21/10/2020


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"Las cosas como son": El chileno Fernando Lavanderos y su cine "de la comparación"

Lavanderos
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El realizador y guionista chileno Fernando Lavanderos ya había dejado una muy buena impresión con su debut cinematográfico "Y las vacas vuelan" en el año 2003, premiada en el Festival de Cine de Valdivia. Su segundo largometraje, "Las cosas como son", fue estrenado mundialmente en el pasado Festival de Cine de Mar del Plata, en Argentina, y forma parte de la selección chilena del 37º Festival Cine UC, que se realiza en Santiago entre el 17 de enero y el 10 de febrero.

Producido por Matías Cardone, Macarena Cardone y Macarena Concha para Invercine, el film fue escrito por Rodrigo Ossandón, Gonzalo Verdugo y el propio Lavanderos. Sus protagonistas son Cristóbal Palma, Ragni Orsal Skogsrod, Isaac Arriagada y José Miguel Barrios. "Las cosas como son" obtuvo el premio Especial del Jurado y el de la crítica especializada en el Festival Internacional de Cine de Viña del Mar y el de Mejor largometraje, en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. Aún no tiene, sin embargo, fecha oficial de estreno en Chile.

Con una puesta en escena sencilla y solo tres personajes –ninguno de los cuales es un actor profesional- Lavanderos cuenta la historia de un hombre llamado Jerónimo (Cristóbal Palma), que maneja una casa de huéspedes a donde llegará a revolucionar su vida una actriz noruega que viene a trabajar en un taller para niños en Quilicura. Según el director, la cinta trata sobre "un hombre que quiere controlar todo en la casa que gobierna y que vive encerrado en sus propias trancas, pero que se ve obligado a ceder ante el encantamiento de una mujer y a enfrentarse a sus propios prejuicios".

"Esta película -explica el cineasta sobre el origen del film- nace de la intención de hablar sobre el tema de la escasez de confianza y de la especie de paranoia colectiva que ronda nuestra sociedad. También de la soledad en la que esa falta de confianza te puede dejar. La idea fue representar estos temas a través de una historia pequeña en la que lo importante son las relaciones entre los personajes. Jerónimo representa la soledad en la que vivimos los habitantes de una ciudad como Santiago, donde en vez de acercarnos, nos aislamos cada vez más. Al mismo tiempo, quería confrontar a personajes muy disímiles como Jerónimo, Sanna y Milton, para explorar en los prejuicios y juicios que podrían desarrollar y cómo este influye en el juego de las confianzas".

Si en "Y las vacas vuelan", un danés graba un cortometraje en Santiago y se relaciona con una joven chilena, en "Las cosas como son", el protagonista confronta su imagen de la ciudad con las impresiones de una extranjera.

Obviamente, este interés por las relaciones interculturales en sus dos películas no puede ser casual. "Cuando uno es extranjero, está siempre esa sensación de ver las cosas por primera vez", explica Lavanderos. "Cuando uno se enfrenta a una cultura distinta es cuando más se es capaz de verse a sí mismo a través de la comparación. Así que en definitiva es una herramienta para poder hablar de la cultura chilena".

"En Chile -añade- los prejuicios sociales son muy fuertes. Somos uno de los países con mayor desigualdad del planeta, donde los más ricos ganan 78 veces más que los más pobres. Pero más allá de las cifras, esto se ve reflejado en nuestra sociedad diariamente, donde la gente más que acercarse, cada día se segrega más. La película aborda este tema, situando una casa que podría representar al Chile de hoy, donde existe un personaje como Jerónimo que tiene el poder, vive encerrado y quiere controlarlo todo. Pero una extranjera fuerza el encuentro de Jerónimo con un tercer personaje, con quien probablemente nunca se toparía en la vida normal y los obliga a convivir. El prejuicio en Jerónimo es explícito y la intención es que el espectador también pueda analizar sus propios prejuicios con respecto a los personajes".

"La película muestra una ciudad en constante construcción", dice Lavanderos, "que de alguna forma representa a nuestro país y a Latinoamérica. Estamos siempre en construcción, yendo hacia quién sabe dónde, siguiendo caminos de otros que van mucho más adelante, siempre atrasados. Bueno pues entonces vale le pena parar, salirse de la carretera, comerse un huevo duro y preguntarse ¿Para dónde vamos exactamente?"

abcguionistas

30/01/2013 21:00:47

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