24/08/2019


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Misticismo y erotismo se confunden en "La niña santa"


 

A pocos días de competir por la Palma de Oro del Festival Internacional de Cine de Cannes, llega a las salas argentinas "La niña santa", segundo largometraje de Lucrecia Martel, quien sorprendió con su ópera prima "La ciénaga"; y ahora vuelve a deslumbrar con una historia ambientada en el norte argentino, donde descubre sutilmente un relato que navega entre el misticismo y el erotismo, escrito por la propia Martel junto a Juan Pablo Domenech ("Luna de AVellaneda").

La acción del film transcurre en un hotel de aguas termales, que acoge un congreso de médicos. Allí vive Helena (Mercedes Morán) y su hermano Freddy (Alejandro Urdapilleta), dueños del lugar. Helena tiene una hija adolescente, Amalia (María Alché) que participa de grupos de reflexión católica en una parroquia junto a su amiga Josefina (Julieta Zylberbger). Allí pasan horas hablando de temas como la vocación religiosa y el llamado de Dios, intentando descubrir cuál es la misión que Dios ha reservado para cada uno en el plan divino. Un día, Amalia es abordada en la calle por un hombre que la roza sexual e intencionalmente.

Ese episodio marcará el inicio de lo que cree Amalia que es su mandato divino. Tras descubrir que él es el Dr. Jano (Carlos Belloso), quien se hospeda en el hotel y se siente atraído por la madre de la chica, Amalia decide guardar el secreto, porque piensa que ese perturbador suceso es la misión divina que tanto esperaba, y que es salvar a Jano de un camino de pecado. A partir de allí se irán enlazando las vidas, los deseos y los secretos de los personajes de este micromundo, hasta que todo estalle.

"La niña santa" es "un cuento sobre el bien y el mal, no sobre el enfrentamiento entre el bien y el mal, sino sobre las dificultades para distinguirlos. Un cuento sobre los peligros del discernimiento entre el bien y el mal", explica Martel sobre su visión de la cinta. Esa disyuntiva entre el bien y el mal se conecta directamente con el tema sexual, especialmente con el despertar sexual de unas jóvenes presas de una sociedad donde la religión todavía ejerce un fuerte poder y mantener relaciones antes del casamiento sigue siendo una cuestión moral, como sucede en ciertos lugares de la Argentina profunda.

Para la directora, oriunda de la norteña provincia de Salta, el tema religioso no sólo es trascendente para el film, sino también para su vida. "Me interesa la religión católica porque es mi religión, donde aprendí una forma de pensar, un sistema de pensamiento que tiene la certeza del sentido de las cosas, del sentido de la existencia. La confianza en un Dios que ha dispuesto todo en forma de plan, donde las cosas están organizadas hacia un fin. Y con esa certeza sus administradores erigen tribunales donde se dirime lo bueno y lo malo", asegura Martel.

Sin embargo lo que más le atrae a la cineasta de la relación con la religión, es cuando las personas son desamparadas por ese Dios en el que creen, que considera que es el tema recurrente de sus largometrajes. "El desamparo no es algo triste si entendemos que se recuperan las riendas de nuestra existencia, también las responsabilidades, como la administración de la justicia. No creo que lo religioso sea un tema resuelto, por suerte, sino se me termina el trabajo".

Martel utiliza la sutileza como su principal recurso para narrar, sugiriendo mucho y mostrando poco, lo cual fuerza al espectador a agudizar su percepción al máximo. "La niña santa" cuenta con la producción de Lita Stantic y la coproducción de El deseo, la compañía de Pedro Almodóvar. Mientras, "La niña santa" se prepara para su andadura internacional, Martel ya trabaja en su próximo proyecto que, por ahora, se llama "La mujer sin cabeza", y contará la historia de una mujer que pierde la memoria.

© abc guionistas

07/05/2004 01:33:20

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