30/05/2020


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Guiones y literatura, a debate por los colombianos en la Feria de Guadalajara

Franco y García Márquez
Franco y García Márquez

Hace ya algunos años, Gabriel García Márquez dijo, sin especificar el escrito: “No me gusta mucho que adapten mis obras, porque terminan siendo otra cosa. Una vez, de toda una novela que me convirtieron en película, solo me dejaron a un perico, y ni siquiera era del mismo color que en la novela”.

Algo similar dijo José Saramago el año pasado, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), cuando aseguró que no le interesaba mucho ver sus novelas lleva das a la pantalla grande, porque prefería no ver las caras de sus personajes, sino imaginárselas.

Hoy por hoy, ambos están a punto de que se estrenen películas basadas en sus obras. Márquez pronto podrá asistir al estreno de “El amor en los tiempos del cólera”, y Saramago no tarda en conocer los rostros de los personajes de “Ensayo sobre la ceguera”. Sobre eso, sobre la relación “quiero, no quiero”, discutieron el pasado jueves en la FIL cuatro colombianos que juntos reúnen un currículum como para que su voz cuente: cuentista, novelista, actor, guionista y cineasta. Al final, lo que quedó muy claro es algo así como lo que se puede leer en las contradicciones de los dos premios Nobel, mencionadas más arriba: Me quejo, pero me dejo.

Jorge Franco tiene una pierna en el cine y la otra en las letras. Autor de “Rosario Tijeras” y “Paraíso Travel”, dos novelas colombianas lleva das al cine. Cineasta y escritor de profesión, y guionista de las películas basadas en su obra, para rematar.

“Termina siendo un producto muy manoseado (la novela mientras se convierte en película). La revisa el director, la modifica el iluminador, el vestuarista, todos meten opinión”, refunfuñó antes de conciliar sus dos oficios. “Pero yo siempre he visto esa relación cine-literatura como un matrimonio que comparte fin, contar historias. La pregunta ‘¿qué fue mejor que qué?’ me parece que está demás”, zanjó.

Sin embargo, la pregunta que Franco intentó descartar se sitúa en el centro de un de bate que tiene mucho que ver con los egos. “Bueno, aunque yo te digo que se siente bien chévere cuando alguien se acerca y te dice: ‘oye, me gustó mucho más el libro que la película’”, reconoció el novelista Fernando Quiroz, que también ha visto su obra ser modificada por guionistas de cine. “Pero tenemos que entender –restó tensión competitiva– que la película no será una traducción de la novela a imágenes”.

Paradójicamente, el único que puso a la literatura un palmo arriba del cine fue el más vinculado al séptimo arte. Humberto Dorado, actor de teatro, cine y televisión, dramaturgo y guionista de la película colombiana más premiada de los últimos años, “La estrategia del caracol”, marcó postura: “Me parece que los libros, en el sentido solitario y profundo, son mejor que el cine, lo que pasa es que una película dura 120 ó 90 minutos. A ver si lees un libro en ese tiempo”.

El escritor y guionista de “Bolívar soy yo”, Alberto Quiroga, tomó la palabra y puso la queja con la que se acabó el tiempo de la ponencia y se quedó una pregunta en el aire. “Se nos trata como fantasmas. Los directores a veces creen tener una historia y llaman a un guionista para que la escriba, pero resulta que no, que solo tenía una anécdota. Hay una deuda del cine con los escritores, y esa deuda es de plata también”, reclamó.

Y una pregunta se quedó en el aire. Ya fuera del debate por reconocimiento y dinero, Franco intentó iniciar una nueva discusión: “Lo que yo no sé es si hay algún problema posterior, es decir, no sé si hay alguna película que haya afectado la vida de un libro. No sé si ustedes sepan”.

© abc guionistas

03/12/2007 17:07:46

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