24/10/2020


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Vicente Monsonís Andreu, guionista y director, cree que el panorama del cine valenciano es desolador

Monsonís
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Su oficio tiene marca, calidad, lucha y trabajo. Ha dirigido, escrito y producido largometrajes, series de animación, cortos y documentales. Destacar: Inquilinos, Oficis i beneficis, Colp d´Ull, A la babalà, Manà-manà, Miquinòries, Proyecto Cassandra y Amanecer de un sueño. Como director, Vida robada, Mi último verano con Marian y Dripping, cada una con cuatro Premios Tirant.

Posee una hoja de ruta intensa, cercana, bella. Como guion soñado apunta una película infantil, "con fantasía, aventuras, que fomente valores positivos, y que rodaría en Burriana". Monso es uno de los referentes del cine valenciano y defiende la creación, sensibilidad y cultura propias. "Hay un público deseoso de ver cine valenciano. El día que esto resulte rentable será el primer paso de normalización cultural y cohesión territorial". Desde sus primeras creaciones, el burrianense reflexiona en su evolución. "Cada día aprendo más cosas sobre mi profesión y entiendo menos el mundo que me rodea. He perdido la inocencia con que contemplaba mi oficio y he adquirido conciencia del enorme poder del cine. La madurez me hace más combativo, más revolucionario. Creo en la defensa de la paz, el medio ambiente, la justicia, la igualdad. Intento utilizar mi trabajo para luchar por lo que creo".

Y los proyectos siguen en revolución según va creciendo el creador. Cuenta que están buscando financiación para un largo en coproducción. Mientras, Monso desarrolla un proyecto de animación con la esperanza de que entre en TVE. Tienen desde la productora un buen catálogo, trabajar sin tregua es la única puerta que abre el futuro. Estas son sus reflexiones al diario El Periódico del Mediterráneo.

-¿El cine valenciano se mueve?
Hay que entender qué es cine valenciano. Si en la producción de una película se invierten recursos creativos y económicos valencianos redunda en beneficio para el sector, para crear patrimonio audiovisual y obtener retorno económico. Y se traduce en más trabajo para nuestros profesionales y empresas. No considero valenciana una película impulsada desde otro lugar que venga aquí sólo a recoger financiación, ya que solo beneficia al sector de origen. Dicho esto, el presente del cine valenciano es tan desolador como en la última década. Productores y creadores no podemos competir en igualdad de condiciones con los de otras autonomías.

-¿Qué necesita aquí el sector?
Recursos, un empujón que le permita un espacio económico propio. El audiovisual nunca ha recibido ese impulso. Se tiene la imagen de un sector que vive de las subvenciones cuando recibe mucha menos ayuda que cualquier otro. Ojalá los gobiernos hicieran un plan renove y pagaran la mitad de la entrada de cada película valenciana a los espectadores. Decenas de millones para comprar coches y solo 1,4 millones al año en apoyar nuestro cine. Este sector da trabajo a centenares de empresas y varios miles de profesionales en la Comunitat. Un trabajo cada vez más precario. Sufrimos la crisis como toda empresa, los productores somos pymes. Ya se sabe, el sistema capitalista está para tenernos cogidos por los euros.

-Es la cruda realidad...
Y se vive con resignación. Hacemos malabares financieros, pero pensamos que la crisis es una oportunidad de cambio. Soy optimista, el capitalismo está tocado de muerte y habrá que inventar un sistema más solidario y racional. El audiovisual es un sector con capacidad de influencia. Nos hemos americanizado a marchas forzadas, con un cine propagandista de un estilo de vida, de hábitos de consumo insostenibles que han llevado a esta crisis. Los analistas ya lo advertían. Schumacher decía lo pequeño es hermoso a la necesidad de reducir las prácticas de consumo a lo geográficamente inmediato y aumentar el bienestar en el entorno. Eso es aplicable al cine. Desarrollar un sector cinematográfico local puede resultar beneficioso para otras industrias por la fuerza publicitaria que tiene sobre nuestros productos, servicios y estilo de vida. Según un estudio británico, el 80% de los ingleses eligen destino turístico entre lugares que han conocido a través de la gran pantalla.

-¿Y cómo se relaciona el cine y las instituciones públicas?
Lo primero es que entiendan nuestra industria. El cine transmite cultura, valores y puede ser un elemento inmejorable para vertebrar la sociedad y reforzar su imagen en el exterior. Las instituciones deberían ver en nuestra industria una oportunidad y no un lastre. El cine tiene potencial para influir y genera riqueza y valor añadido. Por desgracia, desde las instituciones se ha mirado al cine con sospecha por esa manía que tenemos de denunciar injusticias y atropellos del poder.

-¿Qué papel juega RTVV en esta industria cinematográfica?
Está llamada a ser el motor del sector audiovisual valenciano y de alguna manera lo ha sido. Hay que reconocer que es la institución que más ha hecho para mantener una cierta industria audiovisual. Podemos empezar a hablar de un sector cinematográfico en el momento en que empezó a coproducir TV Movies en 2004. Ahora solo necesitamos que se normalicen los mecanismos de financiación entre las tv autonómicas.

-¿Y la Ciudad de la Luz?
Soy muy crítico. Estos estudios nunca han tenido una vocación real de favorecer el sector valenciano. Los estudios están tan lejos de la industria que no es rentable desplazarse, salvo que sea una superproducción. Y son, tal vez, los estudios más grandes y modernos del mundo, pero solo benefician a la competencia. Los productores valencianos tenemos grandes dificultades para sacar adelante presupuestos modestos. No podemos permitirnos el traslado de todo un equipo y, además, alquilar los estudios. El gobierno valenciano ha articulado ayudas para reducir el impacto de estos gastos y favorecer el uso de sus instalaciones. Tras el coste multimillonario en infraestructuras hay que reinvertir en ayudas a la producción para mantenerlas. Mucho dinero que hubiera servido para hacer muchos filmes.

-Y el pez grande come al chico.
Hace años que perdimos nuestro público. Lo hemos regalado al cine norteamericano. No podemos competir con cintas que gastan solo en publicidad 10 veces más que nosotros en toda la producción. Si hablamos de libre mercado y competencia, hay que hablar de igualdad de oportunidades. La Administración deber ser valiente y articular la igualdad entre multinacionales y productos locales.

© E.P.M.-abc guionistas

27/05/2009 08:50:22

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