13/11/2018


Noticias de guion

La arquitectura de las decisiones en la vida y en el guion

Hay decisiones que se toman en la vida y que producen un gran impacto. Eso es algo que, como persona dedicada a crear historias, es posible sepas bien, porque la narrativa dramática requiere dominio de la arquitectura humana de la toma de decisiones, para aplicar a nuestros personajes.

Sometidos a una presión, a un estímulo, a un conflicto, a un dilema o incluso a una alternativa, el personaje debe decidir un rumbo, una acción, o incluso una omisión. Y según por lo que opte, le tenemos preparada una cascada de mieles o infortunios.

Si es lo primero, ese "high" del momento, tan solo suele ser el preludio de un futuro peor - salvo si sucede en el clímax como punto final feliz-. La mayoría de las veces, sin embargo, reenviamos al personaje a la casilla de salida, o al menos le conducimos a mayor presión, al rapto de la felicidad o a lo que sea que nos permita tambalearle de nuevo.

Si la decisión le conduce directamente a un cierto abismo, este le llevará a realizaciones y a cierta evolución o a la persistencia en el error, el lamento o el victimismo, y, consecuentemente a un estado de deterioro y, en última estancia, de involución. Las combinaciones posibles son abundantes.

Todo esto es mera arquitectura narrativa, sacada de la propia vida.

Así pues, nuestra vida también se puede analizar desde la perspectiva de un conjunto de situaciones, circunstancias o estímulos (buenos o malos) que nos llevan a tener que decidir. Porque incluso el no hacer nada, el dejarse ir, el abandonarse... implica una decisión. Una decisión que tendrá consecuencias, y creará un efecto mariposa cuyo alcance será imposible de vislumbrar a priori.

El caso, es que cada nuevo día nos somete a un sinfín de decisiones y con ellas vamos "mapeando" nuestro futuro. Porque al igual que les sucede a nuestros personajes, las insospechadas consecuencias de nuestras decisiones van forjando destinos, propios y ajenos.

De esa forma, seamos o no conscientes de ello, somos generadores - que no dueños- de nuestro propio destino e "influencers" en el de las demás personas de nuestro entorno. ¡Igualitos que nuestros personajes!

Ante esta panorámica, la importancia de cada decisión como desencadenante de consecuencias y porvenires es fascinante.

Trasladémoslo a nuestra humilde vida de autores e imaginemos las distintas consecuencias...

¿Qué consecuencias distintivas puedes imaginar que tendría en tu vida...
- Emprender o no un viaje deseado
- Decir o no decir a alguien que le quieres
- Darte o no darte un capricho irresistible
- Ceder o no ceder ante un deseo inquietante
- Aceptar a regañadientes o no aceptar unas condiciones misérrimas
- Firmar o no firmar por un trabajo que no nos apetece
- Escribir o no escribir un guion que tienes en la cabeza
- Escribirlo ahora o postergarlo

Puedes seguir tú con la lista. Cada decisión sobre estos dilemas traerá consecuencias REALES a tu vida.

Jugando con ello y mirando con la suficiente serenidad y calma, posiblemente te des cuenta de que la OMISIÓN, al igual que la inacción, tiene un rol protagonista en el deterioro de los destinos. Y lo peor de todo es que suele llevar el sello de cierta mediocridad de tonos grises.

Por eso, la mayoría de las veces preferimos que nuestros personajes actúen mal a que meramente se dejen llevar por la inercia, por la pasividad.

El caso es que cada decisión trae consecuencias. Muchas de ellas, imprevisibles. Para bien o para mal.
Y cada omisión adentra en un universo algo más gris, menos brillante, más robótico...

Y lo mismo sucede en nuestras vidas...

Es observable que en la ficción magistral, nuestros personajes (que no el autor) toman decisiones y eso les conduce a destinos que les crea y controla el autor. En la vida, nosotros tomamos decisiones y eso nos conduce a destinos, usualmente imprevisibles, que no controlamos.

¿Los controlará alguien como nosotros los de nuestros personajes? ¿Existirán autores invisibles como lo somos nosotros para los seres de nuestros universos de papel?

En cualquier caso, la arquitectura de la decisión es la misma, y será tan fundamental en la vida como en la ficción.

Valentín Fernández-Tubau / Abcguionistas

12/07/2018 07:16:55

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