26/05/2012 - 14 usuarios online


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Fernando Marías publica "Todo el amor y casi toda la muerte"

Marías
Marías

Le sorprendieron en un viaje de vacaciones, en una habitación caribeña. Allí estaban dos fantasmas de su pasado, esperándole para poner a prueba su presente. Fernando Marías, guionista de cine y escritor, sufrió un shock, una desorientación temporal, un delirio, sentenció el diagnóstico. Corría el 2005, celebraba un galardón y el mal trago fue el primer peldaño para el siguiente premio que ahora pasea por toda España. El narrador presentó ayer en Valladolid 'Todo el amor y casi toda la muerte'. El Premio Primavera de Novela 2010 (Espasa-Ámbito Cultural), del que firmó ejemplares en El Corte Inglés, hunde sus raíces en aquel episodio.

Fernando Marías (Bilbao, 1958), que quiso ser director de cine y se conforma -de momento- con ser novelista y guionista, afronta «el vicio de escribir» con economía obligada de productor. «No quería perderme en crear un paisaje, sino ir directamente a la acción», así que ésta transcurre en un pueblo asturiano y en tres tiempos, comienzos del siglo XX, el 2004 y el 2010. Acostumbrado a presentar su novela, desgrana en seguida los géneros de los que participa como el cocinero que recita los ingredientes de su mejor receta.

«Tiene un triple género: el policial o más bien negro-emocional, en el que no importa quién aprieta el gatillo sino lo que siente. El romántico o novela decimonónica clásica, la narración de un amor patológico. Y el fantástico, el enamoramiento de un soldado de la guerra de Cuba con una mujer del fondo del mar». La aventura de la mezcla «era arriesgada pues cada género tiene sus reglas que he respetado, pero creo que he conseguido la fluidez que buscaba».

Aunque juega con 'flashbacks', Marías elige el presente para su narración «porque quería reflexionar sobre el tiempo. Me obsesiona el pasado, somos funambulistas entre el pasado y el futuro que caminamos por la fina cuerda del presente».

Los «dos fantasmas de una mente culpable» que se le aparecieron en un hotel de la República Dominicana, dos mujeres con las que le quedaba algo pendiente, dieron lugar a 'Todo el amor y casi toda la muerte', la «fórmula» que buscó para contar lo que le pasaba. Aunque antes del papel fue el diván. Hablar ante el psicoanalista resultó un inédito borrador para este escritor que acumula en lo que él llama su «década prodigiosa» el Premio Nadal (2001) por 'El niño de los coroneles', el Dulce Chacón (2005) por 'Invasor', el Ateneo de Sevilla (2005) por 'El mundo se acaba todos los días', el Nacional de Literatura Infantil y Juvenil además del Anaya por 'Cielo abajo' (2006) y el Gran Angular por 'Zara y el librero de Bagdad'.

No se lo prescribió el terapeuta, pero antes de llevar al papel su delirio, recaló en la literatura juvenil la que le permite «volver a ser un chaval de 15 años». «La escritura es mi máquina del tiempo. Cuando escribo para los adultos, lo hace el hombre que soy hoy, y cuando me dirijo a los adolescentes vuelvo a ser el joven que fui».
Marías dice cerrar la década, con un suculento premio (200.000 euros) que le permitirá seguir viéndose con el psicoanalista, y abrir otra que espera esté guiada por su deseo de volver al audiovisual, el cine o la televisión.
De cinco a nueve

En estos momentos Daniel Calparsoro prepara el rodaje de 'Invasor'. Aunque fue guionista de 'La luz prodigiosa' y de 'El segundo nombre', Fernando Marías será convidado de piedra esta vez. «No tengo miedo a lo que hagan con la novela, cuando un creador se interesa por otra obra, ya merece la pena el intento aunque destroce la novela», dice quien escribe de cinco de la mañana a nueve cada día.

Por su parte, María Tena, finalista del Premio Primavera con 'La fragilidad de las panteras', no pudo estar ayer en Valladolid al encontrarse en Shanghai.

© El Norte de Castilla - abc guionistas

28/04/2010 23:32:09