09/07/2008 - 13 usuarios online


Noticias de guión

Lucía Cedrón estrena su opera prima como guionista-directora de largos


Cedrón

El filme "Cordero de Dios", ópera prima de la argentina Lucía Cedrón que se estrenará este jueves en su país, abre una serie de interrogantes sobre el valor de la ideología y la dudosa conveniencia de los secretos familiares y el silencio. Antes directora de documentales, esta hija de una víctima de la dictadura militar coescribió el guión justo a Santiago Giralt.

"Cordero de Dios es una película que invita al espectador a aportar cierta actividad para completar su sentido, teniendo en cuenta las múltiples opciones de los seres humanos. Yo sólo arrimo el bochín" (aporta ciertos elementos para acercarse al objetivo), dijo Cedrón, en entrevista con la agencia ANSA.

Las palabras "secreto" y "silencio" son claves del guión, que une a tres generaciones y se desarrolla entre 1978 y 2002.

El libreto, también escrito por Cedrón, se centra en la historia de una mujer (Teresa) que regresa a Argentina después de su exilio en Francia cuando su hija (Guillermina) le avisa por teléfono del secuestro de su padre.

La relación ríspida entre ambas gira en torno de cosas no dichas sobre la desaparición y muerte de Francisco, marido de Teresa y padre de Guillermina, en 1978, cuando Argentina era gobernada por una dictadura militar.

Para la directora, de 34 años -cuyo corto "En ausencia" ganó el Oso de Plata en Berlín en 2003-, el filme empieza en el último plano.

"Coloqué todas las piezas en un gran embudo, que dura 90 minutos, para que cerca de la salida los tres personajes (abuelo, madre e hija) puedan encontrarse y, a partir de ahí, construir una relación".

El filme tiene, además, puntos en común con la historia de la directora, hija del cineasta Jorge Cedrón (quien murió en el exilio en París, en circunstancias no esclarecidas, en los 80), quien pasó su infancia en Francia y regresó a Argentina en 2002.

La joven desestima sin embargo que su primer largometraje sea un trabajo netamente autobiográfico.

"Esta película no me va a ayudar a psicoanalizarme. Lo que se ve en ella es el producto de una síntesis que logré hacer a lo largo de mi vida a partir de hechos que he conocido o situaciones que he vivido, ya que uno se siente mejor hablando de lo que conoce", afirmó Cedrón.

La directora relató que la mejor definición del filme la hizo su madre cuando le dijo: "los hechos son de ficción, los diálogos son literales".

El personaje de Guillermina debe negociar con los secuestradores que raptaron a su abuelo y, cuando se ve superada, llama a su madre, exiliada en Francia, que no desea volver a Argentina, aunque finalmente lo hace.

El encuentro entre ambas bucea en el tiempo: se remonta varias veces a 1978, lo que les permitirá transitar cambios personales que revelarán algunas verdades.

"Hay muchas asperezas que limar entre ambas, especialmente porque la madre opta por no hablar de las circunstancias en las que murió su marido para no herir a su hija. Pero dudo mucho del efecto benéfico del silencio entendido como acto de amor", sostuvo Cedrón.

La relación con Teresa con su padre casi no existe, al punto que al comienzo del filme no muestra ningún sentimiento de temor o de angustia frente a la posibilidad de que su padre sea asesinado por los secuestradores.

En ese vínculo y en la idea de sacrificio -expresada de modo simbólico en el título de la película- deben buscarse las raíces del secreto familiar.

Cedrón subrayó que en el filme están presentes ciertas posturas ideológicas o filosóficas que le interesa compartir con los espectadores.

"Una de las grandes preguntas del guión es si vale más la ideología o la vida. Y ligada a ella, el papel de las instituciones y el de la política", precisó la directora.

"La política debería ser una brújula, no un instrumento en nombre del cual se pueden cometer hechos aberrantes", concluyó.

© abc guionistas

07/05/2008 21:33:38