31/03/2020


Noticias de guion

Estreno: "La fille coupée en deux", Chabrol y las pasiones que nunca cambian

Chabrol con Sagnier
Chabrol con Sagnier

Refinado amante de la manipulación, el crimen y la hipocresía social, Claude Chabrol, cineasta, cronista de la burguesía francesa y "bon vivant", regresa esta semana a los cines de su país con "La fille coupée en deux" (la chica partida en dos), cinta coescrita por él con su habitual colaboradora Cécile Maistre, basada en hechos reales acaecidos hace casi un siglo, pero que -opina el superviviente de la "Nouvelle vague"- podrían ser tremendamente contemporáneos. Al menos él ha actualizado esta historia triangular que participará el próximo noviembre en el festival europeo de Sevilla. La última "bomba erótica" del cine galo, Ludivine Sagnier ("Swimming Pool / La piscina"), encabeza el reparto.

Gabrielle (Sagnier), la atractiva "chica del tiempo" en una cadena de TV local, es seducida por un maduro escritor erotómano que se las sabe todas en las artes del sexo y la conquista, Charles Saint-Denis (François Berléand). Sin embargo, elige a la hora de casarse a un hombre mucho más joven, cuya buena posición le garantiza un mayor bienestar, el caprichoso y desequilibrado heredero de una empresa farmaceútica Paul Gaudens (Benoît Magimel).

La historia no es nueva para el cine. Ocurrida realmente a principios del pasado siglo, fue ya adaptada a la pantalla por Richard Fleischer en 1955, bajo el título de "La muchacha del trapecio rojo". "Me di cuenta -ha explicado Chabrol al diario Le Figaro- que si trasladábamos los hechos al momento actual serían perfectamente creíbles. En realidad, la trama criminal no es lo importante, sino la chica, el personaje actualizado, quien me interesa. Forma parte de una generación de jóvenes que disfrutan de la pequeña parcela de libertad conquistada por sus inmediatas antecesoras. La bailarina de music-hall americana real se ha convertido con toda naturalidad en una presentadora meteorológica francesa, que disfruta de una cuota limitada de popularidad sin mucha consistencia. Es como figura de la televisión un ser en dos dimensiones, que sin embargo lejos de las cámaras es una mujer fuerte, una chica que no llora. No me gusta la gente que llora y se lamenta de sí misma. Pierde el tiempo".

En cuanto a sus dos personajes masculinos, el realizador de "Borrachera de poder" (L’Ivresse du pouvoir), premiada en Sevilla el año pasado, los define como grises: "No debía convertirlos ni en caballero blanco ni en príncipe negro, sino en seres grises con todos sus matices. El veterano escritor puede parecer seductor, pero cuando se apaga su encanto sólo queda el egoísmo. En cuando al extravagante heredero, al principio tiene un punto antipático, que va perdiendo para acabar dando incluso cierta lástima".

Chabrol elude los aspectos eróticos de la historia ("Ni quería imponer a Ludivine Sagnier una película porno ni tampoco me apetecía rodar escenas descafeinadas", explica) , y se centra mucho en aspectos costumbristas de la burguesía provinciana. "Es cierto que prefiero rodar fuera de París (en este caso en Lyon)- comenta- y también lo es que en provincias la burguesía ha cambiado mucho más lentamente. Les ocurre como a la Iglesia católica, que tarda mucho en tragar sus culebras, pero finalmente lo hace. Los burgueses de hoy en día se sienten menos fuertes y poderosos que antes, pero es más una impresión que la realidad".

Curiosamente, la primera versión de la historia, la dirigida por Fleischer, tiene un punto de contacto histórico con el propio realizador francés, ya que fue él quien -como empleado de la Fox en Francia en la década de los 50- le puso el título que recibió en su estreno galo, "La fille sur la balançoire" ("The Girl in the Red Velvet Swing", en el original inglés). "Esa película tiene un espíritu muy diferente del de la mía. Es puritana, impregnada de un concepto del pecado que no existe en "La fille coupée en deux". Lo que me interesaba eran los elementos de desequilibrio de los personajes. Los de Berléand y Magimel son excesivos, y mi película trata de relaciones llevadas al exceso. En cuanto al crimen en sí mismo, es un gesto idiota que alude a la esquizofrenia. Lo más interesante creo que es cómo la familia se libra de la heroína cuando esta se vuelve molesta", asegura.

Claude Chabrol, incansable a sus 77 años, ya piensa en su próximo film, que espera protagonice Gérard Depardieu. Se trata de la historia de un hombre que finge su muerte para estafar a las aseguradoras, y que reaparece con un nuevo rostro tras una operación de estética. Lo rodará fundamentalmente en Nîmes, y contará con música de Brassens, a quien el cineasta francés quiere homenajear.

© abc guionistas

10/08/2007 15:55:54

También te puede interesar:

Te recomendamos leer:

Si te ha sido útil la noticia y deseas compartirla con más personas puedes hacerlo desde aquí, pulsando los botones.