28/10/2020


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Emocionado recuerdo a Azcona por parte de compañeros y prensa

Azcona
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La unanimidad es absoluta desde este martes en los medios de comunicación sobre la importancia del guionista fallecido Rafael Azcona para el cine español, sólo comparable con su discreción y modestia, en un mundo dominado por la vanidad. Tanto compañeros de trabajo como escritores y columnistas, pasando por políticos y representantes institucionales han ensalzado su figura.



David Trueba escribió en El Periodico: "Fue nuestro Balzac de la tragedia grotesca. Y dudo mucho que se hallen en nuestra cultura de la segunda mitad del siglo XX episodios nacionales de mayor calidad que El verdugo, El cochecito, Plácido o La escopeta nacional. Si le llamabas autor, Azcona te corregía inmediatamente: "El autor es el director, las películas no son mías". Pero sí fue autor de su vida y de su carácter. Un goce de amigo, brusco, rotundo, sabio. Gran tipo. Irrepetible. Se va. Así es la vida".

Arturo San Agustín, en el mismo diario asegura que Azcona "es el hombre que mejor ha sabido contar en el cine cómo somos. Los españoles. Eso digo. Tragicómicos. Lo que pasa es que nosotros no atendemos, seguimos sin saber cómo somos y solo cuando Azcona escribía un nuevo guion volvíamos a reconocernos durante un rato. La verdadera historia de España solo la ha escrito Azcona".

Jose Luis García Sánchez, colaborador más frecuente en la etapa final de su trayectoria considra que el guionista riojano fue: "una joya insustituible de la literatura y el cine españoles: ha dado testimonio de lo que ha ocurrido en este país durante el franquismo, la Transición y nuestros días".

En El Mundo, el escritor y guionista Eduardo Mendicuti insiste en que "Nadie ha sabido mirarnos como nos ha mirado él, y nadie ha sabido narrar, como él lo ha hecho, lo que ha visto sobre nosotros. Y no me refiero sólo a la perspicacia de su mirada y a su talento para construir personajes e historias, sino a su empeño y su virtuosismo para narrar España no como escritor, no como novelista, no como autor dramático (aunque publicase alguna novela y estrenase alguna obra de teatro), sino, sobre todo, como guionista de cine, sin duda el mejor de los guionistas de nuestra cinematografía".

Para David Torres, también en el rotativo madrileño que dirige Pedro J. Ramírez, "Con la muerte de Rafael Azcona el cine español pierde al mejor guionista de su historia, si no al único. Porque el guionista es una figura curiosamente ausente en una cinematografía donde los directores se lo guisan y se lo comen todo ellos solos. Almodóvar, Amenábar, Medem, Achero Mañas (suma y sigue), al parecer, nunca necesitaron un guionista". Y añade: "Los guiones de Azcona son, al mismo tiempo, patéticos y ridículos. 'El pisito', 'El cochecito', 'Plácido', 'El verdugo', dan risa y a la vez dan pena. Repiten la historia del Quijote, que quería ser un héroe sin mácula y acababa siempre a palos; la eterna historia de la picaresca española, poblada de muertos de hambre y de bufones a la fuerza. Esa España de charanga y pandereta que vivía bajo la sombra de un caudillo enano y que encontró en Azcona su más inesperado y mordaz poeta".

Francisco Griñán, en el diario Sur, califica a Azcona de "Ingenioso, galante, divertido, punzante, humilde hasta lo esquivo y de sonrisa sincera, Azcona tenía la cualidad de hablar (y escribir) sin la neblina de la pasión pero con la mirada de la ironía. El cine convirtió su vida en un guion, pero siempre lo relativizaba y mandaba balones fuera. Igual que con su gran afición: el fútbol".

En declaraciones institucionales, el Ministerio de Cultura y la Academia del Cine lloraron su pérdida. Cesar Antonio Molina, ministro en funciones lamentó la pérdida de un gran contador de historias: "Los relatos que Rafael Azcona creó para ser llevados a la gran pantalla siempre contenían los elementos básicos de una buena narración: ritmo, ingenio, humor, tensión y drama. Escribió con inteligencia y dignidad acerca de las situaciones cómicas más ancladas a la realidad, o de las tragedias del ser humano".

Por su parte, Angeles González-Sinde, presidenta de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, dijo por medio de un comunicado: "Dentro de los oficios del cine, el de guionista es, sin duda, el que presenta más dificultades, pues consiste en hacer cine a ciegas, en pintar sin pinceles. Rafael Azcona fue un maestro en ese arte especulativo dictando los más precisos manuales de instrucciones para hacer obras maestras. Fue un extraordinario observador del comportamiento humano, magnífico y cuidadoso retratista de nuestras contradicciones, grandezas y miserias. Pero además lo hizo desde un estilo personal que jamás fue ‘a la manera de’ sino a la de su propia voz. Esa voz que escarbaba y bebía de lo más puramente español, lo más distintivo y valioso de nuestra cultura y sociedad. Como Goya, Buñuel o Cervantes, supo expresar e investigar en todo aquello de lo que generalmente nos avergonzamos, con una gran capacidad para el humor en circunstancias no siempre favorables".

De otro lado, este miércoles el Ayuntamiento de Logroño acordó conceder a Azcona la Medalla de Oro de la ciudad, donde nació en el año 1926.

© abc guionistas

26/03/2008 16:58:49

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