio de tres años, para dar seguridad financiera al sector, en el que coincidirán las convocatorias de las ayudas nuevas y las anteriores, destinadas a la amortización. La primera convocatoria de estas ayudas automáticas a la producción de largometrajes sobre proyecto será en 2016.

Durante, la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, el Ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, explicó que en la actualidad el grueso del Fondo de Protección a la Cinematografía se destina a amortizar el crédito que el productor ha utilizado para realizar la película. Esas ayudas dependen de dos factores que no pueden conocerse a priori, la inversión efectiva en la película y su retorno en la taquilla, por lo que se cobran pasados como mínimo dos años desde el estreno. A juicio del ministro, “este sistema ha demostrado ser completamente inservible para dotar de músculo industrial a nuestro cine” y ha conducido a la producción de un número de películas “claramente excesivo”.

Una norma no escrita en Europa dice que se debe producir una película por cada millón de habitantes, es decir, que a juicio del Gobierno, en España se deberían realizar en torno a 48 películas al año comerciales y ahora se superan los 120 títulos de todo tipo. El Gobierno quiere quitar peso al número de títulos producidos anualmente como termómetro de la buena salud del cine español.

AUDIOVISUAL 451 / Noticine

19/05/2015 23:48:32

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