29/10/2020


Noticias de guion

Patricia Rigen estrena en EEUU su primer guion de largometraje


"La misma luna"

Después de cálidas recepciones en los festivales de cine de Toronto, Sundance (donde recibió una cerrada ovación de pie) o Miami, y una reñida competencia por sus derechos entre varias compañías de distribución (de la que Fox Searchlight en conjunción con The Weinstein Company resultaron triunfadoras), llegó esta semana a las pantallas de algunas ciudades norteramericanos con fuerte población latina la coproducción mexicano-norteamericana "La misma luna", escrita por su directora Patricia Riggen junto a Ligiah Villalobos. La historia gira en torno a una madre emigrada ilegalmente a Los Angeles y el hijo que dejó en México junto a su abuela. Al fallecimiento de ésta, el niño decide por su cuenta y riesgo traspasar la frontera para reencontrarse -con todo en contra- con su madre.

El problema de Rosario (Kate del Castillo) -según escribe Jorge Cámara en La Opinión de Los Angeles- es el mismo que viven millones, no sólo de mexicanos, sino también de personas de muchos otros países, que han decidido ignorar leyes y peligros en su busca de una mejor vida.

Rosario trabaja como sirvienta en residencias de familias pudientes de Los Ángeles. Sus intenciones al llegar ilegalmente a este país fueron las de reunir el suficiente dinero para mandar por su hijo, Carlitos (Adrián Alonso), a quien dejó en México al cuidado de su abuela, Benita Reyes (Angelina Peláez).

Pero cuatro años han pasado y Rosario no ha podido todavía hacer su sueño realidad. La comunicación entre madre e hijo tiene lugar todos los domingos a las 10 de la mañana, cuando Rosario le habla a Carlitos desde un teléfono público situado frente a un restaurante Domino’s Pizza.

Es cuando la abuela muere repentinamente que el drama comienza. Aunque solamente cuenta con 9 años de edad, es obvio que Carlitos es un niño emprendedor. Utilizando el servicio de transportación de ilegales que maneja doña Carmen "La Coyota" (Carmen Salinas), el chico se las arregla para iniciar sus planes de cruzar la frontera e ir a ver a su madre, aun sin tener la dirección precisa donde se encuentra.

Naturalmente la odisea no será fácil. Carlitos tendrá que enfrentar numerosos contratiempos.

El primero de ellos surge cuando la camioneta de los estudiantes David (Jesse García) y Marta (América Ferrara) en la que viaja escondido, es interceptada por agentes fronterizos, y él pierde el dinero ahorrado para el viaje.

Después de caer en manos de un drogadicto y ser rescatado por una activista de la comunidad, comienza a trabajar en Texas recogiendo tomates. Cuando agentes de inmigración hacen una redada, Carlitos logra escapar con Enrique (Eugenio Derbez), quien al principio lo resiente, y juntos viajan hacia Arizona. Y el chico tiene también un frustrante encuentro con su padre.

Mientras tanto, en historias paralelas, Rosario confronta complejos de culpa por la separación de su hijo, sufre humillaciones de parte de la patrona, la Sra. McKenzie (Jacqueline Voltaire) que la explota, y vacila entre un matrimonio de conveniencia con Paco (Gabriel Porras), un agente de seguridad, o regresar a México a reunirse con Carlitos.

Es cierto que la película no logra evitar del todo caer en momentos melodramáticos, o en recurrir a ciertos estereotipos; pero todo esto es olvidado ante el toque maestro con que Riggen ejecuta un final que en otras manos resultaría predecible y/o sentimentaloide.

También ayudando al impacto conmovedor que la cinta logra con el público, están las muy bien logradas actuaciones de la mexicana Kate del Castillo, que como su personaje ha venido a este país (aunque legalmente) en busca de mejores oportunidades, y especialmente la del niño Adrián Alonso (Voces inocentes, La leyenda del Zorro) que parece ser incapaz de un gesto insincero.

© abc guionistas

19/03/2008 17:55:34

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