13/08/2020


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Entre Coppola e inversores chinos, ¿volverán a iluminar la Ciudad de la Luz?


 

Concebida para ser "el primer estudio de Europa", la corta y atropellada vida de la alicantina Ciudad de la Luz, un proyecto diseñado entre el difunto cineasta Luis García Berlanga y las autoridades autonómicas valencianas, que generosamente financiaron una iniciativa economicamente ruinosa por su pésima gestión y su discutible utilidad, intenta renacer de sus cenizas. El anuncio de su venta para compensar las pérdidas, fruto de la sentencia de la Unión Europea para reembolsar 265 millones a la Generalitat, se ha convertido en una intensa lucha entre compradores extranjeros donde se enfrentan, principalmente, el mítico cineasta Francis Ford Coppola, con la intención reconvertir los estudios en un centro de alta tecnología, contra empresarios chinos, que pretenden realizar un centro de vacaciones con casino para las visitas turísticas de sus paisanos.

Con un total de 300.000 metros cuadrados, seis platós y un coste estimado de 270 millones de euros, y definidos como "los mejores estudios del mundo", por el director Ridley Scott –antes de que se abortara el rodaje de "Prometheus"– la Ciudad de la Luz ha permanecido inutilizada por más de dos años, el último rodaje que se realizó en el complejo fue el de la cinta del director español J.A. Bayona "Lo imposible". ¿Su futuro? Incierto, pero con todas las de ganar por parte de la facción menos creativa de las dos opciones que se plantean.

Posiblemente, el último rayo de esperanza para que la Ciudad de Luz no abandone por completo la finalidad cinematográfica con la que fue construida, es la que traída por el consagrado autor Francis Ford Coppola. Creador de la trilogía de "El padrino / The Godfather", o representativos films bélicos como "Apocalypse Now", Coppola tuvo su primera toma de contacto con los estudios españoles en 2009, cuando realizó su no tan exitosa película "Tetro".

Acompañado de un grupo de realizadores veteranos de Hollywood en su batalla por la compra, según lo dicho por Michael Mackay –persona de confianza del director– en su visita a España, se pretende convertir Ciudad de Luz en un centro de referencia mundial de alta tecnología con posibilidades de aplicarse en la imagen digital, tanto en cine como en videojuegos y nuevas plataformas. En las mejores de sus previsiones, el resurgimiento, casi por primera vez desde su creación, de los estudios, produciría una media de 50 películas al año, sin olvidar el desarrollo de series.

Pero, como casi todo en esta vida, el dinero prima. La información hasta la fecha apunta que Coppola aportaría 80 millones más el pago de la deuda, que podría superar los 200 millones. Nada comparado con la cantidad que están dispuestos a abonar sus principales contrincantes, los chinos.

Con una visión alejada de lo artístico, y con la intención de generar dinero a base de tragaperras y spas lujosos, con una "Las Vegas en Aguamarga", según dijo Isidro Bernabéu, representante del grupo de 2000 chinos interesados en comprar los terrenos, se presenta la contraoferta millonaria de 600 millones que se posiciona con ventaja. Continúa la lista de interesados otro grupo chino con intención de construir un megacasino, al igual que el de unos empresarios rusos. Por último, los estudios Babelsberg (Alemania) y Pinewood (Inglaterra), que precipitaron el cierre de la Ciudad de la Luz con su denuncia, se muestran como rivales para acabar con el proyecto encabezado por el ilustre nombre de Coppola.

Creada en el año 2000, la Ciudad de la Luz costaba un total de 25 millones de euros a los valencianos al año y solamente generaba dos. Por otro lado, el estratosférico mantenimiento de sus instalaciones valorado en un millón de euros al mes, hacía más que inviable el negocio. Esto unido a las redundantes actividades de uso poco honesto de los fondos como las constantes visitas de la directora, destituida en 2011, Elsa Martínez, por festivales de medio mundo, significó el comienzo de un declive que se aventura hasta nuestros días.

Tras rebajar el alquiler de sus instalaciones, hasta tan solo unos meses, el inminente anuncio de la venta del terreno, desguazado y ofrecido por partes, según lo dicho por la Julia Climent, secretaria de Cultura de la comunidad, puso punto y final al frustrado sueño, fallido desde su nacimiento, de crear una meca para el cine español. "El pecado original de Ciudad de la Luz es que está construida en Alicante y allí no vive casi nadie que trabaje en cine. Tenías que llevar a todo el mundo de fuera y salía carísimo. Comenzaron a dar ayudas directas porque era la única manera, si no era imposible", definió un productor que trabajó en los deficitarios estudios a El País.

abcguionistas

03/02/2015 00:29:12

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